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dimarts, 4 d’agost del 2026

Pórtico - Frederick Pohl

Este verano me he propuesto leer la saga de los Heechee, de Frederick Pohl, cuya primera novela, Pórtico, me marcó bastante en mi juventud. La decisión surge después de lo mucho que disfruté de Mercaderes del espacio y, además, de que he adquirido durante este año los diferentes volúmenes de la saga en la edición de Ultramar, que disfruto mucho leyendo (y coleccionando, vamos a admitirlo).

En el momento de publicar esta entrada estoy en plena lectura del tercer volumen, pero he decidido que Pórtico tiene entidad suficiente para merecer una entrada exclusiva. También considero que es una lectura independiente y satisfactoria por sí misma. Las continuaciones me están gustando, y las voy a recomendar en otra entrada conjunta, pero no son imprescindibles para disfrutar de esta magnífica obra de Frederick Pohl.
La premisa de la novela es muy interesante. La humanidad ha descubierto en algunos cuerpos del sistema solar la existencia de instalaciones de otra especie inteligente a la que denominan los Heechee. Las instalaciones están abandonadas, y solo se encuentran algunos restos de tecnología y cachivaches de los que no se conoce su función. El  descubrimiento estrella fue un asteroide, Pórtico, en el que hay diversas naves de esta civilización que aún funcionan.

El problema es que nadie sabe cómo dirigirlas, ni cuál es su destino, ni qué combustible utilizan, ni cuánto tiempo dura el trayecto. Tripular una de estas naves es una lotería, solamente apta para los más atrevidos o los que no tienen nada que perder, los denominados prospectores. Un viaje exitoso puede solucionarte la vida, pero no son los más abundantes y las posibilidades son escasas. Las condiciones en nuestro planeta de escasez de alimentos y recursos, baja esperanza de vida y desigualdades sociales son tan acuciantes que nunca faltan voluntarios. 
Uno de los aspectos que más me gustó en su momento es la estructura narrativa. La historia está protagonizada por Robinette Broadhead, un prospector que ha tenido éxito y que es una de las personas más ricas e influyentes de la Tierra. Es un personaje de tonos grises (negros, a veces) pero que va evolucionando durante la saga. Seguiremos su historia en dos líneas temporales. Por una parte, la historia de cómo consigue llegar a Pórtico y sus primeras experiencias como prospector. Es una buena forma para que el autor pueda presentarnos el funcionamiento de las naves, los contratos de prospección, el entrenamiento necesario,…

De otro lado, seguiremos las conversaciones de Robinette, una vez convertido en un personaje de éxito, con una inteligencia artificial que le ayuda a superar los traumas de su pasado a través de diversas sesiones de psicoterapia. Las dos tramas están mezcladas con maestría, consiguiendo crear un ritmo no muy acelerado, pero sí adictivo, que mantiene muy elevado el interés del lector, desembocando en un final sorprendente y muy satisfactorio.
Como he dicho con anterioridad, la lectura me marcó en su momento, por la estructura, la profundidad con la que trata la premisa principal de la novela, y también por los pequeños fragmentos de información en forma de artículos, anuncios, contratos, informes de viaje... que ayudan a la ambientación. Es un recurso que normalmente me gusta. Debo reconocer que tenía alguna duda respecto a que la novela no hubiese envejecido bien, a veces pasa en las relecturas, pero mantiene su originalidad y su fuerza y es muy moderna en su planteamiento. Aunque hay algunos detalles, como el hecho de que se pueda fumar en las naves, que sacan un poco de la historia.

Quiero destacar como consigue narrar la claustrofobia y la incertidumbre de las expediciones de los prospectores, no son naves "limpias" como las que nos presenta mayoritariamente la ciencia ficción. También es relevante el tratamiento de la salud mental, así como los aspectos morales que implican los privilegios de las personas más favorecidas económicamente, como el certificado médico completo. Aunque lo que más me ha sorprendido es la capacidad especulativa sobre el uso de las inteligencias artificiales, que ayudan a los protagonistas en muchos aspectos de sus vidas, y que me ha recordado cómo se han ido instalando en nuestro día a día en los últimos años.
En fin, una lectura totalmente recomendable. Es una obra seminal. Ahora que la he vuelto a leer después de tener miles de páginas de ciencia ficción más a mis espaldas, es más fácil detectar que ha sido una obra muy influyente en escritores posteriores. Un libro que todo amante de la ciencia ficción debe leer en algún momento. Las continuaciones pronto aparecerán por aquí.

