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dimecres, 4 d’octubre del 2017

Infinity wars - Jonathan Strahan

Hoy toca la cita anual con el Infinity project de Jonathan Strahan. Este proyecto consta ya de seis antologías de relatos de ciencia ficción en los que el editor plantea un tema común sobre el futuro de la humanidad y deja rienda libre a los autores para que lo exploren. Después de haber comentado la excelente Meeting infinity y la no tan destacable Bridging infinity, hoy toca a la edición de este año, Infinity Wars, que, lamentablemente, ha sido la que menos me ha gustado de las tres. 
Es una lástima, porque la alineación de autoras y autores es espectacular y el tema de la antología de este año, la guerra, relativamente fácil de abordar y puede dar mucho juego. Puede que uno de los problemas sea precisamente que el tema se ha abordado desde muchos ángulos y algunos de los autores han querido arriesgar mucho (y con buenas ideas), pero se han quedado a medio camino: la sensación de coitus interruptus ha sido muy habitual. Otros autores han optado por situaciones más convencionales y sus relatos son  demasiado típicos.

La presencia femenina es muy importante, tanto por la parte de las autoras, que son mayoría (creo que lo voy a contar como un #leoautorasoct), como por parte de las protagonistas. Encontraremos espías, mecánicas, exploradoras, encargadas de comunicaciones y duras guerreras. Debo reconocer que este aspecto me ha sorprendido en una temática, la bélica, en que históricamente la presencia masculina es mucho más importante. Cada vez es más evidente que algo está cambiando en el mundo de la ciencia ficción.

Voy a comentar aquellos relatos que me han gustado más, o aquellos que, aunque no me hayan convencido del todo, tienen un enfoque original que les permiten destacar sobre el resto. 
Los dos primeros los valoro de forma parecida porque comparten un planteamiento interesante y original y un final decepcionante. Carrie Vaughn presenta en Evening of the Span of Their Days el punto de vista de los mecánicos de reparaciones de una estación orbital ante una situación de guerra y An Owomoyela en The Last Broadcasts la de una estación de comunicaciones entre dos estrellas en las que hay planetas colonizados por los humanos. En ambas la longitud del relato es demasiado breve para contener lo que querían explicar. El humor también está representado gracias a Conversations with an armory de Garh Nix, con una IA muy particular como personaje en una situación muy divertida, aunque dramática . 

Uno de los relatos que me ha parecido más interesante es el de Caroline M Yoachim: Faceless soldiers, Patchwork ship. Había oído cosas muy buenas de esta autora, incluso compré una antología de sus relatos (me he quedado con ganas de más, por tanto seguramente le daré una oportunidad). La historia trata de una guerra entre una alianza de razas contra una especie alienígena que es capaz de formar cuerpos mediante fragmentos de otras especies. Al principio hay algunos tópicos, pero el giro final me ha sorprendido muy gratamente.

Aliette de Bodard raramente me decepciona, y su relato In everlasting wisdom es seguramente el mejor de esta colección. Nos presenta una distopía que se mantiene gracias a la simbiosis entre seres humanos y una especie alienígena capaz de alterar telepáticamente el estado de ánimo de la población humana. La protagonista es una de las encargadas de transportar a uno de estos simbiontes a través de la ciudad. Muy interesante.
El último relato viene firmado por Peter Watts y, como acostumbra a pasar con su obra, es algo difícil. Pese a la dificultad, ZeroS, la historia de un batallón de soldados que funciona con la parte subconsciente de la mente, me ha gustado bastante.
El año que viene se va a publicar una nueva entrega de este proyecto, Infinity's End. Aunque me han gustado cada vez menos, continuo interesado y espero que aparezca por aquí.

Otras opiniones de la novela: Fantástica ficción

diumenge, 29 de novembre del 2015

Meeting infinity - Jonathan Strahan

Hace tiempo que  tenía ganas de probar alguna de las antologías de ciencia ficción del Infinity Project, editadas por Jonathan Strahan

En estas antologías los relatos versan sobre un tema general del posible futuro de la raza humana, desde la colonización del sistema solar, hasta el viaje más allá de las estrellas. En el caso de la recopilación de la que hablaré hoy, Meeting Infinity, el tema central son las modificaciones (culturales, biológicas o tecnológicas) que se podrían llevar a cabo en los seres humanos para poder adaptarse a nuevas condiciones, ya sea en nuestro planeta y en un futuro cercano, como en una posible colonización de un planeta extraño dentro de varios siglos. 

