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dimecres, 8 d’abril del 2020

Made to order - Varios autores

Siempre estoy pendiente de las antologías de relatos que edita Jonathan Strahan. Es una buena manera de estar al caso de la obra de varios de mis autores favoritos de ciencia ficción, ya que son habituales de estos proyectos, y también he descubierto varios nuevos valores a los que he ido siguiendo la pista. Después de dar por terminado el Infinity Project, un proyecto formado por siete libros que trataban sobre diversos aspectos del futuro de la humanidad, la última colección de relatos que ha publicado ha sido Made to Order: Robots and Revolution.
Los robots y su relación con los humanos es uno de los temas que siempre me ha interesado más de la ciencia ficción, así que este libro subió rápidamente a la cima de la pila pasando por delante de Mission Critical, una colección anterior que todavía tengo pendiente. Aunque la antología presenta la irregularidad típica de este tipo de productos la media general es bastante alta y algunos relatos son magníficos. El problema es que no ofrece lo que promete, el título es engañoso. Hay robots, claro, y también hay inteligencias artificiales, cyborgs, modificaciones corporales... pero pocos relatos afrontan el tema de la revolución de estas entidades.
Hay relatos con mucho humor, algunos gamberros,  otros son más reflexivos, incluso hay alguno de poético y emotivo.  Algunos son tan analíticos que parecen pequeños ensayos. Cuando has leído muchas historias sobre esta temática es difícil que te sorprendan algunas cosas, supongo que un lector no tan familiarizado con la ciencia ficción disfrutaría más de esta antología. Pero aunque la premisa principal de algunos de los cuentos no sea original debo reconocer que la mayoría de los autores y autoras han sabido darle una vuelta de tuerca y varios de los relatos me han sorprendido gratamente. Paso a comentar algunos de ellos.
Peter Watts es uno de mis autores favoritos, por eso lo incluyo dentro de esta selección, aunque su historia no está dentro de mis preferidas. Con su complejo estilo característico su relato Test 4 Echo explica la historia de como uno de los robots que están explorando Encelado sufre un accidente que traerá algunas consecuencias inesperadas. 
Brother Rifle de Daryl Gregory es seguramente la historia que tiene una relación más tangencial con el tema de la antología, pero este hombre escribe muy bien y el relato es una delicia. Narra de forma simultánea como un soldado queda herido en una acción de guerra y su proceso de recuperación después de sufrir daños cerebrales importantes.
Ken Liu nos presenta en Idols un relato sobre los posibles usos de los ídolos, unas recreaciones virtuales de las personas a partir de la información que han ido dejando en internet. Hay un episodio de Black Mirror que tiene una temática parecida, pero Liu consigue ir más allá y ofrece muchas más alternativas y reflexiones muy interesantes.
En Bigger Fish Sarah Pinsker presenta una historia de detectives clásica con asesinato imposible, pero con robots. Muy divertida y ingeniosa. También es muy divertido y lleno de ironía el relato Polished Performance, del maestro Alastair Reynolds. En un viaje interestelar de varias décadas el sistema de hivernación falla y los viajeros mueren. Los robots supervivientes tienen que idear un sistema para que en el destino no detecten el fallo y puedan escapar "vivos" del percance. Tienen varias décadas por delante, y mucha capacidad de procesamiento de datos. 
El relato que más me ha sorprendido es Sin Eater, de Ian R. MacLeod, autor con mucha experiencia y del que no había leído nada todavía. El relato trata sobre la trascendencia de la humanidad hacia mundos virtuales, y como un robot asiste en el traspaso del último humano que queda en la Tierra, el Papa de Roma. 
Sofia Samatar ha escrito Fairy tales for Robots,  un relato muy emotivo y documentado.  El día antes de conectar al primer robot de una nueva serie, una de sus programadoras le explica cuentos de la tradición oral humana relacionados con objetos inanimados con su correspondiente moraleja. Es un relato muy elaborado y curioso, en el que me ha sorprendido como enfoca algunas historias conocidas con el mundo de la robótica. En cambio Suzanne Palmer presenta una trama mucho más sencilla en Chiaroscuro in Red, aunque el resultado también es brillante. Un joven estudiante recibe un regalo inesperado por parte de sus padres, la propiedad de un robot que trabaja en una cadena de montaje. El problema es que este robot no está en su mejor momento, y se acerca peligrosamente a la obsolescencia. Divertido y emotivo.

