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divendres, 14 de juny del 2019

Lo bueno si breve 11

Hoy os presento mi sección del número 13 de la revista Supersónic.Como siempre, está lleno de jugosos relatos y de las secciones habituales. No lo dejéis escapar. 

Hoy toca comentar en esta sección los premios de narrativa breve nacionales y, como es de bien nacido ser agradecido, voy a comenzar por los premios que son a obra original no publicada, ya que los autores galardonados me han permitido leer sus historias para poder realizar esta sección. Muchas gracias, señores.
Es una lástima que un premio de tanta categoría como el premio UPC se haya convertido en bienal y haya perdido la recompensa a nivel económico. Acostumbraba a ser una fuente de novelas cortas de gran calidad. En la edición de 2018 el ganador ha sido el periodista Francisco Guerrero con Gutterson. La historia refleja un futuro no muy lejano en el que los desastres medioambientales han dejado a la humanidad al borde del abismo. En la ciudad de MedCity el agente Gutterson controla la zona que le ha asignado la IA del mando policial con la esperanza de conseguir suficientes puntos para emigrar a Titania, la colonia que se ha transformado en la esperanza de la humanidad. El tono de la novela es muy divertido, (el protagonista es un poco pupas y me ha recordado a los personajes perdedores de Mendoza) aunque la ambientación, muy bien lograda, tiene un toque pesimista. Es una historia de aventuras de estilo cyber-punk que he disfrutado mucho, aunque me ha descolocado un cambio en la actitud y habilidades del personaje a mitad de la novela. La editorial Apache publicará la novela en breve en su colección de novelas premiadas del UPC.

El Alberto Magno se lo ha llevado Javier Castañeda con Solo recuerdo su nombre. He leído casi todo lo que ha publicado Javier, su estilo me gusta mucho, y creo que esta es su novela corta más lineal, la que presenta menos sorpresas y en la que menos se ha arriesgado. Eso no quiere decir que no sea una buena historia, que lo es, pero estaba acostumbrado a encontrar algo más. La protagonista es una investigadora que decide aceptar la investigación de un caso de asesinato en el que está involucrada su poderosa familia, con la que no mantiene buenas relaciones. La ambientación es muy interesante e incluye aspectos novedosos como el uso de diferentes cripto-monedas o una estructura social en que la línea entre empresa y nación es muy difusa, además de otros interesantes aspectos tecnológicos que arruinarían la lectura y prefiero callarme (aunque a veces se nota un exceso de celo del autor para destacarlos). Esta ambientación se mezcla con aspectos de carácter más social que están en el punto de mira de nuestra sociedad como los maltratos a mujeres o los derechos del colectivo LGTIB. En definitiva, una mezcla muy interesante de ambientación futura, problemas sociales e historia de amor.

En el ámbito de la Hispacón se otorgó el premio Domingo Santos al relato La nota desafinada, de José Manuel Fernández Aguilera. El protagonista de la historia es un robot que forma parte de una orquesta robótica que tiene la misión de interpretar piezas de música para una especie alienígena. Mientras está tocando el instrumento recuerda algunas escenas de su vida anterior, que dan mucho juego a la historia y son un contrapunto muy interesante de la trama principal. Como relato funciona, pero creo que con un par de detalles se podría convertir perfectamente en una novela corta mucho más interesante.
Ya que he comentado la Hispacón voy a hablar de los Ignotus, que en categoría breve este año los han ganado tres autoras a las que admiro. Nieves Delgado siempre me sorprende con la originalidad de sus planteamientos sobre robots, inteligencias artificiales y trascendencia. En 36, publicado por la editorial Cerbero, narra el nacimiento y evolución de una inteligencia artificial, y cómo se relaciona con los humanos en las diversas etapas de su crecimiento. Una historia triste y conmovedora que he disfrutado más todavía en la segunda lectura; en la primera la devoré y no aprecié tanto algunos detalles de estilo y de historia, ni disfruté tanto con el final. Segundo merecidísimo Ignotus para esta autora, que pronostico que no va a ser el último.
El premio al mejor relato se lo ha llevado Elia Barceló con Humo y espejos, publicado en la antología Dark Fantasies. La primera vez que lo leí pensé que estaba escrito para mí: siempre me ha fascinado el ilusionismo y los grandes trucos, y siempre me ha intrigado lo que pasa entre bambalinas con los voluntarios que salen al escenario a colaborar con el mago. En este relato nos da una posible explicación sorprendente y escalofriante. Una historia redonda narrada con la maestría habitual de la autora.
El premio al mejor relato traducido ha sido para Alliette de Bodard con Tres tazas de aflicción a la luz de las estrellas, traducida por Marcheto en su imprescindible blog Cuentos para Algernon. La historia está situada en el Universo de Xuya, un paraguas ucrónico en el que la autora sitúa gran parte de su narrativa breve, de tono pausado y poético, no esperéis batallas espaciales, aunque las protagonistas sean naves. En este caso la historia arranca con la muerte de una importante científica que tiene información vital para mantener la producción de recursos vegetales y animales para la población, y la cesión de sus recuerdos a una de sus ayudantes en vez de a la familia, como manda la tradición. Si en la familia hay una mente de nave, la situación todavía es mejor. Me fascina el universo que ha creado esta autora, y esta es una de las historias que destacaría dentro de él, un premio muy merecido.

Termino con los premios Ictineu, en los que he tenido el placer de actuar como jurado en las categorías de narrativa breve. El mejor relato traducido al catalán fue para Mike Resnick con L’exili d’en barnaby, traducido por Edgar Cotes y publicado en la excelente antología de relatos de Resnick Sistemes operatius alternatius por SECC edicions. Resnick sabe cómo tocarme la fibra con sus relatos, es un autor al que admiro mucho. En este caso la historia se centra en las reflexiones y experiencias de Barnaby, un simio que vive en un laboratorio y al que se le ha enseñado a comunicarse con los humanos. El título del relato es un spoiler, ya que parte de la historia se centra en su regreso a la vida natural y las relaciones con sus congéneres. Un relato crudo y conmovedor totalmente recomendable.
El premio al mejor relato escrito en catalán fue para el veterano escritor Jordi de Manuel con L’hoste, un cruel e intrigante relato post-apocalíptico narrado con su habilidad habitual y relacionado con alguna de sus novelas y con influencias claras de The Road. El relato forma parte de la antología Contes de Terror, publicada por Apostroph, después de que los autores participantes pasaran una noche en el Palau de Torrebesses, emulando lo que pasó en la Villa Diodati.

