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dimarts, 22 de setembre del 2015

Lo bueno, si breve... - Segunda parte

NOTA: Esta es mi colaboración con el segundo número de la revista Supersonic. Contiene, entre muchísimas cosas interesantes, relatos de figuras internacionales como Liu Cixin, Alastair Reynolds y Aliette de Bodard. No os lo podéis perder.

Como comenté en la primera edición de la revista, la intención principal de esta sección es presentar algunos relatos escritos en castellano a gente que, como yo, generalmente no había prestado atención a la narrativa breve. Simultáneamente es una buena forma para conocer autores muy interesantes que me habían pasado desapercibidos.  Para ayudarme a hacer una primera selección he decidido revisar algunos de los premios más importantes de la narrativa breve de género. En el primer número el protagonista fue el Ignotus de relato. En esta edición le toca al premio más veterano de la ciencia ficción española, el Alberto Magno.
Este jugoso premio, organizado por la Facultad de ciencia y tecnología de la Universidad del País Vasco, lleva entregándose de manera continuada desde 1989, aunque ha sufrido diversas modificaciones en sus bases. Lo que siempre se ha mantenido, y a mi parecer es lo que le da su principal atractivo, es la longitud de las obras presentadas, entre 15000 y 25000 palabras, en el límite entre un relato largo y una breve novela corta. Este formato permite a los escritores ofrecer lo mejor de la narrativa breve y también ampliar la presencia de los diálogos y profundizar mucho más en las tramas y en la ambientación.
No sabéis cuánto he disfrutado leyendo para poder escribir este artículo. La calidad de los ganadores y finalistas de este premio es muy alta y hay tantos relatos merecedores de comentario que la selección ha sido muy difícil. Una de las ideas básicas de esta sección es que los relatos que se comentan sean accesibles al lector a través de la red, aunque en este caso, al final, haré excepciones y mencionaré a algunos muy recomendables que se pueden encontrar en formato digital y que ya he comentado con anterioridad en mi blog (para no repetirme, básicamente). El servicio de publicaciones de la Universidad del País Vasco publica regularmente volúmenes conmemorativos que recogen los finalistas y ganadores de diversos años, pero muchos de estos volúmenes están ya descatalogados y son de difícil obtención. Si tenéis la oportunidad de haceros con alguno no lo dudéis.

Soy de los que prefiere empezar a leer el diario por la contraportada, así que empecemos por el final. Una de las historias ganadoras de 2014 ha sido Horror Vacui, del prometedor escritor Javier Castañeda de la Torre. Utilizando diversas técnicas como entrevistas, informes médicos, cartas…nos describe una sociedad futura influenciada por una nanotecnología que permite, alterando la química celular, controlar y monitorizar el comportamiento de las personas. El protagonista es un policía que, gracias a esta tecnología, intenta prevenir y evitar la comisión de crímenes violentos, pero de una manera mucho más sutil que la que elige Philip K Dick en The Minority Report.  El relato toca temas tan interesantes como la posibilidad real del libre albedrío y otras consecuencias morales del uso de esta tecnología, un poco coartadora de la libertad. En la página web del autor también podréis descargaros su relato finalista en la edición de 2013, La paradoja de Teseo, un relato un poco más clásico en formato y temática, aunque con algunos giros interesantes en la trama, que trata sobre la existencia, la individualidad, y las nuevas oportunidades que puede presentar el viaje en el tiempo.
El viaje en el tiempo, precisamente, es un pilar importante en las temáticas utilizadas por los autores de ciencia ficción, y no podía faltar una representación en esta selección. Francisco Jesús Carrera Troyano le da una vuelta de tuerca y nos ofrece el divertido relato El novato temporal, segundo clasificado en 1989, en el que un experimentado policía del tiempo encargado de controlar viajes no autorizados a la España del Siglo de Oro debe encargarse de solucionar un caso con la ayuda de un compañero con muy poca experiencia. Muy interesante la ambientación y el world-building, que daría para situar muchas más historias. También sobre los viajes en el tiempo trata Tiempo reciclado, de Juan Ruiz Gallego, segundo clasificado en 1994. Un programa televisivo organiza viajes en el tiempo para grabar y emitir episodios relevantes (y morbosos, a poder ser) de la historia de la humanidad, pero sin influir en los acontecimientos. Un detective privado es alquilado por el jefe de la cadena de televisión para que se desplace al Londres Victoriano. Una interesante mezcla de historia de detectives y ciencia ficción, aunque de resolución algo previsible.