dissabte, 31 de gener del 2026

Saga de la Tierra Moribunda - Jack Vance

Después de leer el ciclo de Tschai me quedé con ganas de leer más historias de Jack Vance, un autor del que había leído poca cosa de su enorme producción. Me he decidido, gracias a varias recomendaciones, por La saga de la Tierra Moribunda, formada por cuatro libros con estructuras y características diferentes, escritos en un intervalo de tiempo muy largo, de más de treinta años. En castellano las publicó a mediados de los ochenta Ultramar, con traducción de Domingo Santos.


Jack Vance es un autor algo peculiar. Su capacidad de crear mundos, personajes y universos es espectacular, pero no consigue hacerlos brillar del todo creando una historia que vaya a conjunto. Tiene muchas sagas, de las que solo he leído tres, y en todas me quedo con la sensación que desaprovecha escenarios para explicar historias cortas, enlazadas más o menos, pero siempre en aventuras muy episódicas y fragmentadas, con poca profundidad. Si me permitís la analogía, son más importantes las side-quests que el objetivo principal del juego.

Las he disfrutado las tres, cada una a su nivel, pero siempre me he quedado con una sensación agridulce. De momento esta es la que más me ha gustado del autor, gracias a su tono humorístico y a alguno de los personajes, bastante entrañable.
El escenario es nuestro planeta, pero dentro de millones de años. El Sol, de color rojo, se está apagando, y la Luna ha desaparecido. La civilización y la técnica ya no existen, y en las ruinas de las culturas antiguas sobreviven seres humanos en un tipo de sociedad que podríamos clasificar de medieval. La magia, basada en hechizos que se tienen que memorizar y en objetos mágicos, tiene una relevancia muy importante en la vida de los habitantes del planeta, así como las religiones de un tono más bien catastrofista. 

El primer libro es La tierra moribunda, formada por seis relatos diferentes, con algunos personajes coincidentes, pero en el fondo, poco relacionados. Son historias divertidas y entretenidas, algunas con un final que me ha sorprendido, y que sirven para conocer el escenario y las características de la magia y de los restos de tecnología que aún funcionan. 
La mezcla de fantasía y ciencia ficción con un toque pulp es muy interesante y da mucho juego al autor. Me han hecho mucha gracia los nombres de los hechizos, me han recordado a buenos momentos pasados jugando a juegos de rol. El tono de las historias se ha definido como picaresco, un término un poco antiguo, con el que estoy de acuerdo, tanto en la acepción de la persona del pícaro, de la que hay muchos representantes entre los personajes, como en el que hace referencia al punto picante de erotismo, que siempre está presente en los relatos cuando interviene alguna mujer en la historia.

Le había criticado a Vance la poca presencia de personajes femeninos y lo irrelevantes que eran en sus obras anteriores. En esta primera novela, las mujeres tienen más protagonismo y más peso en la trama, pero en las siguientes esto cambia y la presencia femenina todavía es básicamente como objetivo sexual del protagonista masculino de turno, y poca cosa más. 
En el segundo libro, Los ojos del Sobremundo, aparece el personaje más importante de esta saga, Cugel el astuto, un ladronzuelo egoísta, con carisma pero sin escrúpulos. Digamos que su apodo no es un spoiler, ya que es cierto que a veces se sale con la suya, pero también le toman mucho el pelo. El tono de las historias cambia, y el humor tiene mucha más presencia e importancia. Algunas personas que me recomendaron la saga me comentaron que había influido claramente en la obra de Pratchett. Después de leer el primer libro pensé que era una exageración, pero las aventuras de Cugel sí que podrían desarrollarse perfectamente en el Mundodisco. 