Otro año de buena cosecha de los premios nacionales. A ver qué nos deparan los internacionales, os lo contaré en el próximo número de la revista. ¡Salud, y buenas lecturas!


dimarts, 27 de març del 2018

Cuatro novelas cortas de la editorial Cerbero - II

Esta es la segunda entrada que dedico a las novelas cortas de la editorial Cerbero. Es una editorial a la que sigo de cerca y me interesa gran parte de su catálogo, pero debido a que prefiero la edición digital a la física tengo que esperarme un par de meses después de su publicación para poder comentar varias en una misma entrada. Vamos allá, por estricto orden de publicación (pero no de lectura).

Barro, de Alicia Pérez Gil, ha sido una agradable sorpresa. En un principio no despertó mi interés, y debo reconocer que lo adquirí porque hubo una oferta por el cumpleaños de la autora. La historia está protagonizada por una joven cuya gemela ha sido internada en un hospital psiquiátrico. Todo el ambiente que envuelve a la protagonista tiene un aire extraño: su familia, su grupo de amigos, su relación con su gemela... aunque al principio parece una historia que no toca el género fantástico. Pero a mitad de la novela hay un cambio brusco y sorprendente que me ha descolocado y que me ha parecido muy interesante. 
La protagonista va pasando por diferentes ambientes extraños, oníricos y desconcertantes a los que tendrá que adaptarse. Estos ambientes y sus normas parecen en principio arbitrarios, pero con una lectura atenta  las piezas encajan. Me ha gustado especialmente la importancia que da a los detalles de la relación entre las gemelas y su traslación a estos ambientes oníricos. 
Una pega, que la historia está demasiado abierta a interpretaciones, pero igualmente la considero una experiencia lectora totalmente recomendable. Estoy muy pendiente de la aparición en digital de la segunda parte de la trilogía Post Scriptum que Alícia tiene preparada, Carne.
  
Creo que Javier Castañeda es uno de los autores más prometedores del panorama actual. Sus historias acostumbran a contener sorpresas y visiones diferentes a lo acostumbrado, tiene una voz personal. En La belleza del Uróboros la temática que aborda es el viaje en el tiempo y las paradojas temporales (uno de mis temas favoritos en el género), y, aunque me ha gustado y recomiendo su lectura, no me parece su obra más redonda, en un principio me dejó desconcertado. 
No voy a entrar en el argumento, creo que es mejor llegar virgen a este tipo de historias, pero algunas piezas del puzzle temporal que el autor propone no me acababan de encajar. Le consulté mis dudas a Javier, que amablemente me respondió. Su explicación sobre diversos niveles de lectura y metaficción me resultó muy interesante, creo que también habló de ello en el club de diseccionadores de lecturas de Origen Cuántico. 
Le he estado dando vueltas y al final creo que es un error en el planteamiento que haya tantas capas de lectura y que lastra su disfrute, por eso no me atrevo a hacer una recomendación sin fisuras, aunque continuaré pendiente de las obras del autor.

Bajo la piel de la ciudad, de Eleazar Herrera tenía en principio todos los ingredientes necesarios para gustarme (un toque cyberpunk, modificaciones corporales, androides,  teletransporte,  colonización de exoplanetas, un periodista que lucha contra grandes corporaciones con la ayuda de una mercenaria...) pero el resultado final no me ha acabado de convencer.
La ambientación que ha creado la autora es muy interesante, mezcla aspectos ya tratados en otras obras, pero con mucha gracia para crear un universo con las bases necesarias para ubicar historias interesantes. La lástima es que las aventuras que suceden en este prometedor escenario me han decepcionado un poco, y la caracterización de los personajes tampoco me ha convencido.
Me he quedado con una sensación de apresuramiento en la trama, de improvisación  y de resolución de los problemas por casualidad que no me ha gustado (aunque creo que estos dos últimos aspectos son deliberados, para dar un toque de despiste al personaje principal, Wes Marino). En fin, que la historia no me ha atrapado, no hay que darle más vueltas. El cliffhanger final me ha dejado intrigado, por eso todavía tengo dudas si le echaré un vistazo a la continuación o no.


Nueva madre, de Eugene Fischer, es la primera novela corta traducida de la colección de bolsilibros de Cerbero. La traductora ha sido Arrate Hidalgo.
La historia parte de una premisa muy interesante y al que el autor saca mucho jugo: una enfermedad de la que todavía no se conoce la causa genera que los seres humanos produzcan gámetos diploides. Esto provoca que los hombres no puedan dejar embarazadas a las mujeres (afectadas o no), y que las mujeres puedan quedarse embarazadas en cada ovulación, dando a luz a un clon suyo.
La protagonista es una periodista que sigue la pista de una de las primeras afectadas, con una historia desgarradora. Ella también está embarazada, y su incertidumbre sobre su proceso personal añade tensión a la historia.
 Lo que más destaco de la historia es la capacidad de especulación a varios niveles del autor: ciencia, evolución (me ha encantado el uso del concepto especiación), sociología, política y religión en las zonas más conservadoras... Las reflexiones son muy interesantes y me han provocado algún debate interno. Una obra totalmente recomendable.


En fin, seguiré pendiente de los proyectos de esta inquieta y activa editorial (ahora se han sacado de la manga un libro-serie llamado Sierra Norte). Cuando aparezcan en digital las  historias ya publicadas de Alicia Pérez Gil, Nieves Delgado, Víctor Conde o Lola Robles haré otra entrada conjunta.

dimecres, 7 de juny del 2017

Sucesos extraños - varios autores

Una de las series que más triunfó el año pasado fue Stranger things, una historia de aventuras y misterio protagonizada por una pandilla de niños y llena de guiños y referencias a películas y series de los años 80: ET, los Goonies, Ojos de Fuego, Aliens, Stand by me,... La serie es muy entretenida, si tenéis ocasión de verla os la recomiendo.