No podían faltar aquellos relatos que tuviesen en cuenta el contacto con especies alienígenas no precisamente amistosas. Encontramos varios, los que optan por un enfoque divertido, como  Me pareció ver un lindo gatito , ganador en 1997 y que forma parte del Universo Corporativo, escenario muy interesante en el que sitúan sus obras los escritores Guillem Sánchez y Eduardo Gallego, que van a ser protagonistas habituales de esta sección. Con un marcado sentido del humor el relato nos explica el asalto que sufre una nave civil por parte de una especie alienígena desconocida. El único superviviente es un gato, y el ordenador central, muy mermado después del ataque, intentará hacer todo lo posible para que los atacantes no consigan información relevante sobre los mundos humanos. Con un estilo mucho más agobiante y pesimista y narrado en una primera persona, quizá en exceso cargada de adjetivos y repeticiones, está el relato ¿Podemos celebrar ya la victoria? de Víctor Guisado Muñoz, finalista del 2013.  La historia central es el viaje que una patrulla de soldados debe hacer a través del paisaje desolado de un planeta en guerra hasta el punto de encuentro donde serán rescatados, mientras son perseguidos por unos alienígenas poderosos e implacables (y muy originales, por cierto). En algunos momentos me ha recordado algunas de las más aterradoras escenas de la saga Alien.

La colonización del sistema solar también está presente con El bosque de Hielo, ganador en 1995, escrito por el gran escritor Juan Miguel Aguilera. En este gran relato relaciona la colonización de la Nube de Oort con el descubrimiento de una especie alienígena, y, casi sin darnos cuenta, la historia acaba generando una reflexión muy interesante sobre el tiempo y su relatividad. No es extraño que sea uno de los relatos más importantes de la ciencia ficción española. De la misma manera podríamos calificar al relato El Hombre dormido, de César Mallorquí, segundo clasificado en 1993. Con la excusa del estudio de los sueños de personas especiales que, cuando duermen, presentan ondas nuevas en sus electroencefalogramas, el autor nos presenta un relato muy poético y un mundo onírico que nada tiene que envidiar al creado por el Neil Gaiman. (Podréis encontrar este relato junto con el excelente La pared de Hielo, ganador del 1992, en la imprescindible antología El Círculo de Jericó). También relacionado con los sueños, pero desde una perspectiva muy diferente, encontramos El sueño de la razón, de Armando Boix, segundo calificado en 1996. La protagonista es una enfermera que trabaja en un centro en el que los pacientes han elegido pasarse lo que les queda de vida durmiendo, soñando sueños de su elección. Un muy buen relato, con un fantástico y sorprendente final.
Sokrates, escrito por Óscar Fariña fue el relato ganador en 1996 es el representante de la temática relacionada con las IA. El relato es una mezcla interesante de historia, alquimia y ciencia que narra la construcción de un androide siguiendo unas instrucciones un poco místicas, para conseguir albergar a una inteligencia artificial que lleva mucho acompañando a la humanidad, aunque nada es lo que parece.
Si hablamos del premio Alberto Magno hay tres nombres que, por presencia en el palmarés, deben destacar sobre los demás. Por un lado tenemos a José Manuel González Rodríguez con siete relatos premiados. Todos estos relatos están recopilados en el libro Recuerdos de la vieja tierra, que, desgraciadamente, no está disponible en formato digital. No he leído ninguno (prometo solucionarlo) y no puedo recomendarlos, pero creo que merece la mención en el artículo.