No conecté con el estilo de Brooke Bolander en su novela corta ganadora del Locus y el Nebula, The Only Harmless Great Thing. En cambio su relato  A Glossary of Radicalization es de los que más me ha gustado, y el que da más sentido al título de la antología. Me ha gustado la forma en que plantea como los humanos hemos construido a los robots para poderlos tener controlados, y su proceso de aprendizaje.
En definitiva, una antología recomendable, con muchos relatos que valen la pena,  por encima de la media de las recopilaciones de este estilo, aunque debo reconocer que es uno de los temas con los que yo más disfruto y puedo ser poco parcial. 
El siguiente proyecto de Jonathan Strahan implica un cambio de tercio y entra en el mundo de fantasía con una colección de relatos mucho más extensa y con ilustraciones, The Book of Dragons. Tiene muy buena pinta, estaré pendiente.

dijous, 4 de juliol del 2019

Peter Watts is an angry sentient tumor - Peter Watts

Peter Watts es un autor cuyo trabajo siempre me interesa. Hace un año comenté de forma muy elogiosa su última novela corta,  The freeze-frame revolution, que ha sido nominada para el Locus i el John W. Campbell. Esta novela forma parte del ciclo  Sunflower, basado en la nave Eriophora, un asteroide modificado que viaja por el espacio con la misión de crear agujeros de gusano entre las estrellas. Su tripulación, formada por algunos miles de humanos denominados esporas, está la mayor parte del tiempo en hivernación, y la nave la dirige una IA no muy inteligente, para que durante el largo viaje no decida cambiar de objetivos y se ciña al guión establecido. Aparte de esta novela el ciclo está compuesto por varios relatos, disponibles para descargar en inglés  en la página del autor (aunque el relato The Island, que ganó el Hugo, está publicado en español). Watts es de los autores más generosos con su obra  que conozco. Voy a insistir en lo que dije en la entrada sobre la novela, a ver si alguna editorial avispada me lee: estoy convencido que este material es buenísimo para una colección de historias estilo fix-up.

Hace poco llego a mis manos un ARC de su último trabajo, Peter Watts is an angry sentient tumor, que la editorial Tachyon publicará en el próximo otoño. Es un trabajo muy diferente a sus anteriores novelas, ya que es una recopilación de artículos y breves ensayos del autor publicados en diversos medios, principalmente en su blog Rifters, del que os aconsejo que os hagáis seguidores.
Para adentrarte una recopilación de este estilo creo que tienes que conocer el estilo del escritor, y tiene que gustarte lo que dice y también cómo lo dice. La forma como Watts va presentando los temas y conduce de la mano al lector para llegar a las conclusiones me encanta, y el sentido del humor lleno de ironía y sarcasmo me ha sacado más de una sonrisa y de un asentimiento de cabeza de complicidad.
Las temáticas de los ensayos son muy diversas, y no se presentan ni por orden cronológico ni por agrupados por temas...a lo mejor tienen un orden interno, pero no he sabido encontrarlo . Quizás los que más me han sorprendido, por lo mucho que se desnuda el autor, son los de temas personales. Desde la muerte de su hermano o de su padre (un líder religioso que ha ocultado su homosexualidad durante casi toda su vida) hasta la pérdida de dos de sus gatos más queridos (cada cosa a su nivel, lógicamente) el autor logra tocar la fibra y consigue que el lector  empatice totalmente con sus sentimientos sin llegar a ser empalagoso. También narra su primer contacto con las drogas alucinógenas, o la infección por una bacteria comecarne que casi le cuesta la vida. Lo que decía: muy variado.
A nivel político-social es bastante radical, aunque yo, que soy más moderado, comparto algunos aspectos como las quejas sobre el uso de las armas por la policía, o la preocupación frente al cambio climático y el pesimismo que genera el negacionismo y el inmovilismo e hipocresía de muchas  de nuestras administraciones. No comparto la justificación del uso de la violencia, aunque reconozco que puede que, tal y como el lo plantea, llegue a ser el último recurso válido. 