Aprovechando el tirón la Editorial Apache publicó la antología Sucesos extraños, formada por ocho relatos que mezclan el misterio con referencias a la vida de los niños y adolescentes en los años 80 en nuestro país. La premisa era prometedora y la alineación de autores muy interesante, así que cuando se publicó en formato digital después de ser nominada a la mejor antología en los Ignotus, no dudé ni un minuto en comprarla.
Encontraréis historias llenas de bicicletas, pantalones cortos, largos veranos de tardes aburridas, abusones, amores infantiles, primeros besos y referencias a porrillo a la cultura popular de la época. A mi me pilla de lleno y he visto reflejadas algunas escenas de mi infancia, pero no sé qué pueden llegar a pensar lectores más jóvenes. En los diferentes relatos aparecen productos, series o personajes populares en los que no pensaba desde hacía años (los chicles Cheiw, el Frigurón, o El halcón callejero, por ejemplo) y en momentos la nostalgia me ha afectado, debo reconocerlo. Por otro lado, algunas de las referencias creo que están colocadas con calzador, demasiado forzadas. 
El principal problema de la antología es que la mayoría de los relatos tienen un tono parecido, siguen una estructura similar pero cambiando la situación que genera la intriga, y la lectura se hace a momentos repetitiva. Sólo un par de historias salen de la norma. Paso a comentar aquellos relatos que me han tocado, que me han emocionado, ya sea por lo que cuentan o por cómo lo cuentan. Con eso no quiero decir que el resto no sean buenos relatos, pero no me han convencido.

La Poza, de David Jasso, es un relato agobiante; este autor siempre consigue provocarme esta sensación, sobre todo cuando el agua es un componente importante en la narración. Aunque es menos agobiante que otros de sus  relatos, ya que dedica mucho tiempo a presentarnos los personajes y la situación antes de llegar  a la parte más interesante del relato. El protagonista es un joven que está en un pueblo de vacaciones, pero no se acaba de integrar con los jóvenes de su edad del lugar. Durante las fiestas del pueblo no se le ocurre nada más que seguir a la pandilla de la chica que le gusta cuando deciden ir a bañarse al río. Siempre digo que tengo que atreverme con sus novelas, pero me da miedo... 

Carlos J Lluch me ha sorprendido con Recuerdos. La historia trata sobre un joven que ve visiones que sólo el percibe. Concretamente de un coche y un personaje extraños, siempre en el mismo lugar del pueblo en el que está de vacaciones. La única que le cree es la chica de la que está enamorado. Estaba convencido que le había visto el truco muy pronto al relato, pero el final me ha parecido sorprendente y original dentro del subgénero del que trata, y eso es difícil.

En El prisionero David Luna consigue dar una vuelta de tuerca más al personaje del vampiro en un relato muy interesante y original, pero que no sé si acaba de entrar en la dinámica de la antología. Es el que veo más desconectado de la tónica general, aunque eso no quiere decir que no me haya gustado. 

El relato más original, y el que más me ha gustado, es Nora a través del monitor, de Javier Castañeda. Un joven adicto a los videojuegos compra una revista en la que regalan un juego diferente a los demás, con una chica como protagonista y que trata temas a los que no está acostumbrado. Las decisiones que tome en el juego afectarán a su vida real, pero de una manera que me ha sorprendido. Creo que la historia se ve constreñida por la longitud y por tanto el final es un poco apresurado. Seguramente daba para un relato más largo o una novela breve, la premisa lo merece.

En definitiva, una antología un tanto irregular, repetitiva por la estructura de los relatos, pero con algunas historias muy interesantes y recomendables. Si tenéis nostalgia de los ochenta disfrutaréis con este libro, seguro.

divendres, 14 d’octubre del 2016

Entrevista a Javier Castañeda

Me apetece mucho ofreceros esta conversación con Javier Castañeda, ya que es a un autor al que sigo casi desde sus inicios como finalista y ganador del premio Alberto Magno y, relato a relato, he ido siguiendo su premiada trayectoria. Un escritor original y con muchas cosas que decir. Os dejo con la entrevista que tuvo la amabilidad de concederme.

DoE: Gracias por responder a estas preguntas Javier. Aunque tus relatos han aparecido diversas veces por el blog puede que alguno de los lectores no te conozca. Cuéntanos quién es el escritor Javier Castañeda, por favor.

JC: Pues soy un profesor de secundaria de filosofía que siempre le ha gustado leer, sobre todo cosas de ciencia y que un buen día decidió ponerse a escribir. Empecé con guiones de cine porque era lo que más se ajustaba a mi forma de narrar (o porque me daba miedo escribir literatura). Pero en vista de que no era posible hacer que los guiones tuviesen una mínima oportunidad de convertirse en algo, hace unos siete años me lancé a escribir una novela. Así a pelo. Me costó encontrar el tono, sobre todo al principio, pero una vez lo hice fue rodado. Pero cuando quise colocarla me encontré con el mismo obstáculo. ¿a quién vendo yo una novela de ciencia ficción si soy un desconocido? Así que ahí decidí empezar a escribir relatos. Quedé finalista del Alberto Magno, lo gané al año siguiente y ahí estoy, luchando por abrirme paso en este complicado mundo editorial.

DoE: Ya sabía que la escritura no es tu principal actividad profesional, y que además perteneces al sufrido gremio de los enseñantes. ¿Tus alumnos conocen tu faceta de escritor?

JC: Al principio me daba mucha vergüenza decirlo y lo ocultaba. Hasta que un amigo también profesor y divulgador de ciencia me dijo que lo que hacemos es guay y que hay que difundirlo. Lo pensé y ahora no solo se lo digo, sino que además les obligo a leer toda mi obra (Es broma). Lo que sí es cierto que intento que mis alumnos lean ciencia ficción porque es uno de los mejores vehículos para trasmitir ideas filosóficas. Así que suelo incluir alguna lectura mía como posible entre otras: Greg Egan o Horror Vacui y muchos sorprendentemente eligen la mía ;) .