Para poder saldar una deuda que ha contraído con Iucounu, el Mago Reidor, Cugel es transportado mágicamente hacia un continente muy lejano para encontrar un objeto codiciado por el hechicero, unas lentillas mágicas del sobremundo. Una vez cumplida su misión y a través de varios relatos bastante divertidos, seguiremos sus aventuras y desventuras en el viaje de regreso hasta la villa de Iucounu, ya que, debido a que el hechicero le ha infectado con un parásito alienígena (sí, surrealista, pero da mucho juego), no puede evitar regresar si quiere sobrevivir. Cugel es un personaje peculiar y mezquino al que acabas cogiendo cariño, aunque es un mentiroso, asesino, manipulador y extorsionador sin ningún tipo de escrúpulo o remordimiento. Debo reconocer que en ocasiones me ha sorprendido por la forma tan expeditiva que tiene de solucionar sus problemas, incluso después de haber leído varias de sus aventuras. 

El tercer libro es La saga de Cugel,  que empieza justo en el momento en el que acaba el segundo, aunque fue escrito muchos años después. La estructura es muy parecida al anterior, relatos relacionados en los que seguiremos las aventuras de Cugel en un viaje de regreso a la zona habitual donde lleva a cabo sus actividades. He tenido la sensación que se nota la diferencia entre los dos libros y que Vance es ya un escritor más maduro. Los relatos son más elaborados y largos, y seguramente este es el mejor de libro de toda la saga. Cabe destacar los relatos en los que Cugel aprende a cuidar de los grandes gusanos marinos que arrastran a los barcos mercantes, ya que el viento en esta tierra moribunda es poco potente. También me han gustado los objetos mágicos que Cugel va adquiriendo en sus viajes, como no, de forma ilícita, y que dan mucho juego en la narración. El final ha sido un poco anticlimático; entiendo que el personaje no da para una culminación épica de su historia, pero me ha dejado un poco frío.
 
La última novela de la saga es Rhialto el prodigioso. Encontraremos solo tres historias protagonizadas por una caterva de magos peculiares, egoístas y sin muchos escrúpulos, como casi todos los habitantes de este universo. Las tramas son menos interesantes que las de la saga de Cugel, pero es un libro entretenido y con momentos bastante divertidos. 
Una vez terminada la lectura me ha sorprendido la elección de la Tierra como centro neurálgico de estas historias tan rocambolescas. Cuadraría mucho más en cualquier universo imaginario, ya que los protagonistas se ven involucrados en viajes en el tiempo, visitas a dimensiones paralelas, viajes interestelares... si hubiese encontrado algún guiño en la narración a la geografía o historia de nuestro planeta lo hubiese entendido, pero no ha sido el caso. 

Es una saga muy heterogénea y con relatos poco conectados entre sí, por lo que yo os recomiendo la lectura de los dos libros protagonizados por Cugel, los otros solo os los recomendaría si estáis realmente interesados en este universo y sois completistas, como es mi caso. Recomiendo especialmente la lectura a los fans de Pratchett, descubriréis unas historias que claramente han influido en su obra, especialmente la última, protagonizada por los magos. Me ha sorprendido gratamente encontrar varios detalles de la historia que me han recordado a historias posteriores de autores de mucho renombre. Creo que es el caso de aquellas pequeñas ideas de un autor que florecen en las mentes de otros, desarrollándose y siendo mucho más relevantes en otra historia que la idea original. 

Por mi parte, sigo interesado en este escenario y ya me he agenciado Songs of the dying earth, una antología de relatos organizada por George R.R. Martin y Gardner Dozois en la que varios autores interesantes como Gaiman, Simmons, Resnick, Silverberg o el propio Martin escriben historias situadas en este universo tan peculiar. La tengo en inglés y últimamente me da cierta pereza leer en este idioma, pero espero que pronto aparezca por aquí.

dijous, 18 de desembre del 2025

Una odisea espacial - la saga completa - Arthur C. Clarke

Hoy voy a comentar las cuatro novelas que forman la saga de Odisea Espacial, del maestro Arthur C. Clarke. Tenía ganas de volver a leer la primera novela y, aprovechando que tenía las otras tres, cada una de una edición y editorial diferente (que quedan fatal en la estantería), las he leído todas seguidas.

