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diumenge, 6 de maig del 2018

Un hombre sueña despierto - Lavie Tidhar

La ucronía es uno de los subgéneros de la ciencia ficción que más me gusta. Creo que tiene mucho mérito encontrar un punto de ruptura con la linea temporal y a partir de ese momento inventar nuevas reglas. Revisando mi biblioteca me he dado cuenta que, como pasa en la novela que comentaré hoy, una de las épocas más utilizadas para marcar ese punto de ruptura es el período situado alrededor de la segunda guerra mundial. Hay varios ejemplos: Patria de Robert Harris,  el clásico de Dick El Hombre en el castillo, la más reciente Estados unidos de Japón, de Peter Tyerias, o el flamante ganador del Premi Sant Jordi Jo soc aquell que va matar Franco, de Joan-Lluís Lluís
La diferencia de estas obras con Un hombre sueña despierto, de Lavie Tidhar, está en el planteamiento de la estructura narrativa. La parte relacionada con la ucronía es una historia imaginada por un escritor de novelas Pulp que está sufriendo las inclemencias del campo de Auschwitz y que la utiliza como forma de escape mental, por lo que tenemos una linea temporal imaginaria y una linea temporal real, aunque predomina la imaginaria.

El punto de salida de la ucronia es que no ha habido segunda guerra mundial. Contra pronóstico, el partido nazi pierde las elecciones en Alemania frente al partido comunista, y los dirigentes nazis son apresados y recluidos en campos de concentración. Hitler y varios de sus compañeros consiguen escapar y emigrar hacia Inglaterra. Hitler acaba trabajando como detective privado bajo el nombre de Wolf. Gran parte de la historia está narrada desde el punto de vista de Wolf y sigue las investigaciones de sus casos, por lo que la historia tiene en parte una estructura típica de novela de detectives. De hecho, la novela empieza con el tópico de la visita de una rubia despampanante a su  despacho.

La llegada masiva de refugiados a Inglaterra provoca una crisis social, en la que, como era habitual, pagaban el pato los judíos. Me ha gustado especialmente como traslada los hechos que tuvieron lugar en Alemania a Inglaterra, pero con algunos papeles cambiados, como retrata la desesperación de aquel que estaba en la cima del poder y ha caído a la parte más baja de la sociedad,  y como utiliza a varios personajes históricos en el nuevo contexto que el autor ha imaginado (he estado investigando las biografías de los personajes secundarios que salen en la novela y seguramente ahora el señor google me tiene catalogado como filo-nazi o algo similar).
También quiero destacar el punto irónico de la historia, una revancha imaginaria contra el genocida que tiene preso al escritor. La historia tiene muy mala leche, es muy dura (como todas las que están relacionadas de alguna manera con el holocausto), y con algunas escenas de sexo y violencia no aptas para todos los públicos. 

El problema principal que tiene la novela es una cierta reiteración en las escenas en las que Wolf lo pasa mal. Tanto que, a veces, llegas a empatizar un poco con el personaje y olvidas momentáneamente de quien se trata realmente. Por suerte el protagonista piensa y actúa de manera tan despreciable que pronto se te pasa. No sé si es un efecto buscado, pero si es así, es un acierto.
He disfrutado mucho de la lectura. Es una historia entretenida, adictiva y con algunas sorpresas muy interesantes. Hablando de sorpresas, os recomiendo que si la novela os interesa no leáis la sinopsis de la contraportada, revela demasiado.
Me sorprende mucho que no haya tenido más relevancia a nivel de crítica, no sé que tal habrá ido a nivel de ventas. Por mi parte, os la recomiendo sin ninguna duda, como todo lo que he he leído hasta el momento de este autor.