Con los que más he disfrutado son con los de carácter científico (la cabra tira al monte), ya sea en los que disecciona artículos de revistas científicas prestigiosas (para alabarlos o criticarlos), o los que trata los efectos del cambio climático o habla sobre evolución, enfrontando sus ideas a negacionistas y creacionistas.  
Aunque seguramente el tema estrella sea el estudio del cerebro humano: sus capacidades, que es lo que nos hace sentientes o conscientes, como es afectado por substancias químicas... Me han interesado tanto este grupo de artículos que, aprovechando la reedición de Visión Ciega, su única novela traducida al castellano, de la mano de Alamut y con traducción de Manuel de los Reyes, la he comprado y la he releído. 

En definitiva: he pasado buenos ratos leyendo estos escritos, y también he aprendido mucho, algunos planteamientos y razonamientos los he anotado para utilizarlos en clase. La ventaja de este tipo de colecciones es que son muy diversas y la brevedad de las historias provoca que, si alguna no te convence, el siguiente si lo hará. Una iniciativa editorial muy interesante, y un placer leer a este escritor.

dissabte, 28 d’abril del 2018

The freeze-frame revolution - Peter Watts

Peter Watts es un autor al que admiro por varias razones. La principal es que  arriesga en las ideas que propone, sus historias no son convencionales. Eso tiene un inconveniente, ya que cuando propones historias tan personales y complejas puede pasar que el lector entre en ellas con placer como me pasó con Starfish, la primera novela de la saga de los rifters, o con Visión Ciega, su única novela publicada en castellano. Pero también puede pasar que el lector no  conecte para nada y no acabe la lectura,  en  mi caso me pasó con Echopraxia, la continuación de Visión Ciega, una novela de la que esperaba mucho y que no llegué a terminar.
La novela que comentaré hoy, The freeze-frame revolution, forma parte de un universo/saga, The Sunflower cycle, en el que ya ha ubicado esta novela y tres relatos. Cuando terminé la novela busqué rápidamente los tres relatos porque necesitaba MÁS. Con esto os lo digo todo. Ha sido una de las historias que más me ha gustado en lo que va de año, de esas que te marcan tanto que es injusto para las lecturas posteriores, porque seguro que las vas a valorar peor que en otras condiciones.
Los tres relatos que complementan a esta novela han sido publicados en diversas antologías y revistas. The island (ganadora del Hugo al mejor relato en 2010) se puede encontrar en castellano en la antología Tiempo Profundo, o en la colección de relatos de Peter Watts Ad Astra (pero creo que esta última ya no está disponible). Los tres se pueden leer en inglés en la página web del autor. Otra de las cosas del autor que me sorprenden: la generosidad que tiene con su obra, no sólo con los relatos, también con las novelas.
Una vez leídas todas las historias veo claro que una recopilación estilo fix-up de estos relatos seria un bombazo. Ahí queda la recomendación por si me lee alguna editorial avispada. Aunque me ha desconcertado el orden en el que ha publicado los relatos, ya que si tuviera que ordenarlos para hacer la historia más comprensible no seguiría el orden de publicación y colocaría a The freeze-frame revolution en segundo lugar. Incluso me atrevo a decir que un lector que haya leído los tres relatos antes de esta novela no creo que la haya disfrutado de la misma forma que la he disfrutado yo.
Las historias están todas ubicadas en la nave Eriophora, construida dentro de un asteroide, y con la misión de abrir agujeros de gusano en varios sistemas estelares para que la humanidad pueda viajar entre las estrellas con rapidez. Pero claro, si es la nave la que abre los agujeros, aunque viaje a velocidades próximas a las de la luz, llegar a los sistemas objetivo llevará mucho tiempo. Se abren entonces especulaciones muy interesantes sobre qué le habrá pasado a la humanidad. A veces, al abrir los agujeros, aparecen algunas sorpresas...
La nave está tripulada por varios miles de personas que pasan la mayor parte de su vida en hivernación, y que solo son despertados en pequeños grupos de 4 o 5 cuando el ordenador de la nave se encuentra con una situación que necesita "el toque humano". Y es que el ordenador de la nave ha sido construido de forma que no sea una IA, para que, después de tanto tiempo de viaje, no adquiera objetivos propios y continúe ciñéndose al plan de la misión. Este es otro de los pilares de la trama, y al que el autor le saca mucho jugo.
La historia tiene lugares comunes con otras de las obras del mismo autor. Watts es especialista en poner a sus personajes en situaciones extremas, y está muy interesado en las modificaciones que necesitarían para poderse adaptar a ellas. En el caso que nos ocupa, los tripulantes, denominados esporas, han sido concebidos y entrenados para poder participar en esta misión. No se profundiza demasiado en este aspecto, espero que forme parte de próximas historias situadas en este universo.
Otro aspecto común es la importancia y el protagonismo que le otorga a las naves, y a los detalles de su diseño y estructura.