El pódium lo comparten dos escritores por los cuales siento gran admiración. Por un lado tenemos a José Antonio Cotrina, que con el relato Lilith, el juicio de la Gorgona y la sonrisa de Salgari ganó en 1998. El relato, una mezcla muy interesante de ciencia ficción y fantasía urbana nos introduce a un nuevo universo caracterizado por la existencia de ciertas bases espaciales indetectables que están orbitando a diversos cuerpos del sistema solar, y en las que la tecnología avanzada y la magia van de la mano. Un escenario muy interesante utilizado en otros relatos conocidos del autor, como Entre líneas, y al que espero que regrese en breve. En los últimos tiempos Cotrina está publicando algunos de sus relatos ganadores del certamen en formato digital y a un precio muy asequible. Os recomiendo Mala racha (ganador en 2000), Luna de locos (ganador en 2007) y Amanecer (premio UPV 2002).

Y ya para terminar, el segundo autor que más menciones ha recibido en este premio es Santiago García Albás. Con el relato El robot brindó con ellos nos presenta un concurso organizado por una empresa fabricante de androides, en el que los concursantes, que deben convivir en una mansión victoriana, deben reconocer cuál de ellos es un robot. De repente uno de los participantes aparece asesinado y a partir de ese momento se inicia una investigación con tintes de novela de Agatha Christie para encontrar al asesino. Un relato divertido y un poco surrealista, alejado del estilo que presenta el autor, un poco más oscuro y pesimista. El año pasado García Albás publicó cuatro de sus relatos premiados en este certamen y con un fondo común del uso de la realidad virtual y la modificación de las percepciones bajo el título de Cybersiones (que también podéis adquirir en formato físico). Los relatos son La parte del ángel (ganador en 2008), El rey Lansquenete (ganador en 2013), El mundo de SIC (segundo premio en 1997) y Delirios de grandeza (segundo premio en 2007). No puedo hacer más que recomendar estos cuatro relatos, que fueron los que durante el verano pasado provocaron mi interés por el premio Alberto Magno y, en mi cruzada por ponerme al día en la ciencia ficción española, me han hecho descubrir autores e historias fascinantes.
Nada más, espero que disfrutéis de la lectura de estos estupendos relatos, y os emplazo a la próxima edición, en la que revisaremos los relatos ganadores de otro premio de la ciencia ficción española. ¡Salud, y buenas lecturas!

dissabte, 4 d’octubre del 2014

Entrevista con Santiago García Albás

En breve la editorial Sportula publicará  Cybersiones de Santiago García Albás, un volumen recopilatorio en papel de los cuatro relatos que ha ido publicando periódicamente en formato digital. Hace unas semanas publiqué una entrada sobre estos fantásticos relatos, que me dejaron totalmente cautivado. No soy el único; diversos blogs amigos han comentado de manera positiva los relatos, ya sea de manera individual o como conjunto. 

Me interesaba mucho conocer más cosas sobre este escritor y sus proyectos, de manera que entré en contacto con él y, muy amablemente, accedió a contestar a este breve cuestionario. Será la primera vez que me aventure en estos menesteres periodísticos, así que ya me perdonaréis si no acabo de aprovechar la oportunidad.

DoE: Me ha resultado muy difícil documentarme para esta entrevista, Santiago. Hay poca información sobre tu biografía en internet, y parece que no eres muy activo en las redes sociales. Cuéntanos quien es Santiago García Albás, por favor.