DoE: Greg Egan en el instituto...casi casi como en mis tiempos. Tendré que venir a trabajar a tu centro.¿Eres un lector habitual de ciencia ficción o fantasía? Si es así, ¿tienes algún referente? ¿Que autores consideras que te han influenciado?

JC: Más de ciencia ficción que de fantasía, por lo menos que de fantasía épica de la que me declaro un inculto. Si tuviese que nombrar un par de referentes para mí, uno sería sin duda Borges. Toda lo que he publicado hasta ahora lleva algo suyo, el más claro ejemplo se encuentra en “El traductor de dios”: la cábala (tema querido por él), las letras hebreas como el lenguaje de dios, el giro final respecto a la literatura como única salida del mundo… Sin duda es un autor fetiche para mí. Otro sería Alan Moore. Creo que con él aprendí no solo a dar importancia al contenido si no a la forma. ¿Alguien se ha dado cuenta de que la estructura de Horror Vacui está basada en los anexos que se encuentran en Watchmen al final de cada capítulo? Me encanta como se completaba la historia con esos apéndices. Pero Moore juega con la forma en muchas otras obras, sobre todo en la Cosa del Pantano, una etapa menos conocida de él pero muy recomendable. Por último otro autor fetiche es J. G. Ballard. Veo menos influencia de él en mí, ya me gustaría escribir la mitad de bien que él, pero sus obsesiones y su prosa es algo que todavía me hace sentir pequeño.

DoE: ¿Cuánto tiempo dedicas a escribir al dia? ¿Eres caótico o metódico?

JC: Pues el caos se ha impuesto al método. Hace años, antes de tener una niña, sí escribía todos los días. Ahora escribo cuando puedo. No es que sea caótico, pero es imposible tener una disciplina con una vida familiar de por medio. Por lo menos lo es para mí. Así que voy aprovechando los huecos que veo, cuando todo el mundo se ha ido a dormir, despertarme pronto… Y el tiempo que dedico también me lo impongo dependiendo de si tengo fecha de entrega o no. Si la hay, robo un poco más de tiempo a mi familia (mi mujer Susana es muy comprensiva). Esa es la razón de que me vengan muy bien los concursos, porque me obligan a escribir.

DoE: Sé de lo que me hablas... Tu “especialidad” es la narrativa breve, entre el cuento largo y la novela corta.  Hay alguna razón en especial para haber escogido este formato?

JC: Ya he señalado que empecé con una novela (370 páginas ni más ni menos) y que escribir relatos fue casi por necesidad editorial. Pero ahora me encuentro muy cómodo en las novelas cortas. Creo que es un formato perfecto. Da tiempo a desarrollar bien una trama, personajes y es lo suficientemente corta para no tener necesidad de meter paja. O sea que seguro seguiré escribiendo novela corta. Y como comentaba Ken Liu en Salamanca, también el relato te permite experimentos narrativos y temáticos que en novela no serían posibles.

DoE: ¿Tienes pensado escribir alguna obra más extensa?

JC: Sí, no solo tengo una escrita (¿lo he dicho ya?, no vaya a ser que haya un editor leyéndome y no se entere, una novela de ciencia ficción donde el worldbulding y los personajes son lo principal), si no que estoy escribiendo ahora otra, una fantasía urbana en Barcelona en la que un mortal se enfrenta al diablo por su alma en un duelo de astucia. Veremos cuando seré capaz de terminarla.

DoE: Suena bien. De momento tu trayectoria es envidiable: diversos premios y menciones, participación en antologías de éxito… ¿Como lo llevas? ¿Te lo esperabas cuando empezaste a escribir?

JC: Mentiría si dijese que no me lo esperaba para nada. Hasta cierto punto soy consciente de que escribía bien y que tenía unos buenos textos, pero entraban en juego tantos factores que no tenía en cuenta, que más bien era un insensato por pensar que eso era suficiente para ganar y llegar al reconocimiento. Ahora que sé un poco más cómo funcionan los concursos, creo que ya no espero tanto y me sorprende ser finalista mucho más que antes. Llegar a ser finalista de un premio es lo más meritorio. Ganar o no, depende de muchos factores como que el jurado, que tiene unos gustos determinados, sintonice con tu obra, algo de suerte, con quién compites… La idea de que hay una obra mejor que otra de manera absoluta es un error en el que yo caía. Ahora sé que hay unas obras mejores que otras dependiendo para quién.

DoE: Tu novela breve “Horror Vacui” ha sido publicada por la editorial Apache. ¿Que se siente al tener entre las manos tu primera novela publicada? ¿Que tal han ido las críticas? ¿Y las ventas?

JC: Participar en una antología no es lo mismo que publicar en solitario. Sin duda es muy gratificante ver tu nombre en la portada, algo que has escrito tú, con un portadón como el de Edu Quiza como umbral de entrada… La verdad es que te sientes muy bien, sobre todo por que se reconozca tu trabajo. Las críticas han ido bastante bien. Tenía un poco de miedo porque Horror Vacui es tal vez la novela de corte más clásico (si el cyberpunk se puede considerar clásico) de las que tengo. Pero eso creo que ha ayudado a conectar más con el lector Se le ofrece lugares comunes dentro de la ciencia ficción donde se puede encontrar más cómodo. Aunque después, las reflexiones filosóficas, la estructura fragmentada… le exigirá un pequeño esfuerzo para poder disfrutar a fondo de ella. Y han dicho cosas muy buenas sobre ella, incluso que mi estilo recordaba a Philip K. Dick. Eso ya son palabras mayores.

DoE: Permíteme que te diga que tus relatos no son fáciles. Acostumbran a tener varias lecturas y giros en la trama que descolocan un poco. Lo considero un riesgo, pero proporciona originalidad a tu obra. ¿Lo planeas así desde un principio?