En definitiva, una lectura totalmente satisfactoria. Un escenario impresionante en el que coloca una trama adictiva, que genera tensión y con especulaciones muy interesantes. Eso si, con el estilo peculiar del autor, que a veces es un poco difícil, pero si llegáis a conectar, no podréis dejar de leer. Os la recomiendo sin ninguna duda.

dimecres, 4 d’octubre del 2017

Infinity wars - Jonathan Strahan

Hoy toca la cita anual con el Infinity project de Jonathan Strahan. Este proyecto consta ya de seis antologías de relatos de ciencia ficción en los que el editor plantea un tema común sobre el futuro de la humanidad y deja rienda libre a los autores para que lo exploren. Después de haber comentado la excelente Meeting infinity y la no tan destacable Bridging infinity, hoy toca a la edición de este año, Infinity Wars, que, lamentablemente, ha sido la que menos me ha gustado de las tres. 
Es una lástima, porque la alineación de autoras y autores es espectacular y el tema de la antología de este año, la guerra, relativamente fácil de abordar y puede dar mucho juego. Puede que uno de los problemas sea precisamente que el tema se ha abordado desde muchos ángulos y algunos de los autores han querido arriesgar mucho (y con buenas ideas), pero se han quedado a medio camino: la sensación de coitus interruptus ha sido muy habitual. Otros autores han optado por situaciones más convencionales y sus relatos son  demasiado típicos.

La presencia femenina es muy importante, tanto por la parte de las autoras, que son mayoría (creo que lo voy a contar como un #leoautorasoct), como por parte de las protagonistas. Encontraremos espías, mecánicas, exploradoras, encargadas de comunicaciones y duras guerreras. Debo reconocer que este aspecto me ha sorprendido en una temática, la bélica, en que históricamente la presencia masculina es mucho más importante. Cada vez es más evidente que algo está cambiando en el mundo de la ciencia ficción.

Voy a comentar aquellos relatos que me han gustado más, o aquellos que, aunque no me hayan convencido del todo, tienen un enfoque original que les permiten destacar sobre el resto. 
Los dos primeros los valoro de forma parecida porque comparten un planteamiento interesante y original y un final decepcionante. Carrie Vaughn presenta en Evening of the Span of Their Days el punto de vista de los mecánicos de reparaciones de una estación orbital ante una situación de guerra y An Owomoyela en The Last Broadcasts la de una estación de comunicaciones entre dos estrellas en las que hay planetas colonizados por los humanos. En ambas la longitud del relato es demasiado breve para contener lo que querían explicar. El humor también está representado gracias a Conversations with an armory de Garh Nix, con una IA muy particular como personaje en una situación muy divertida, aunque dramática . 

Uno de los relatos que me ha parecido más interesante es el de Caroline M Yoachim: Faceless soldiers, Patchwork ship. Había oído cosas muy buenas de esta autora, incluso compré una antología de sus relatos (me he quedado con ganas de más, por tanto seguramente le daré una oportunidad). La historia trata de una guerra entre una alianza de razas contra una especie alienígena que es capaz de formar cuerpos mediante fragmentos de otras especies. Al principio hay algunos tópicos, pero el giro final me ha sorprendido muy gratamente.

Aliette de Bodard raramente me decepciona, y su relato In everlasting wisdom es seguramente el mejor de esta colección. Nos presenta una distopía que se mantiene gracias a la simbiosis entre seres humanos y una especie alienígena capaz de alterar telepáticamente el estado de ánimo de la población humana. La protagonista es una de las encargadas de transportar a uno de estos simbiontes a través de la ciudad. Muy interesante.
El último relato viene firmado por Peter Watts y, como acostumbra a pasar con su obra, es algo difícil. Pese a la dificultad, ZeroS, la historia de un batallón de soldados que funciona con la parte subconsciente de la mente, me ha gustado bastante.
El año que viene se va a publicar una nueva entrega de este proyecto, Infinity's End. Aunque me han gustado cada vez menos, continuo interesado y espero que aparezca por aquí.