SGA: El nombrecito que aparece bajo los títulos, más que nada porque alguno hay que poner, ja ja ja. En serio, mi vida y milagros ni pueden ni deben interesar a nadie, más aún cuando no tienen relación directa y apenas indirecta con mis trabajos. Ni escribo con inspiración autobiográfica ni me gano la vida con nada remotamente imbricado con la literatura. Todos aquellos que promocionamos nuestras obras en las redes sociales tendemos a cultivar una imagen demasiado bonachona y políticamente correcta de nosotros mismos por miedo a espantar potenciales lectores. Por lo pronto, creo que no me compensa todavía el esfuerzo de diseñar un personaje para mí mismo. Además, encuentro que la mayoría de los autores que conozco mejoran mucho en persona respecto a la impresión transmitida por su “imagen promocional”.

DoE: Vamos con la primera pregunta original : ¿Se puede vivir de escribir ciencia ficción en España?

SGA: Por mi inexperiencia y desconocimiento del mercado, quizá no sea la persona más adecuada para responder a esa pregunta. Entiendo que debe de ser complicado para un autor que intente vivir de esto armonizar la satisfacción de un público fiel que le garantiza ingresos modestos pero fijos, con la experimentación con otros enfoques del género que lo mismo podrían abrir nuevas vías comerciales como decepcionar a sus seguidores. Con franqueza, no es algo que me quite el sueño. Hoy en día existen muchas alternativas de ocio, algunas de ellas a precios muy asumibles y la leche de divertidas. Creer que lo que nosotros ofertamos merece mayor atención quizá sea una actitud demasiado arrogante.

DoE: Si no me equivoco tienes formación en publicidad. ¿Qué se encontrará un lector de ciencia ficción que no conociera tus relatos y que se interese por el libro?


SGA: Prefiero no pronunciarme. Encuentro pocas cosas más incómodas en este oficio -más bien afición, en mi caso- que un autor hablando sobre su propia obra. Redactar una simple sinopsis para adjuntar a mis envíos editoriales ya me supone un pequeño martirio. Quizá tenga algo que ver a nivel inconsciente esa formación publicitaria que mencionas, pero me siento más satisfecho con el resultado de mi trabajo cuando consigo reducir una historia a los mínimos elementos que sustentan el interés. Es una exageración, claro, pero creo que si pudiera redactar una sinopsis satisfactoria, consumiría gran parte de mi entusiasmo por la propia obra antes de empezar a escribirla, je je je.

DoE: Cybersiones ha tenido muy buena acogida en las redes sociales ( y espero que también a nivel de ventas). ¿Lo esperabas cuando planificasteis la publicación del primer relato, El Rey Lansquenete?


SGA: En realidad fue Rodolfo Martinez, de Sportula, quien planificó el orden de publicación, y me siento muy satisfecho por haberle concedido plena libertad en ese aspecto. De los cuatro, El Rey Lansquenete es el relato más reciente y el que mejor rentabiliza mi evolución y maduración como escritor. Tenía ciertas reservas sobre si el lector sería condescendiente con ciertas trapacerías que despliego en la trama, pero en general confiaba en que enganchase y sorprendiese a quien lo leyera con mente abierta. Eso sí, algunas de las reacciones más entusiastas me han sorprendido agradablemente.

DoE: Muchos de los comentarios sobre Cybersiones coinciden en que la alteración de las percepciones es el punto en común de los cuatro relatos. ¿Ha sido un proceso pensado al escribir los relatos, o una vez escritos se planteó la idea de unirlos temáticamente como Cybersiones? ¿Tienes pensado retomar esta temática en un futuro?


SGA: Los relatos que componen Cybersiones fueron escritos entre 1997 y 2013. La semilla de los cuatro -y de alguno más que sigue madurando- fue plantada en los primeros años de ese periodo, durante el que reflexioné -o mejor, me refocilé en ociosas ensoñaciones- sobre las implicaciones y posibilidades de la realidad virtual. Por lo general, mis primeras inspiraciones sobre un relato son una autentica basura por la que he aprendido a no dejarme deslumbrar; necesito que el proyecto madure con tiempo, se enriquezca con otras ideas y vaya adquiriendo mayor dimensión. Creo que fue después de escribir La Parte del Ángel cuando cobré conciencia de que estaba acumulando trabajos con una temática común que podrían integrar en el futuro un volumen bastante digno si les dedicaba el tiempo suficiente para revisarlos a fondo y apuntalar sus pasajes más endebles. Respecto a si habrá más Cybersiones, sí, seguramente sí. La quinta de esas viejas ideas ya va adquiriendo la forma de una historia, si bien tendrá que esperar a que me libere de otros proyectos que, hoy por hoy, me resultan más seductores.

