Octavia Butler es una de mis escritoras favoritas. He leído casi toda su obra traducida al castellano o al catalán. Cuando descubrí que la editorial Consonni iba a publicar el primer libro de la saga Patternist, Semilla salvaje, con traducción de Arrate Hidalgo, subió rápidamente a lo alto de la pila.

La premisa es muy interesante. Existen algunas personas con capacidades especiales, que tienen poderes de curación, telepatía, telequinesia, longevidad... entre otros. No sabemos cuál es el origen de estas habilidades, pero sí que a veces se transmiten a la descendencia. Uno de los protagonistas principales, Doro, es una entidad de miles de años de existencia que tiene la capacidad de transportarse de un cuerpo a otro, causando la muerte de su inquilino en el proceso. Durante cientos de años ha ido seleccionando a las personas que detecta con poderes especiales y las ha ido cuidando, criando y cruzando en comunidades apartadas con el objetivo de salvarlas de sus conciudadanos. El resultado de los cruces que planea entre su gente, las nuevas generaciones, consideran a Doro como a un dios y siguen sus órdenes y dictados a rajatabla, por devoción y también por miedo.
La historia comienza a mediados del siglo XVIII, cuando Doro visita uno de sus poblados criadero en África y descubre que ha sido arrasado por los esclavistas, y su gente vendida como esclavos. De camino a la costa para intentar recuperarlos, siente la llamada de una persona con poderes que no tenía detectada, Anyanwu, una mujer de casi 300 años con la capacidad de cambiar su apariencia. Doro intentará convencerla para que se una a su proyecto y se comporte como el resto de sus discípulos, pero Anyanwu es una semilla salvaje que ha crecido fuera de su control, y la relación será difícil. A través de los siglos, seguiremos su relación y sus aventuras desde África hasta las incipientes colonias de América del Norte.
La novela está ubicada en tres épocas diferentes separadas por varias décadas, por lo que el peso de la narración va a cargo de los dos protagonistas principales, y los secundarios tienen un papel poco importante, con alguna excepción. Como es habitual en la obra de Butler, el cambio, la metamorfosis, la evolución del punto de vista de los personajes, su interés por la descendencia y cómo son capaces de resistir y sobrevivir a las situaciones adversas con las que tienen que enfrentarse, tienen un peso muy marcado en la trama. También en esta novela se muestra inmisericorde con los protagonistas, por muchos poderes y habilidades que tengan. La autora exprime muy bien el choque cultural entre los protagonistas y como Anyanwu, aunque sea camaleónica, muestra dificultades para aceptar algunas de las acciones que Doro inevitablemente tiene que realizar.
Es interesante la dualidad y la confrontación entre los poderes principales de los dos personajes. Los dos pueden cambiar de forma y de cuerpo, pero una modificando el suyo desde el orden que implica el estudio de sus habilidades, y el otro moviéndose a otro cuerpo diferente, causando el caos en el proceso. Me ha encantado cómo Anyanwu aprende más cosas sobre sus poderes a base de experimentación, y como Butler hace referencia a aspectos biológicos desconocidos en la época en que transcurre la acción, cómo la existencia de los microorganismos o la función del ADN.
La única cosa que me ha hecho dudar del libro es la traducción del nombre de la saga, de The Patternist a saga del Tejido. De momento no lo veo claro, pero solo he leído una de las novelas, o sea que a lo mejor estoy equivocado.
La editorial Consonni, de forma acertada en mi opinión, ha decidido publicar las novelas de la saga en el orden interno de la historia y no en el orden de publicación original, por lo que la siguiente novela va a ser Mind of my Mind, que espero que aparezca por aquí más pronto que tarde. Reconozco que me estoy mirando las ediciones digitales en inglés del omnibus de la saga.
En definitiva, un novelón. Me ha encantado cómo va evolucionando la relación entre los personajes, sus poderes, su relación con su extensísima descendencia... una historia adictiva que no puedo hacer más que recomendaros. Butler en su máxima expresión.