Otras opiniones de la novela: Fantástica ficción

dimecres, 19 de febrer del 2014

Starfish - Peter Watts

En el comedor de casa, uno de esos escasos momentos de lectura en pareja con los niños durmiendo. Mi mujer levanta la vista de su novela (papel, nada de ebook)  me mira, y al cabo de un momento comenta:
- ¿Estás leyendo algo de terror?
- Mhhh...no.¿Por?
- No sé...te noto como encogido.
- Debe ser que tengo 3000 metros de agua encima, ja ja...
- Ah...- y retoma la lectura  agitando ligeramente la cabeza y con esa expresión de escepticismo tan típica de ella.

No va desencaminada; aunque la novela no sea de terror
Peter Watts consigue que durante muchos momentos tengas una sensación de tensión,  agobio y claustrofobia durante la narración, tanto por la ambientación como por lo extraños que son los personajes.
En mi versión digital, antes de entrar en materia, Watts justifica algunos aspectos científicos en los que ha basado su novela. Tectónica de placas, peces abisales, el origen de la vida , un poco de telepatía y cierta adicción causada por abusos sexuales son algunos de los puntos que va tratar. Quien puede resistirse?
Año 2050. Cerca de una zona volcánicamente activa a 3000 metros de profundidad se ha instalado una estación submarina para vigilar y controlar una instalación de energía geotérmica. 


Unos Rifters a punto de entrar en la estación
La estación está ocupada por los rifters Son seres humanos modificados a nivel metabólico y anatómico para poder sobrevivir en las condiciones de presión del abismo, capaces de extraer oxigeno del agua del océano para no tener que usar bombonas de aire comprimido. Los trajes que llevan les ayudan a superar la baja temperatura.
 En unas condiciones tan adversas se requiere también unas características psicológicas determinadas (que son las que en realidad dan mas juego en la novela).
En la página web del autor hay mucha información sobre la ambientación de la novela, como la estructura de la estación Beebe y las características modificadas de los Rifters.

En la zona hay una fauna formada por peces abisales (esos tan feos y con tantos dientes) excepcionalmente grandes. La causa de que sean tan grandes es uno de los misterios de la novela. Estos peces atacan a menudo a los rifters (y a la estación) , pero debido a carencias vitamínicas sus dientes son débiles para penetrar los trajes, y las agresiones sólo provocan moratones y algún que otro susto. 
Fácilmente podéis pensar: ¿ 320 páginas ambientadas en el fondo del mar no cansan?. A ver, ¿ tantas cosas pueden pasar ahí abajo?. Watts, hábilmente, consigue no aburrir utilizando diversos narradores, y introduciendo, de tanto en tanto, información de lo que está pasando en la superficie, con giros argumentales bien llevados y sorprendentes. 
No hay una línea temporal claramente marcada. La historia se narra a través de episodios  de la vida de los rifters, con saltos importantes de tiempo entre uno y otro. El hecho que no sepamos cuánto tiempo pasa entre el principio y el final de la novela también ayuda a empatizar con los personajes en el sentimiento de claustrofobia. 

Un inconveniente: es la primera parte de una saga. La historia principal que narra la novela queda bastante cerrada, pero se abren historias secundarias que son las desarrolladas en Behemoth y Maelstrom. Me he quedado con ganas de saber cómo es el mundo de la superficie, del que da sólo pequeños detalles en Starfish. 

Casi toda la obra del autor se puede descargar de forma gratuita en su página web , pero acepta donaciones. No seáis malos y alimentad al gato.

 En español sólo se ha traducido Visión Ciega (de la que espero con muchas ganas la continuación que saldrá este año, Echopraxia) , y la colección de relatos Ad Astra, de Fata Libelli (que ha recibido muy buenas críticas). También podeis conseguir gratuitamente el cuento "Los ojos de Dios" , en Cuentos para Algernon