DoE: Luego hablamos de esos proyectos. En dos de los cuatro relatos tienen mucha importancia los juegos de simulación de batallas famosas. A nosotros puedes decírnoslo sin miedo… ¿cuántas horas has pasado jugando a juegos de estrategia? ¿Has descrito el tipo de juego en el que te habría gustado participar?

SGA: Más horas de las que me gusta reconocer. He sido un seguidor muy fiel de la saga Total War, por ejemplo, aunque la última entrega ya no me enganchó como antes (supongo que estaré madurando). Creo que aún estamos muy lejos del tipo de inmersión virtual que alcanzan las simulaciones de mis relatos pero sí, por supuesto, si fuera posible, me encantaría participar en algo así.

DoE: Eres conocido por los premios de tus narraciones breves, por encima de todos el premio Alberto Magno. ¿Algún motivo en concreto para escoger este formato frente a la novela?

Santiago recogiendo el premio Alberto Magno
SGA: Ninguna aparte de mi falta de disciplina. Tiempo a desfondarme y consumir mi entusiasmo si los trabajos se alargan demasiado en el tiempo, y funciono mejor escribiendo en periodos cortos y muy intensos. Excepto El Rey Lansquenete, en el que trabajé casi dos meses, las primeras versiones de los otros tres relatos fueron redactadas en dos semanas como máximo. He escrito novelas más largas, pero sólo cuando he sabido mantener ese estado de inspiración que renueva el entusiasmo capítulo a capítulo. Quizá sea sólo un argumento falaz para justificar mi holgazanería, pero, en cierta forma, tengo la convicción de que la literatura debería tender a una mayor brevedad e intensidad para competir por el tiempo que otras actividades de ocio dejan a nuestro público, y por los espacios donde la palabra escrita, por su comodidad y poder de abstracción, puede reinar sin oposición (la playa, el autobús, el metro, la cama antes del sueño...etc).


DoE: Algunos de tus otros relatos premiados, como Dioramas o Una larga descendencia están situados en un mismo universo, en el que se dice que estás trabajando ahora. ¿Nos puedes explicar un poco más qué podremos encontrar en este universo?


SGA: Básicamente diversión, aventura, lenguaje grueso, bromas soeces y poca, muy poca carga filosófica. Son pura literatura de evasión y, si he hecho bien mi trabajo, el lector debería pasar la última página de mejor humor del que tenía al empezar la lectura, con una sonrisa en los labios y sin la menor tentación o necesidad de reflexionar sobre lo leído.

DoE: Rodolfo Martínez comentó en agosto en Facebook refiriéndose a una novela inédita tuya:  “Acabo de leer el que, creo, es el mejor space opera jamás escrito en castellano. Así, tal cual. Pedazo novelón“. A eso lo llamó yo crear hype. Esto no puede quedar así, Santiago. ¿Puedes hacernos algún avance de este proyecto?

SGA: Dar un avance implicaría dar por hecho que la novela acabará viendo la luz, ja ja ja. Sin más, esta novela es el mejor ejemplo de esos escasos trabajos más ambiciosos a los que antes me refería, los que consiguieron mantenerme inspirado más allá de mis episódicos arrebatos literarios. A decir verdad, disfruté con ella como un marrano hociqueando en su bazofia mientras se rasca contra las paredes de su cochiquera. Hice con ella básicamente lo que me apetecía y sin pararme en otras consideraciones. Su mayor ambición, si es que posee alguna, es aspirar a transmitir al lector parte de esa diversión.