JC: Sí. La mayoría de mis relatos nacen de la necesidad de trasmitir una idea filosófica (o varias). Después intento siempre incluir varias capas de lectura y entre ellas una más superficial. En eso me ayuda mi formación cinematográfica. Intento que todos mis relatos tengan estructura de cine, con sus puntos de giro y su acción claramente expuesta, para que aquel que busque entretenimiento pueda también encontrarlo. Horror Vacui es un thriller tecnológico, “El traductor de dios” creo que tiene una historia de terror (por lo menos así nació) que puede enganchar a lectores de este género. No hablemos ya de “El abismo mecánico” que deja mal cuerpo. Pero debajo de esa lectura digamos más superficial (no lo digo de manera despectiva si no porque es la historia que lleva el peso de la acción), se encuentran lecturas más profundas donde abordo problemas filosóficos de gran calado. Y sí, creo que esto es marca de la casa, y alguien acostumbrado a narrativa más convencional le puede chocar. Pero me gusta sacar al lector de su zona de confort. Eso es lo que hace la filosofía y ahí es dónde comienza la reflexión. O sea que seguiré ofreciendo historias de este tipo, aunque también me planteo otras más comerciales (que no carentes de originalidad).

DoE: Tu relato “Jinetes de la tormenta” ha recibido una mención del jurado del premio UPC. ¿Nos puedes contar un poco el argumento de la novela? ¿La podremos leer pronto?

JC: “Jinetes de la tormenta” es el relato que más me gusta de los que he escrito hasta ahora. Contiene una temática que se ha abordado muy poco, por no decir nada en la ciencia ficción (y en la literatura en general), que es: ¿Cómo es posible la comunicación? ¿Cuál es el significado de una palabra? Sí, hay ciencia ficción lingüística que explora algunos de estos conceptos. Tenemos Empotrados de Ian Watson, La Ciudad Embajada de China Mieville que toca este aspecto o La historia de tu Vida de Ted Chiang, por citar algunos. Pero todos ellos se basan en la hipótesis de Sapir-Whorf, que el lenguaje determina una concepción del mundo diferente. En este caso yo abordo la hipótesis contraria: el lenguaje nos proporciona un mundo común. ¿Cómo es eso posible? Pues lo explico a través de la historia de amistad de una niña Nepalí que contacta con un extraterrestre a través de una antena cósmica. La novela narra el intento de comunicación, de cómo, sin que el alien sepa nada de la Tierra, puede explicarle palabras terráqueas. Y por si esto era poco, al mismo tiempo la niña intenta traducir a palabras occidentales conceptos budistas. Así que es un doble salto mortal, pero creo que me ha quedado bastante redonda. Eso sí, voy a exigir del lector que ponga mucho de su parte, pues no solo la cultura extraterrestre es extraña, también la nepalí. Y veremos cuando la publico. Quiero que esté perfecta antes de hacerlo porque la tengo mucho cariño.

DoE: Me lo apunto.También participas en la antología Sucesos extraños de la editorial Apache con el relato "Nora a través del monitor". Explícanos un poco en que consiste este proyecto y de qué va el relato. ¿Hay que haber visto la serie para poder disfrutar de la antología?

JC: No, no hay que haber visto la serie. Está inspirada en la época, al igual que la serie está inspirada en las pelis de los 80, pero ahí acaba todo. De hecho las historias de Sucesos extraños suceden en España. Mi relato es de terror, con varias referencias ochenteras. Es un homenaje al Spectrum, del que era un viciado, y más en concreto a las aventuras gráficas. Cualquiera que tuviese un ordenador en aquella época lo va a disfrutar. Y por supuesto los amantes del terror.

DoE: ¿Algún proyecto nuevo del que quieras hablarnos?

JC: Pues la verdad que estoy embarcado en varios. Desde un guión cinematográfico de ciencia ficción (que veremos dónde llega), un cómic, un relato para una nueva editorial que espero dé mucho que hablar hasta… bueno el otro me lo guardo hasta que sea algo más concreto, no querría gafarlo antes de empezar.

DoE: Vamos a ver si conseguimos crear polémica. Mójate, Javier. ¿Cuáles son los escritores a los que sigues habitualmente, tanto a nivel nacional como internacional? ¿Destacarías alguna novela en concreto de las que has leído últimamente? 

JC: De los actuales destacaría a Ken Liu, Ted Chiang (que desgraciadamente se prodiga poquísimo) y a Greg Egan que aunque hace esfuerzos infinitos por perder lectores, siempre hay que estar atento a sus aportaciones. También soy seguidor incondicional en cómic de Miguel Ángel Martín, cuya obra también ha sido de inspiración para mí. Y una novela que me gustó mucho es The First Fifteen Lives of Harry August de Claire North y en castellano La mirada extraña de Felicidad Martínez me sorprendió gratamente. El tema alienígena me gustó mucho. Y también voy a romper una lanza a favor de la novela gráfica y ahí Superman: Secret Identity de Busiek que leí hace poco me pareció una auténtica obra maestra.

DoE: ¿Cómo ves el panorama editorial del género en España? ¿Qué opinas de la aparición de tantas editoriales “pequeñas” que se atreven a publicar nuevos escritores?

JC: Con el panorama editorial español soy pesimista en general y muy pesimista en cuanto a ciencia ficción de autores españoles. Es un género que en España es minoritario y fuera del famdom no me parece que tenga muchos seguidores. Y si encima eres español, pues nos quedamos para eso, editoriales pequeñas. Y no me quejo, porque cuando durante la crisis quebraron Ajec, ngcFicción y otras recortaron sus publicaciones de españoles al mínimo como Bibliópolis el panorama era apocalíptico. Ahora por lo menos podemos publicar, en microtiradas, pero hay algo de luz. ¿Quién sabe? Tal vez un día llegue el Crepúsculo, el Walking Dead o el Juego de Tronos de la ciencia ficción y de repente se ponga de moda el género y podamos salir de este pequeño gueto en el que estamos. Mientras tanto seguiremos intentando que nos quiten la etiqueta de literatura menor.

DoE: Si quieres añadir algo más...

JC: Que ha sido un placer charlar contigo y poder compartir mis inquietudes con los lectores. Necesitamos más iniciativas como la tuya para dar a conocer el género y que los lectores le pierdan el miedo. Muchas gracias.

