Cuando comienza el curso escolar y vuelvo a mis rutinas laborales, acostumbro a sufrir un bloqueo lector. Empiezo libros interesantes, pero no me engancho y acabo abandonándolos. Tengo la cabeza en otra parte y me cuesta concentrarme. Este año el bloqueo está siendo más largo de lo normal.

La mejor receta para revertir esta situación son las novelas cortas que me ofrezcan algo original. Y entonces desperté, de Malcolm Devlin, un autor del que no había leído nada hasta ahora, es un buen ejemplo. La ha publicado la editorial Obscura con traducción de Pilar San Roman.
Yo os recomiendo llegar a la novela sin conocer nada del argumento, sin leer ni la sinopsis ni el prólogo de Antonio Torrubia. Ni esta entrada, lógicamente. Os recomiendo la novela, es una historia entretenida, adictiva, de lectura ágil y sorprendente. Si queréis algo más de información, continuad leyendo, pero bajo vuestra responsabilidad.
El protagonista principal es Spence, un interno de un centro de rehabilitación particular y que no va a ser un narrador muy fiable. Él y sus compañeros residentes están recuperándose de una enfermedad extraña que provoca que perciban a las personas no infectadas como zombis peligrosos. Y ya sabemos qué les hacen a los zombis los protagonistas de este tipo de historias: los matan para intentar sobrevivir. A montones y sin remordimientos.
Pero existe cura, y algunos infectados consiguen volver a la normalidad, pero con un sentimiento de culpa descomunal cuando se dan cuenta de lo que han hecho. Por eso deben pasar un (largo) tiempo en los centros de recuperación. Es cruel, y en algunos momentos he llegado a pensar que lo más misericordioso no sería intentar curarlos, sino pegarles un tiro en la cabeza.La rutina de Spence se verá alterada por la llegada de una nueva residente, Leila, que quiere escapar del centro para volver a ver a su grupo de supervivientes. La novela presenta una nueva visión bastante original de las historias de infectados. Los enfermos son los que en las historias de este estilo son el reservorio de la civilización, los supervivientes que son la esperanza de la humanidad, pero en esta son los creadores del caos. Creo que es difícil innovar en este subgénero del terror, pero Malcolm Devlin lo consigue con creces.
La estructura narrativa, con continuos saltos temporales y visiones alternativas de la misma situación desde el punto de vista de los infectados y de las personas normales, provoca que el ritmo de lectura sea muy ágil. Me ha gustado especialmente cómo explica el proceso de infección y el de curación, una mezcla interesante de biología y psicología.
En definitiva, una historia corta, de lectura ágil, con una estructura y una premisa muy interesantes que dan un punto de vista original a las historias de infectados. Os la recomiendo sin dudas.