En un principio mi idea era hacer una entrada por novela, pero he decidido comentarlas todas en la misma, lo que implicará que entre una y otra pueda haber información que sea considerada como spoiler. Si sois lectores del blog doy por sentado que habéis leído 2001, o habéis visto la película, pero si  no habéis leído las siguientes, como era mi caso, os aconsejo no leer esta entrada. Eso sí, os recomiendo que le deis una oportunidad a 2010 y 2061, dos novelas interesantes, entretenidas y con todos los aspectos narrativos y especulativos positivos de la obra de Clarke. 3001 es harina de otro costal, y no llega al nivel de sus predecesoras e incluso la calificaría de fallida.
Lo primero que quiero destacar son las sensaciones que me provocó la relectura de 2001. He disfrutado mucho, no me lo esperaba. Aunque recordaba perfectamente los diferentes bloques narrativos en los que se estructura la historia (la evolución forzada del ser humano, el descubrimiento del monolito en la luna, el viaje hacia Saturno en la Discovery con todos sus problemas y la psicodélica parte final), he apreciado mucho más los detalles: el descubrimiento del monolito, la vida de los habitantes de la colonia lunar, el viaje desde la Tierra a la luna, la anticipación de aparatos conectados por una red global, ... 
Si tenemos en cuenta de que esta novela está escrita antes de la llegada del hombre a la luna, por no hablar de la misión Galileo al sistema joviano, la capacidad especulativa y predictiva de Clarke creo que tiene mucho mérito. Es una novela emocionante, llena de misterio e intriga, y en algunos momentos, en los que el astronauta David Bowman debe lidiar con los problemas que le causa el ordenador de la nave, Hal, se puede clasificar también como terror claustrofóbico. 

Con las expectativas altas emprendí la lectura de 2010 (ojo, que habrá spoilers). Lo primero que me sorprendió fue el cambio de escenario, ya que sitúa el monolito en los satélites galileanos de Júpiter, como en la película, y no en Japeto. Una vez terminada la novela, la verdad es que da más juego la nueva ubicación, pero he echado en falta el misterio de la especial geografía de Japeto.  Es una historia más lineal y coral que la anterior, y se basa en la premisa de una nueva misión a Júpiter para investigar el monolito e intentar descubrir que le pasó a la Discovery y, si es posible, retornarla a la Tierra. En el proceso van a intentar reiniciar a Hal, lo que no parece una buena idea en un principio. Uno de los tripulantes es Heywood Floyd, al que ya conocemos de la primera novela, y que servirá como narrador principal de la historia, aunque todos los tripulantes de la nave, la Alexei Leonov, son importantes en la trama. Es curioso como, en un contexto histórico de guerra fría, la tripulación esté formada por astronautas soviéticos y americanos en plena colaboración, así que tiene que buscar un nuevo rival, que son los chinos (un punto más en la lista de predicciones de Clarke).  Simultáneamente seguimos parte de la historia de David Bowman, o su conciencia o... bueno... lo que queda de él después de adentrarse en el monolito y viajar a través de las estrellas. Esta novela está más centrada en el viaje espacial y sus incomodidades y la situación sociopolítica de la Tierra, aunque la parte especulativa sobre la posible existencia de vida en el sistema Joviano y la geografía y geología de Júpiter y sus satélites la he encontrado muy interesante. 

La historia termina en un punto álgido que invita a leer la continuación: los diseñadores del monolito convierten a Júpiter en un sol, llamado de forma muy conveniente Lucifer a partir de ese momento. Un aviso es enviado a la humanidad: el sistema es solar es suyo, pueden hacer lo quieran con él, pero no pueden acercarse al satélite Europa, cuya superficie helada, gracias a Lucifer, está fundiéndose, generando muchos hábitats nuevos que la vida incipiente del satélite podrá explorar. 