DoE: Muchas gracias a ti, Javier. Te deseo muchísima suerte con tus nuevos proyectos.

dilluns, 7 de desembre del 2015

El Abismo mecánico - Varios autores

En octubre de 2015 se realizó en Valencia el Salón internacional Cificom, y una de las actividades, liderada por Sergio Mars y Vicente Hernándiz, fue la realización del primer certamen de relatos de ciencia ficción. La antología que presento hoy, El Abismo mecánico, recopila a los diez relatos más destacados que participaron en este certamen.
El tema central de todos los relatos que participaron es la inteligencia artificial. Cuando se recopilan tantos relatos sobre un mismo tema se corre el riesgo de que haya un cierto aire de repetición y de dejá vu a medida que vas avanzando en la lectura, pero en este caso los relatos son muy diversos, y esto es un punto a favor de la antología. La calidad de los relatos es media-alta, pocos destacan sobre el resto y, aunque creo que ninguno llegará a formar parte de la historia de los relatos de ciencia ficción escritos en castellano, la lectura es muy entretenida. Me gusta conocer nuevos autores y gracias a esta lectura he puesto a algunos más en la lista a seguir.

Algunas de las ideas y planteamientos de los relatos son muy originales, aunque toquen aspectos recurrentes en el género. El principal problema que creo que tienen la mayoría para no llegar a ser excelentes es  su longitud. Los organizadores optaron por un margen entre 500o y 8000 palabras, y creo que la mayoría de los autores hubiesen necesitado un poco más de longitud para acabar de llevar sus historias a buen término. Detecto en muchos relatos cierta precipitación, sobre todo en los finales.
Paso a comentar brevemente las historias que más me han convencido. 

Instancias cautivas,  de Pedro Moscatel, me ha recordado en algunos momentos el planteamiento de The Lyfecycle of software objects de Ted Chiang, ya que el tema principal es el de la educación de las inteligencias artificiales, pero rápidamente el relato toma otros derroteros relacionados con el tema militar y termina con un final triste y descorazonador.

Una temática parecida pero con un estilo y una ubicación muy diferentes es la que presenta Inhumanos de Shayla Mélmed. Es un relato críptico y difícil, el más diferente de todos los presentes en la recopilación. Esta situado en un futuro distópico del que no se dan muchos detalles y que me ha gustado más por lo que he intuido que por lo que me han explicado. El relato gana con una segunda lectura y es seguramente el exponente más claro de lo que he comentado anteriormente sobre la precipitación al final de las historias.
Esto también le pasa a En la noria, de Maria Tordera. Un antiguo soldado al que le han amputado la pierna y acaba de divorciarse de su mujer conoce en Viena a un robot que, a cambio de unas cervezas, le proporciona amistad y comprensión. A partir de ese momento giros y contragiros en una trama llena de sorpresas para acabar llegando a un final inesperado. 

Los dos siguientes relatos presentan una estructura y una temática más clásica y son de los que me han gustado más. Ya no soy Sam, de Leonardo Ropero está narrado en primera persona por la IA de una nave espacial que coge cierto afecto a una de sus tripulantes más inexpertas mientras deben enfrentarse a una amenaza desconocida. 
En El corazón en la máquina, Salvador Bayarri presenta un futuro en el que los seres humanos han creado seres artificiales para desarrollar trabajos en entornos difíciles. Estos seres acaban siendo culpados de los problemas en la tierra y son perseguidos y exterminados por todo el sistema solar. El relato narra la historia de algunos de los supervivientes a este exterminio.

El ganador del certamen fue el relato El abismo mecánico, escrito por Javier Castañeda, autor novel pero con una trayectoria envidiable que incluye el Alberto Magno y la participación en la antología Mariposas del Oeste. La historia narra la relación enfermiza y claustrofóbica entre una IA y su creador durante la búsqueda del algoritmo de la creación artística. Fiel al estilo de su autor, el relato es muy detallado (demasiado a veces) y con giros argumentales sorprendentes. 

En resumen: una antología muy variada, original y interesante, hecho que es difícil cuando todos los relatos versan sobre el mismo tema. Incluye algunos relatos de buena calidad y me ha sido muy útil para descubrir nuevos autores. Destaco también la ilustración de la portada, muy atrayente. Quiero aplaudir la iniciativa y animar a que se repita; tengo mucha curiosidad para descubrir qué tema escogerán los recopiladores si hay una segunda edición del premio. 
Y, para finalizar, me tomo la libertad de aconsejar a la editorial que publique una ficha en Goodreads y que edite también la antología en formato digital. Estoy convencido que una iniciativa de este estilo, tratándose de autores en general desconocidos, el mercado digital (siempre que el precio sea asequible) sería mucho más amplio que el de la edición impresa. 

Otras opiniones del libro: Sagacomic

dimarts, 22 de setembre del 2015

Lo bueno, si breve... - Segunda parte

NOTA: Esta es mi colaboración con el segundo número de la revista Supersonic. Contiene, entre muchísimas cosas interesantes, relatos de figuras internacionales como Liu Cixin, Alastair Reynolds y Aliette de Bodard. No os lo podéis perder.

Como comenté en la primera edición de la revista, la intención principal de esta sección es presentar algunos relatos escritos en castellano a gente que, como yo, generalmente no había prestado atención a la narrativa breve. Simultáneamente es una buena forma para conocer autores muy interesantes que me habían pasado desapercibidos.  Para ayudarme a hacer una primera selección he decidido revisar algunos de los premios más importantes de la narrativa breve de género. En el primer número el protagonista fue el Ignotus de relato. En esta edición le toca al premio más veterano de la ciencia ficción española, el Alberto Magno.
Este jugoso premio, organizado por la Facultad de ciencia y tecnología de la Universidad del País Vasco, lleva entregándose de manera continuada desde 1989, aunque ha sufrido diversas modificaciones en sus bases. Lo que siempre se ha mantenido, y a mi parecer es lo que le da su principal atractivo, es la longitud de las obras presentadas, entre 15000 y 25000 palabras, en el límite entre un relato largo y una breve novela corta. Este formato permite a los escritores ofrecer lo mejor de la narrativa breve y también ampliar la presencia de los diálogos y profundizar mucho más en las tramas y en la ambientación.
No sabéis cuánto he disfrutado leyendo para poder escribir este artículo. La calidad de los ganadores y finalistas de este premio es muy alta y hay tantos relatos merecedores de comentario que la selección ha sido muy difícil. Una de las ideas básicas de esta sección es que los relatos que se comentan sean accesibles al lector a través de la red, aunque en este caso, al final, haré excepciones y mencionaré a algunos muy recomendables que se pueden encontrar en formato digital y que ya he comentado con anterioridad en mi blog (para no repetirme, básicamente). El servicio de publicaciones de la Universidad del País Vasco publica regularmente volúmenes conmemorativos que recogen los finalistas y ganadores de diversos años, pero muchos de estos volúmenes están ya descatalogados y son de difícil obtención. Si tenéis la oportunidad de haceros con alguno no lo dudéis.