La antología, que ya avanzo que es espectacular, consta de 15 relatos, muchos de los cuales son de nivel muy alto. No los voy a comentar todos, solo los que me han gustado mucho, que, afortunadamente, son mayoría. Hay muchos autores que ya conocía y que acostumbran a ser un seguro; otros autores eran totalmente desconocidos para mi, y han sido sorpresas muy agradables, y hay relatos de otros autores de los que tenía referencias, pero que había leído poco o casi nada.

James Corey en Rates of Change presenta la posibilidad de poder trasplantar nuestro sistema nervioso central a otros cuerpos, que han sido creados artificialmente. El relato también trata de los conflictos generacionales respecto al uso de nuevas tecnologías. Muy interesante, y se me ha despertado el interés por su saga de The Expanse, de la que pronto se estrenará una versión televisiva. Un tema similar, pero con diferente enfoque, es el que presenta Memento Mori de Madeline Ashby. En este caso, además de trasplantar la consciencia, se permite el borrado de recuerdos, de manera que cada vez que cambias puedes volver a empezar. Hay un par de giros en la trama muy sorprendentes.

Yoon ha lee en The Cold Inequalities, nos narra la historia de uno de los vigilantes de una nave que huye de una guerra en la tierra, cargada con las consciencias y recuerdos de millones de seres humanos. La presencia de un polizón desencadena una historia poética y conmovedora.

Nancy Kress demuestra su solvencia con el relato Cocoon. En este caso las modificaciones a los seres humanos son causadas por la infección de un parásito en un planeta que la humanidad está colonizando. El relato, por su temática, desentona un poco respecto a la dinámica general de la recopilación, pero me ha gustado mucho. Aliette de Bodard también utiliza el recurso de una infección de origen desconocido para su In Blue Lily's Wake. El relato, situado en el universo de Xuya, es el típico ejemplo del estilo de la autora: personajes femeninos fuertes de origen asiático, dilemas morales generados por tradiciones estrictas y la presencia de las intrigantes naves, protagonistas de diversos de sus relatos. 
Y para acabar la cuota femenina, otro gran descubrimiento ha sido Gwynneth Jones con Emergence. Un relato con una ambientación interesantísima para enmarcar una historia sobre la longevidad humana y la aceptación de las IA como seres conscientes y con derechos. 


Otro autor que desconocía pero cuyo relato me ha encantado es Sean Williams, con All the wrong places. Y eso que en un principio parece muy repetitivo, pero acaba siendo un relato muy original con toques de ciencia ficción clásica y un punto romántico, ya que la historia trata sobre cómo un hombre persigue a la mujer que ama mientras esta se dedica a explorar el sistema solar, primero, y luego otras estrellas. 
Quiero destacar la gran ambientación que ha conseguido An Owomoyela con su relato Outsider, que narra el encuentro de dos grupos humanos largo tiempo separados y con modificaciones tecnológicas y sociedades muy diferentes. 
No podía faltar la cuota de futuro distópico post-apocalíptico, y en este caso la proporciona Bruce Sterling con Pictures of the resurrection, un relato ácido y pesimista, pero muy interesante, sobre un futuro que espero que no llegue.
Y para terminar el que considero el mejor relato, The Falls, de Ian McDonald, ubicado en el universo de su última novela, Luna, que pronto voy a devorar. El autor mezcla con maestría dos historias, la de una IA que presenta consciencia y sentimientos y la de una madre que vive con temor las aficiones relacionadas con los deportes de riesgo de su hija, nacida en la luna. 

En resumen: Una antología totalmente recomendable, con muchos relatos de calidad y poca cosa a criticar, puede que la distribución de los relatos: entre los cinco primeros hay tres en los que me costó mucho entrar en la ambientación y no me atraparon. A parte de este detalle, muchísimos de los relatos me han dejado con muchas ganas de conocer más de los universos planteados y de sus protagonistas, hecho que tengo en mucha consideración para valorar positivamente una historia breve. He conocido a autores de los que voy a leer más, seguro. Estaré pendiente de la siguiente antología de este proyecto, Bridging Infinity, y intentaré conseguir las anteriores.