Comencé 2061 con muchas ganas. Me acabó de convencer el hecho que la elección del año en el cual situó la novela fuese el que marca el regreso del cometa Halley, cuyo tránsito el siglo pasado, para la gente de mi generación, fue un hito importante en nuestras infancias. Ahora pienso que si lo vuelvo a ver tendré 87 años... Y lo que es más preocupante es que estoy más cerca del regreso que de la primera vez que lo vi. En fin, corramos un tupido velo y sigamos con la historia que narra la novela. Hablando de personas mayores, uno de los narradores principales vuelve a ser Heywood Floyd, ya centenario, pero en buenas condiciones físicas gracias a que no le ha afectado en exceso la gravedad del planeta, ya que vive en una estación orbital. Heywood se embarca en una nave cuya misión es aterrizar en el cometa Halley, recoger muestras y explicar la experiencia (otro punto para el bueno de Arthur). La tripulación es un tanto peculiar, formada por astronautas profesionales, pero también por artistas, periodistas y gente famosa. Una vez completada la misión, la nave tendrá que viajar rápidamente a Europa para rescatar a otra nave que ha caído sobre el planeta por accidente, antes de que el monolito que está en el satélite realice alguna acción contra los supervivientes. Es una historia entretenida y emocionante que presenta una teoría interesante sobre el material que podría formar el núcleo de los gigantes gaseosos, y como podría cambiar su abundancia la economía y la tecnología de nuestro planeta. 

3001 es la historia final, que quiere ser la conclusión de la saga, pero que está a años luz de sus predecesoras. Tiene varios errores de planteamiento, en mi opinión. El primero, la diferencia de tiempo entre las novelas. Mil años dan para mucho, y la sociedad humana que presenta con su tecnología, infraestructuras, creencias, cultura... muestra muy poca progresión para representar un intervalo tan grande de tiempo. El segundo, la elección del personaje de nuestra época que va a ser el guía del lector en las diferencias culturales y sociales respecto a nuestra sociedad. Clarke elige a Frank Poole, el segundo astronauta de la Discovery, al que los lectores pensábamos que Hal consiguió eliminar en la primera novela. Rescatar un cuerpo en el espacio casi mil años después y que sea viable revivirlo me ha sacado totalmente de la historia. Además, mi sensación es que la trama está apresurada, acelerada, y parece escrita para hacer una especie de conclusión de la saga, pero sin mucha motivación y con ganas de acabar. No entiendo como algún editor no le recomendó al autor de hacer una reescritura, o directamente de abandonar el proyecto. También le critico la repetición literal de algunos de los capítulos de las novelas anteriores, algunos los he leído tres veces. Clarke se justifica diciendo que si ha de plagiar a alguien, mejor que sea a sí mismo, pero si lees las cuatro novelas de un tirón, se hace un poco extraño y no me ha acabado de convencer la explicación.

En fin, la última novela deja un regusto agridulce, pero las tres primeras realmente valen la pena y os las recomiendo sin dudas. Hay aventura, emoción, intriga, terror, biología, geología, tecnología... y todo con el estilo ameno de Clarke, con sus frases lapidarias al final de cada capítulo y su capacidad especulativa y de predicción. Me estoy mirando algunas de sus colecciones de relatos que tengo en la estantería, y seguramente pronto aparecerán por aquí.

diumenge, 16 de novembre del 2025

El ciclo de Tschai - Jack Vance

Jack Vance es uno de los muchos escritores clásicos de ciencia ficción y fantasía que todavía no había aparecido en el blog. No soy un gran conocedor de su obra, solo había leído Los príncipes demonio y, aunque lo recuerdo con cierto cariño, más que por la historia en sí por el momento personal en el que lo leí, no ha sido motivo suficiente para que me interesara en sus otras (muchas) sagas.


Pero como ya sabéis los habituales del blog, estoy en una época de transición en mi biblioteca,  adquiriendo por diversos métodos libros antiguos de ciencia ficción, casi como un coleccionista, y reconozco que tengo debilidad por los Ultramar de bolsillo. Es por eso que decidí darle una oportunidad al Ciclo de Tschai, también conocido como El planeta de la aventura

Es una saga formada por cuatro librillos publicados a finales de los 60, cada uno con el nombre de una especie alienígena presente en el planeta donde se desarrolla la acción: Los Chasch, Los Wankh, Los Dirdir y Los Pnume
El planeta en cuestión es Tschai, que orbita la estrella Carina 4269, situada a muchos años luz de la Tierra y con dos lunas, una azul, Braz, y una rosa, Az (comento los colores porque es una descripción que se repite MUCHAS veces). En la Tierra se recibió una señal procedente del planeta Tschai que implicaba que había vida inteligente, y decidieron organizar una expedición. Después de muchos años de viaje, nada más llegar a la órbita del planeta, la nave es atacada y destruida, pero uno de los tripulantes, el protagonista principal de la historia, Adam Reith, consigue hacer aterrizar una lanzadera en la superficie. A partir de ese momento empiezan sus aventuras e interacciones con la fauna, flora y habitantes conscientes de este peculiar planeta.