Soy de los que prefiere empezar a leer el diario por la contraportada, así que empecemos por el final. Una de las historias ganadoras de 2014 ha sido Horror Vacui, del prometedor escritor Javier Castañeda de la Torre. Utilizando diversas técnicas como entrevistas, informes médicos, cartas…nos describe una sociedad futura influenciada por una nanotecnología que permite, alterando la química celular, controlar y monitorizar el comportamiento de las personas. El protagonista es un policía que, gracias a esta tecnología, intenta prevenir y evitar la comisión de crímenes violentos, pero de una manera mucho más sutil que la que elige Philip K Dick en The Minority Report.  El relato toca temas tan interesantes como la posibilidad real del libre albedrío y otras consecuencias morales del uso de esta tecnología, un poco coartadora de la libertad. En la página web del autor también podréis descargaros su relato finalista en la edición de 2013, La paradoja de Teseo, un relato un poco más clásico en formato y temática, aunque con algunos giros interesantes en la trama, que trata sobre la existencia, la individualidad, y las nuevas oportunidades que puede presentar el viaje en el tiempo.
El viaje en el tiempo, precisamente, es un pilar importante en las temáticas utilizadas por los autores de ciencia ficción, y no podía faltar una representación en esta selección. Francisco Jesús Carrera Troyano le da una vuelta de tuerca y nos ofrece el divertido relato El novato temporal, segundo clasificado en 1989, en el que un experimentado policía del tiempo encargado de controlar viajes no autorizados a la España del Siglo de Oro debe encargarse de solucionar un caso con la ayuda de un compañero con muy poca experiencia. Muy interesante la ambientación y el world-building, que daría para situar muchas más historias. También sobre los viajes en el tiempo trata Tiempo reciclado, de Juan Ruiz Gallego, segundo clasificado en 1994. Un programa televisivo organiza viajes en el tiempo para grabar y emitir episodios relevantes (y morbosos, a poder ser) de la historia de la humanidad, pero sin influir en los acontecimientos. Un detective privado es alquilado por el jefe de la cadena de televisión para que se desplace al Londres Victoriano. Una interesante mezcla de historia de detectives y ciencia ficción, aunque de resolución algo previsible.

No podían faltar aquellos relatos que tuviesen en cuenta el contacto con especies alienígenas no precisamente amistosas. Encontramos varios, los que optan por un enfoque divertido, como  Me pareció ver un lindo gatito , ganador en 1997 y que forma parte del Universo Corporativo, escenario muy interesante en el que sitúan sus obras los escritores Guillem Sánchez y Eduardo Gallego, que van a ser protagonistas habituales de esta sección. Con un marcado sentido del humor el relato nos explica el asalto que sufre una nave civil por parte de una especie alienígena desconocida. El único superviviente es un gato, y el ordenador central, muy mermado después del ataque, intentará hacer todo lo posible para que los atacantes no consigan información relevante sobre los mundos humanos. Con un estilo mucho más agobiante y pesimista y narrado en una primera persona, quizá en exceso cargada de adjetivos y repeticiones, está el relato ¿Podemos celebrar ya la victoria? de Víctor Guisado Muñoz, finalista del 2013.  La historia central es el viaje que una patrulla de soldados debe hacer a través del paisaje desolado de un planeta en guerra hasta el punto de encuentro donde serán rescatados, mientras son perseguidos por unos alienígenas poderosos e implacables (y muy originales, por cierto). En algunos momentos me ha recordado algunas de las más aterradoras escenas de la saga Alien.

La colonización del sistema solar también está presente con El bosque de Hielo, ganador en 1995, escrito por el gran escritor Juan Miguel Aguilera. En este gran relato relaciona la colonización de la Nube de Oort con el descubrimiento de una especie alienígena, y, casi sin darnos cuenta, la historia acaba generando una reflexión muy interesante sobre el tiempo y su relatividad. No es extraño que sea uno de los relatos más importantes de la ciencia ficción española. De la misma manera podríamos calificar al relato El Hombre dormido, de César Mallorquí, segundo clasificado en 1993. Con la excusa del estudio de los sueños de personas especiales que, cuando duermen, presentan ondas nuevas en sus electroencefalogramas, el autor nos presenta un relato muy poético y un mundo onírico que nada tiene que envidiar al creado por el Neil Gaiman. (Podréis encontrar este relato junto con el excelente La pared de Hielo, ganador del 1992, en la imprescindible antología El Círculo de Jericó). También relacionado con los sueños, pero desde una perspectiva muy diferente, encontramos El sueño de la razón, de Armando Boix, segundo calificado en 1996. La protagonista es una enfermera que trabaja en un centro en el que los pacientes han elegido pasarse lo que les queda de vida durmiendo, soñando sueños de su elección. Un muy buen relato, con un fantástico y sorprendente final.
Sokrates, escrito por Óscar Fariña fue el relato ganador en 1996 es el representante de la temática relacionada con las IA. El relato es una mezcla interesante de historia, alquimia y ciencia que narra la construcción de un androide siguiendo unas instrucciones un poco místicas, para conseguir albergar a una inteligencia artificial que lleva mucho acompañando a la humanidad, aunque nada es lo que parece.
Si hablamos del premio Alberto Magno hay tres nombres que, por presencia en el palmarés, deben destacar sobre los demás. Por un lado tenemos a José Manuel González Rodríguez con siete relatos premiados. Todos estos relatos están recopilados en el libro Recuerdos de la vieja tierra, que, desgraciadamente, no está disponible en formato digital. No he leído ninguno (prometo solucionarlo) y no puedo recomendarlos, pero creo que merece la mención en el artículo.

