Los habituales del blog ya sabéis que este año me he propuesto leer todas las novelas del Ciclo de La Fundación de Asimov según su cronología interna. Después de leer el Tríptico del Imperio, relacionado por los pelos con este ciclo y de lectura prescindible, según mi opinión, vienen dos novelas protagonizadas por un joven Hari Seldon. La primera de ellas es Preludio a la fundación.
Esta novela y su continuación, Hacia la fundación, son las últimas que Asimov escribió y las utiliza para acabar de conectar los detalles de todas las novelas anteriores. Seguiremos las aventuras de un joven Hari Seldon que, recién llegado a Trantor y después de una conferencia en la que menciona la posibilidad de crear la psicohistoria, despierta el interés de varias facciones que buscan mantener el poder en el mundo capital, o adquirirlo cambiando el statu quo.
En sus correrías, Seldon visita diversas localizaciones de Trantor, lo que utiliza Asimov para mostrar al lector cómo puede funcionar un planeta de estas características y lo frágil que es en el ámbito energético y alimentario. Es un escenario impresionante y que siempre ha sido uno de los motivos que despertaron mi interés por esta saga. En esta novela, por fin lo visitamos en detalle.
Me ha sorprendido que Asimov opte por mostrar un Trantor dividido en distritos, con características y creencias muy diferentes entre ellos, y con poblaciones muy homogéneas. Tiene sentido para que Seldon pueda investigar sus leyendas sobre el origen de la humanidad, el planeta madre y la existencia de los robots, pero me resulta poco creíble en una metrópolis tan poblada y visitada.
Es una novela escrita a finales de los ochenta, y de las últimas en la carrera del gran maestro, y eso se nota, sobre todo en el cambio de planteamiento entre las relaciones entre hombres y mujeres y en el rol de las protagonistas femeninas, mucho más relevante. Rectificar es de sabios.
La personalidad que le otorga a Hari Seldon coincide poco con el breve papel que tiene en la novela Fundación. Aventurero, intrépido y algo chulesco, no acaba de coincidir con el sabio venerable creador de la psicohistoria.
La historia es entretenida y se deja leer, pero hasta la parte final, en la que se producen una serie de revelaciones importantes, no me ha acabado de convencer.
Debo reconocer que la forma en que Asimov encaja las piezas de las diferentes sagas publicadas hasta ese momento me ha sorprendido y no la he visto venir. Aunque el efecto me ha gustado, una vez reposada la novela, me genera algunas dudas de cómo se relaciona con la trilogía original y el papel de Hari Seldon en todo el proyecto.
No tenía intención de volver a leer las tres novelas fundacionales; lo hice en catalán hace poco. Solo quería descubrir las secuelas y precuelas, pero ahora tengo curiosidad por si en las obras principales de esta saga se intuye algo de lo narrado en esta novela y las piezas del puzle encajan con suavidad, o si es un parche. De momento, sigo con la continuación directa, Hacia la fundación. Ya os contaré.



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