Aparte de sobrevivir, que le resulta más fácil de lo esperado, ya que puede respirar sin problemas en la atmosfera, se plantea tres objetivos: saber quién envió el mensaje a la Tierra, descubrir quién destruyó la nave terrestre, y conseguir una nave interestelar para regresar a su hogar. Yo no hubiese durado ni una semana, pero por suerte Adam Reith es un explorador estelar entrenado para sobrevivir, muy hábil en la lucha cuerpo a cuerpo y en el uso de algunas armas. Además, cuenta con algunos aparatos terrestres que pudo rescatar de la lanzadera que le van a hacer las cosas más fáciles. Para su sorpresa, descubre que, además de las diversas razas alienígenas que pueblan el planeta, también hay otros seres humanos. Alguna de las especies alienígenas visitó la Tierra en el pasado y se llevó a un grupo numeroso de sus habitantes. Algunos grupos humanos presentan pocas modificaciones corporales. Otros, en cambio, han sido guiados por los extraterrestres mediante una selección artificial para que se parezcan mucho a cada una de las especies que habitan el planeta, por lo que hay seres humanos muy diferentes entre sí, a nivel físico y a nivel cultural.

Uno de los puntos fuertes de la novela es la diversidad de culturas, tradiciones y rituales que tienen los habitantes del planeta, tanto los humanos como los alienígenas, y la relación entre ambos. Otro aspecto a destacar es la variedad de paisajes en los que Adam Reith vivirá sus aventuras. El protagonista y sus acompañantes viajan por desiertos, praderas, galerías subterráneas, bosques tupidos, navegan a través de ríos caudalosos y mares embravecidos, cabalgan criaturas extrañas  y surcan los aires en rápidas naves espaciales o en lentas plataformas voladoras. La historia es una mezcla de western, space-opera, historia de aventuras y novela de exploración con un toque un poco pulp. En algunos momentos la historia es algo inocente, y el personaje tiene matices mesiánicos en los que intenta despertar a los pobres oprimidos humanos. En otras ocasiones, en cambio, se comporta de forma inmisericorde y cruel con sus enemigos. Es un poco desconcertante.   

Es una historia amena, de lectura ligera, con momentos muy bien logrados de especulación y de tensión, pero también con partes que se hacen largas, sobre todo las relacionadas con los viajes a través del planeta. En conjunto me ha entretenido lo suficiente para continuar con la historia después de tres libros, y eso es un mérito innegable.

Le voy a hacer un par de críticas importantes que hacen bajar bastante la valoración global de la obra y que me generan dudas para recomendárosla sin matices. Primero, el papel de las mujeres. Las pocas que aparecen, ya que tienen poca relevancia en la trama, sirven para que el protagonista tenga una relación romántica y alguien a quien salvar de un apuro, y poco más. Las pinta como seres volubles e irracionales. Es el aspecto en el que esta novela ha envejecido peor, es hija de su época. En segundo lugar, la resolución de la trama. Tantas aventuras y tantos kilómetros recorridos para acabar la historia de una forma tan precipitada y anticlimática. Da la sensación que Vance se quería sacar esta historia de encima, o que tenía un límite de páginas y se pasó en la primera parte de la cuarta novela. Es una lástima porque la historia iba de menos a más, de forma que el tercer libro es mi preferido. Ha sido un poco decepcionante este final.