El pódium lo comparten dos escritores por los cuales siento gran admiración. Por un lado tenemos a José Antonio Cotrina, que con el relato Lilith, el juicio de la Gorgona y la sonrisa de Salgari ganó en 1998. El relato, una mezcla muy interesante de ciencia ficción y fantasía urbana nos introduce a un nuevo universo caracterizado por la existencia de ciertas bases espaciales indetectables que están orbitando a diversos cuerpos del sistema solar, y en las que la tecnología avanzada y la magia van de la mano. Un escenario muy interesante utilizado en otros relatos conocidos del autor, como Entre líneas, y al que espero que regrese en breve. En los últimos tiempos Cotrina está publicando algunos de sus relatos ganadores del certamen en formato digital y a un precio muy asequible. Os recomiendo Mala racha (ganador en 2000), Luna de locos (ganador en 2007) y Amanecer (premio UPV 2002).

Y ya para terminar, el segundo autor que más menciones ha recibido en este premio es Santiago García Albás. Con el relato El robot brindó con ellos nos presenta un concurso organizado por una empresa fabricante de androides, en el que los concursantes, que deben convivir en una mansión victoriana, deben reconocer cuál de ellos es un robot. De repente uno de los participantes aparece asesinado y a partir de ese momento se inicia una investigación con tintes de novela de Agatha Christie para encontrar al asesino. Un relato divertido y un poco surrealista, alejado del estilo que presenta el autor, un poco más oscuro y pesimista. El año pasado García Albás publicó cuatro de sus relatos premiados en este certamen y con un fondo común del uso de la realidad virtual y la modificación de las percepciones bajo el título de Cybersiones (que también podéis adquirir en formato físico). Los relatos son La parte del ángel (ganador en 2008), El rey Lansquenete (ganador en 2013), El mundo de SIC (segundo premio en 1997) y Delirios de grandeza (segundo premio en 2007). No puedo hacer más que recomendar estos cuatro relatos, que fueron los que durante el verano pasado provocaron mi interés por el premio Alberto Magno y, en mi cruzada por ponerme al día en la ciencia ficción española, me han hecho descubrir autores e historias fascinantes.
Nada más, espero que disfrutéis de la lectura de estos estupendos relatos, y os emplazo a la próxima edición, en la que revisaremos los relatos ganadores de otro premio de la ciencia ficción española. ¡Salud, y buenas lecturas!

diumenge, 3 de maig del 2015

Mariposas del Oeste - Varios autores

En marzo de este año se hizo público el interesantísimo proyecto Nova Fantástica, que nace de la mano del inquieto Mariano Villarreal con la intención de publicar de forma más o menos periódica antologías de relatos de fantasía, ciencia ficción y terror tanto de autores españoles como traducciones de escritores extranjeros. Hoy comentaré su primera publicación, Mariposas del Oeste, editado por la editorial Sportula.
 
La alineación de autores es realmente prometedora, y el resultado final no decepciona en absoluto; en mi opinión solo hay un relato flojo, aunque también solo hay uno de brillante y que deje marca. En el aspecto de la valoración la antología es bastante homogénea, la mayoría de los relatos son de notable.
En otros aspectos, como la temática o el estilo, se pierde, afortunadamente, esta homogeneidad, aunque si que he encontrado algunos puntos coincidentes en las tramas de algunos relatos, algunos entrecruzamientos, como si algunas historias estuviesen planeadas por parejas compartiendo algunos detalles. Embarazos extraños, personas retenidas contra su voluntad, la presencia de nazis en historias alternativas, los aspectos más retrógrados de la Iglesia, sobre todo relacionados con el aborto...son  aspectos que se repiten en varios de los relatos. 
Comentaré brevemente algunos de los que más me han interesado y por los que vale la pena adquirir el libro (aunque hay otros que no comentaré que también son recomendables). La antología comienza con el que considero que es el mejor relato, Dad al César... , de Eduardo Vaquerizo. La historia nos plantea una vuelta de tuerca muy interesante sobre el dilema del aborto y la postura de la  institución de la Iglesia Católica sobre el tema. Muy buen estilo y una trama sorprendente que marcan un buen inicio. 

También destaco la originalidad del relato El último piquicorto, de Marian Womack, por dos razones: la ambientación en una Inglaterra colonizada por fauna y flora tropicales, y por el sentido del humor que destila el relato, muy británico. 

David Jasso, con El niño de las estrellas compite por el relato más angustioso con Di "hola" de parte de Gwydion de Ana Angulo y Steve Redwood. Ambos relatos tienen alguna premisa en común: el sufrimiento de personas secuestradas y preocupación por problemas de tipo médico con los hijos. Han conseguido en ambos casos que me sienta identificado con los protagonistas y en algunos momentos lo he pasado realmente mal. Dos grandes relatos de terror psicológico. 

Termino con el relato ucrónico, pero difícil de catalogar más allá de este término, de Javier Castañeda, El traductor de Dios. El autor nos plantea un universo alternativo en el que impera la cultura judía y donde las cosas funcionan gracias a combinaciones de palabras escritas en los objetos que modifican sus funciones. Muy interesante, realmente, una historia llena de detalles y guiños. Os recomiendo otros de los relatos que he leído de este autor. Tiene muy buenas ideas, pero le falta un pelín de concreción para acabar de crear un relato excelente. 

En resumen: una buena antología, con autores ya consagrados y otros con un gran futuro por delante, con relatos variados y de calidad, mayoritariamente, pero con algunos puntos en común a nivel de trama que provocan un sentimiento de "deja vu". 
Estaré muy pendiente del segundo volumen de la colección, A la deriva en el mar de las lluvias, previsto para este año, y con la presencia de algunos de mis autores de relatos favoritos como Ken Liu y Ted Chiang, y otros muy interesantes entre los que destacan Ian Sales, Mike Resnick, Will McIntosh y Mary Robinette Kowal. Tiene MUY buena pinta.