DoE: Tendremos que hablar tarde o temprano de tus compañeros escritores (sin criticar, claro). ¿Eres un lector habitual de ciencia ficción o fantasía? Si es así, ¿tienes algún referente?
¿Cuáles son los escritores a los que sigues habitualmente, tanto a nivel nacional como internacional? ¿Destacarías alguna novela en concreto de las que has leído últimamente?

SGA:Fue entre los 15 y los 25 años más o menos cuando consumí más literatura de género (ahora tengo 41) y supongo que ese poso ha sido determinante para que las ideas de ciencia ficción broten con naturalidad cuando me apetece ponerme a escribir. Mantengo un buen recuerdo, por citar algunos, de Orson Scott Card, Tim Powers, Isaac Asimov, Ray Bradbury, Norman Spinrad o Frederick Pohl, y en ocasiones los releo. La versatilidad de autores como Iain Banks me sigue todavía impresionando. La saga de Juego de Tronos ocupa un lugar de honor en mi estantería junto a la colección nautica de Patrick O`Brien, y a mi modo de ver comparten un mismo nivel de calidad en sus respectivas esferas. A escala nacional, La Piel Fría y Pandora en el Congo, de Sanchez Piñol, son las obras de inspiración fantástica que más me han cautivado en los últimos años. También intento leer todo lo que publica Jose Antonio Cotrina, uno de los autores nacionales de fantasía más inspirados y con mayor respeto por su público y por su medio de expresión (además de un rival temible en el Alberto Magno). Ahora mismo estoy leyendo bastante de Sanderson, y lo he encontrado francamente adictivo y sabrosón.

DoE: Pregunta final friki: me gustaría que nos explicaras quiénes son los caballeros que acompañan a Tristán Tamargo en La parte del angel, no los he identificado a todos…


SGA: Deduzco que te refieres a los Caballeros Extravagantes. Excepto el clásico Caballero Negro, el Caballero Inexistente, robado a Italo Calvino, y el caballero verde con su casco de venado y su maza, para quien tenía a Robert Baratheon en la cabeza, no me inspiré en ningún otro personaje concreto.

DoE: Si quieres añadir alguna cosa más…

SGA: Nada más aparte de agradecerte de nuevo tu interés y un jovial saludo para tus lectores.

Muchas gracias por tu tiempo Santiago, te deseo mucha suerte y muchos éxitos en tus nuevos proyectos (que esperamos con expectación).


dissabte, 6 de setembre del 2014

Cybersiones - Santiago García Albás

Ya he comentado en diversas ocasiones en este blog que tengo lagunas importantes en lo referente a la literatura de género española. Poco a poco voy solucionando el tema, sobre todo a nivel de narrativa breve, pero continúo estando más pendiente del mercado anglosajón.
Uno de los autores que últimamente ha llamado mi atención es Santiago García Albás, debido sobre todo a los comentarios publicados de su obra en diversos blogs a los que leo periódicamente (véase rincón inferior derecho) y a los comentarios de los verdhugos en el último episodio de su podcast.

 Cybersiones está formada por un conjunto de 4 relatos de unas 80 páginas cada uno que la editorial Sportula ha ido publicando con bastante regularidad. La fortuna me sonrió en un sorteo del blog Sense of Wonder y conseguí el primero de ellos, El rey Lansquenete. Antes de finalizar su lectura ya me había apropiado del segundo y el tercero, un poco a regañadientes, lo admito, porque considero que el precio es elevado (casi 3 euros por 80 páginas es demasiado, independientemente de la calidad de la obra), pero el autor había picado, y mucho, mi curiosidad. El cuarto cayó casi por inercia cuando lo publicaron.