En fin, supongo que en su momento debió tener bastante éxito, ya que he visto que hay una adaptación al cómic en francés, no publicada en castellano, e incluso un juego de rol situado en el planeta Tschai. Por mi parte sigo con ganas de descubrir algo más de este prolífico autor, y siguiendo las directrices de George R.R. Martin, creo que le voy a dar una oportunidad a la saga de La Tierra Moribunda. Ya os contaré.

diumenge, 19 de gener del 2025

La Tierra multicolor - Julian May

Hace unos años me planteé como objetivo leer clásicos de ciencia ficción que tenía pendientes. Lo he cumplido con creces, pero he comentado pocos de estos libros en el blog. Este año voy a intentar cambiar esta dinámica y voy a comenzar con La Tierra multicolor, de Julian May, una de las pocas autoras de ciencia ficción de las que se publicaban en castellano el siglo pasado de la cual no había leído nada todavía, y de la cual hace unos meses adquirí muchas de sus novelas.

La Tierra multicolor, una lectura que me ha sorprendido gratamente, es el primer libro de una tetralogía denominada Exilio en el Plioceno, que publicó la editorial Ultramar en su colección de bolsillo de ciencia ficción, y que la editorial La máquina que hace PING volvió a editar con otra traducción hace pocos años, aunque se quedaron solo con los dos primeros volúmenes de la saga. 
La ambientación inicial es uno de los aspectos que más me han gustado. La novela nos sitúa en un futuro en el que hemos establecido contacto con varias especies alienígenas en un suceso denominado la Intervención, que la autora explora en otra trilogía de novelas conectada con esta saga, pero de lectura independiente. Este contacto permite a algunos humanos desarrollar ciertas capacidades mentales como telequinesia o telepatía, a la vez que la humanidad, gracias a los conocimientos tecnológicos de los extraterrestres, adquiere la capacidad de colonizar las estrellas. Me ha sorprendido como los nuevos planetas colonizados no son heterogéneos racial y culturalmente, como seguramente pasaría en una novela escrita actualmente, sino que cada país o cultura de la Tierra se ha hecho cargo de uno o varios planetas cercanos. Este aspecto me ha recordado a la saga de Ender de Orson Scott Card, que en su momento me fascinó.

La humanidad ya forma parte activa de esta sociedad multicultural, el Medio Galáctico,  lo que le ofrece muchas ventajas, pero también algunos inconvenientes. Es una sociedad controladora y que tiende a la uniformidad, y algunas personas especiales no encajan. Estos individuos son los que se sienten atraídos para viajar al Exilio. 
Un científico francés ha creado en un punto del norte de su país un portal que permite viajar al pasado de la Tierra, concretamente a la época del Plioceno. Es un viaje solo de ida, y nada se sabe de los múltiples aventureros que se han atrevido a realizarlo. La primera parte de la novela, que es la que más me ha gustado, nos presenta toda esta ambientación mientras conocemos a los variopintos personajes que confluirán para formar un grupo de viaje. Es un derroche de ideas, de ambientaciones y de situaciones, una muestra impactante de lo que es capaz de imaginar esta autora. En cada capítulo introductorio hay material suficiente para crear una novela independiente, pero la autora no lo aprovecha, la historia que ella tiene ganas de contar comienza después del viaje.

La sorpresa que se van a encontrar nuestro variado grupo de protagonistas cuando llegan al pasado es que no están solos. Una nave alienígena aterrizó en el planeta varios miles de años antes y los supervivientes, muy parecidos a los humanos, aunque bastante más altos, se han hecho dueños del lugar. Gracias a su tecnología consiguieron esclavizar mentalmente a los primates residentes, pero con la llegada a través del portal de humanos mucho más inteligentes, todo mejoró para estos extraterrestres. Lo que era una novela de ciencia ficción con grandes dosis de especulación sorprendente se convierte a partir de que los protagonistas realizan el viaje al pasado en una historia de aventuras, exploración y supervivencia, con algunos tropos más típicos de la fantasía que de la ciencia ficción. Incluso me atrevería a decir que con algunos toques pulp. El cambio de tono de la historia me ha sorprendido, prefería la primera parte, lo reconozco, pero la segunda es muy entretenida.