El punto común de los relatos que configuran Cybersiones es la alteración de la percepción mediante la tecnología, basada en la realidad virtual, con un planteamiento muy original y diferente en cada relato. Cada historia es independiente, y, en un principio, situada en un universo diferente. Me ha gustado mucho el estilo del autor, con recursos narrativos diferentes en cada relato, con mucho humor negro y muy mala leche, sin maquillar expresiones, directo y crudo en muchos casos. 
La narración te engancha, te atrapa, cuesta mucho dejarlo. Los he leído los cuatro casi de un tirón. Me han encantado, cada uno a su manera, aunque le critico al autor los finales, sobretodo de los últimos tres relatos; me han parecido un poco precipitados, echo en falta alguna explicación más (me ha gustado más el trayecto que el destino). 
Sabiendo cómo terminan, creo que una relectura será muy interesante. 

Paso ahora a comentar cada uno de los relatos resumiendo muy escuetamente el argumento para no arruinar la lectura.


En el primer relato, El rey Lansquenete , los receptores de la tecnología que altera la percepción son los reos de ciertos delitos, que están sometidos a la Distropía: una alteración de su realidad que es utilizada para vigilar sus movimientos y para evitar la reincidencia. 
El protagonista ha sido condenado por intentar asesinar a su vecino, que previamente había matado a sus dos hijos en un accidente. Aunque la primera vez haya fallado, no va a cejar en su empeño , aunque será difícil si no se puede fiar de nada de lo que ve, oye o percibe. Un relato muy obsesivo, con un final controvertido, pero que a mi me ha convencido totalmente.



En  Delirios de grandeza, el segundo relato, el uso de la tecnología es más generalizado. 
En una situación de posguerra, penurias económicas y contaminación toda la población recibe sus percepciones a través de un “filtro” que básicamente tiene la función de maquillar la realidad. No todos los filtros son iguales, existen hasta 18 niveles dependiendo de tu papel y estatus en la sociedad. Cada nivel incrementa la sensación de lujo y comodidad. 
El protagonista es un vendedor sin escrúpulos de paquetes extra para el filtro, como por ejemplo el imprescindible “desnudo aleatorio”. 
Dividido en dos partes muy diferentes,  es el relato que me ha gustado más, aunque es muy deprimente.



La parte del ángel  es el relato que se sale un poco de la norma.  En este caso la nueva tecnología está basada en los sueños, en los que puedes visitar incontables mundos virtuales creados por los llamados Jinetes del Factor. Un virus está infectando parte de estos sueños, y Tristan, el protagonista, tendrá que explorar la biografía de uno de los creadores de sueños para conseguir eliminarlo mientras visita los escenarios oníricos que el autor ha creado.
Es el que menos me ha gustado de los cuatro, no me ha quedado muy clara la tecnología de creación de sueños ni el concepto del "Factor". Demasiado psicodélico para mi gusto.



El mundo de SIC es el último de los relatos publicados. En una estación de trasbordo espacial miles de operarios cumplen su turno de diversos años apretados en poco espacio y con mucho dinero en el bolsillo. Su afición principal (que sirve para liberar tensiones) es un juego bélico gobernado por una IA , SICAR. En el juego cada jugador interpreta un papel diferente en la recreación de grandes batallas de la historia de la humanidad. El personaje representado en la recreación tendrá mas o menos incidencia y responsabilidad en el juego dependiendo del número de puntos alcanzados en el historial del jugador. Todo empieza cuando un jugador del montón que maneja a un soldado raso es testigo de una escena relevante en la batalla que le proporciona muchos puntos. Muy dinámico y entretenido, por la variedad de situaciones.

La editorial ha anunciado que habrá un recopilatorio de estos magníficos relatos en papel. Estoy seguro que si lo veo en alguna librería me tentará...Si todavía no habéis leído ninguno de los relatos os aconsejo que esperéis a la publicación del conjunto. 
Mientras tanto estaré muy atento a las siguientes obras de Santiago García Albás.