Es una historia muy variada, tanto por los múltiples puntos de vista, con personajes muy diferentes y bien dibujados, como por los diferentes tipos de peripecias en los que se ven implicados. El nombre de la novela, que hace referencia implícita a la variedad, es totalmente acertado.
Tenía claro que formaba parte de una saga, pero la conclusión de la trama me ha dejado a medias, y para poder seguir con la historia es imprescindible seguir con el segundo libro, El torque de oro.
En fin, que os recomiendo totalmente su lectura: una primera parte de especulación basada en la ciencia ficción y una segunda parte de aventuras emocionantes, viajes fascinantes por geografías que nos resultan familiares a los europeos, pero que están cambiadas, fauna, flora y paisajes sorprendentes y personajes a los que acabas cogiendo cariño. Me he quedado con ganas de más y estoy convencido de que la segunda parte pronto aparecerá por aquí.

Otras opiniones de la novela: Rescepto, La nave invisible

dissabte, 13 de gener del 2018

Marfil - Mike Resnick

A finales de noviembre tuve la suerte de poder asistir a la primera CatCon. Uno de los invitados de honor era Mike Resnick, autor que me ha enamorado con los pocos relatos suyos que he leído y con la recientemente publicada Kirinyaga, que considero una de mis mejores lecturas de 2017. Durante el transcurso de una interesante entrevista le pidieron que recomendara alguna de sus novelas, y el título y el argumento de una de las que mencionó, Marfil,  me llamó mucho la atención. Decidí buscarla para poder leer algo más de este prolífico autor y maté dos pájaros de un tiro, porque adquirí el libro de segunda mano a través de Iberlibros, una página de la que había leído buenas críticas y que quería probar, y con la que he quedado muy satisfecho a nivel de servicio y de precio. Mal descubrimiento para mi economía.

El libro está formada por un conjunto de relatos que siguen el rastro durante milenios de un par de colmillos de elefante del Kilimanjaro. Está ubicado en The Birthright universe, un universo en el que Resnick sitúa la mayoría de sus novelas y relatos de ciencia ficción, un paraguas inmenso que abarca toda la galaxia y una linea temporal de miles de años en la que la humanidad se ha expandido por la galaxia y, aunque ha encontrado muchas especies alienígenas, es la raza dominante.  
La trama se inicia en el año 6000 de la era galáctica, cuando un investigador de una revista especializada en estudios zoológicos recibe el encargo de descubrir el paradero de los colmillos por parte del que se denomina el último Maasai. Fascinado por la historia, el investigador se sumerge en un recorrido a través de los siglos de la historia de la humanidad en pos del paradero del marfil. Visitaremos así partidas de cartas con apuestas millonarias, cazaremos en la calurosa sabana africana, lucharemos en jihads planetarias y conoceremos a piratas estelares y a muchas razas alienígenas.

Los relatos que sitúan los colmillos en diferentes situaciones se intercalan con interludios en los que se nos muestra como evoluciona la relación entre los dos protagonistas. 
La estructura en relatos y la presencia importante de la cultura africana puede llevar a pensar que tiene ciertas coincidencias con Kirinyaga, pero Marfil, aunque también tiene momentos emotivos, presenta mucha más variedad y tiene un tono mucho más inocente, no tiene tan mala leche. Es una buena novela, pero no es una obra maestra como Kirinyaga, eso si, es una buena muestra del estilo del autor: importancia de los diálogos, un misterio de fondo muy atractivo y mucha importancia de los sentimientos de los protagonistas en la trama.
Me ha sorprendido la importancia que da en la historia a la conservación del pasado: museos, exposiciones, registros... no es un aspecto que aparezca a menudo en obras situadas  en futuros tan lejanos. 
La novela tiene 30 años, y eso se nota en algunos detalles que me han sacado a veces de la historia. Sobre todo hacen referencia al uso de la computadora que utiliza el protagonista para hacer la búsqueda: la propia palabra computadora, cómo responde con educación a todas las peticiones, el largo tiempo de espera para encontrar los resultados (que le va muy bien a Resnick para unir las piezas de la historia)... Con ciertos retoques en la traducción creo que es una novela a tener en cuenta para la reedición aprovechando el rebufo del éxito de Kirinyaga.
En resumen: una historia variada con el estilo particular de Rescnick, con muchos escenarios y protagonistas, emotiva a veces, divertida otras, y algo inocente la mayoría del tiempo. Os la recomiendo sin ninguna duda, aunque sea difícil de encontrar.