dissabte, 31 de gener del 2026

Saga de la Tierra Moribunda - Jack Vance

Después de leer el ciclo de Tschai me quedé con ganas de leer más historias de Jack Vance, un autor del que había leído poca cosa de su enorme producción. Me he decidido, gracias a varias recomendaciones, por La saga de la Tierra Moribunda, formada por cuatro libros con estructuras y características diferentes, escritos en un intervalo de tiempo muy largo, de más de treinta años. En castellano las publicó a mediados de los ochenta Ultramar, con traducción de Domingo Santos.


Jack Vance es un autor algo peculiar. Su capacidad de crear mundos, personajes y universos es espectacular, pero no consigue hacerlos brillar del todo creando una historia que vaya a conjunto. Tiene muchas sagas, de las que solo he leído tres, y en todas me quedo con la sensación que desaprovecha escenarios para explicar historias cortas, enlazadas más o menos, pero siempre en aventuras muy episódicas y fragmentadas, con poca profundidad. Si me permitís la analogía, son más importantes las side-quests que el objetivo principal del juego.

Las he disfrutado las tres, cada una a su nivel, pero siempre me he quedado con una sensación agridulce. De momento esta es la que más me ha gustado del autor, gracias a su tono humorístico y a alguno de los personajes, bastante entrañable.
El escenario es nuestro planeta, pero dentro de millones de años. El Sol, de color rojo, se está apagando, y la Luna ha desaparecido. La civilización y la técnica ya no existen, y en las ruinas de las culturas antiguas sobreviven seres humanos en un tipo de sociedad que podríamos clasificar de medieval. La magia, basada en hechizos que se tienen que memorizar y en objetos mágicos, tiene una relevancia muy importante en la vida de los habitantes del planeta, así como las religiones de un tono más bien catastrofista. 

El primer libro es La tierra moribunda, formada por seis relatos diferentes, con algunos personajes coincidentes, pero en el fondo, poco relacionados. Son historias divertidas y entretenidas, algunas con un final que me ha sorprendido, y que sirven para conocer el escenario y las características de la magia y de los restos de tecnología que aún funcionan. 
La mezcla de fantasía y ciencia ficción con un toque pulp es muy interesante y da mucho juego al autor. Me han hecho mucha gracia los nombres de los hechizos, me han recordado a buenos momentos pasados jugando a juegos de rol. El tono de las historias se ha definido como picaresco, un término un poco antiguo, con el que estoy de acuerdo, tanto en la acepción de la persona del pícaro, de la que hay muchos representantes entre los personajes, como en el que hace referencia al punto picante de erotismo, que siempre está presente en los relatos cuando interviene alguna mujer en la historia.

Le había criticado a Vance la poca presencia de personajes femeninos y lo irrelevantes que eran en sus obras anteriores. En esta primera novela, las mujeres tienen más protagonismo y más peso en la trama, pero en las siguientes esto cambia y la presencia femenina todavía es básicamente como objetivo sexual del protagonista masculino de turno, y poca cosa más. 
En el segundo libro, Los ojos del Sobremundo, aparece el personaje más importante de esta saga, Cugel el astuto, un ladronzuelo egoísta, con carisma pero sin escrúpulos. Digamos que su apodo no es un spoiler, ya que es cierto que a veces se sale con la suya, pero también le toman mucho el pelo. El tono de las historias cambia, y el humor tiene mucha más presencia e importancia. Algunas personas que me recomendaron la saga me comentaron que había influido claramente en la obra de Pratchett. Después de leer el primer libro pensé que era una exageración, pero las aventuras de Cugel sí que podrían desarrollarse perfectamente en el Mundodisco. 

Para poder saldar una deuda que ha contraído con Iucounu, el Mago Reidor, Cugel es transportado mágicamente hacia un continente muy lejano para encontrar un objeto codiciado por el hechicero, unas lentillas mágicas del sobremundo. Una vez cumplida su misión y a través de varios relatos bastante divertidos, seguiremos sus aventuras y desventuras en el viaje de regreso hasta la villa de Iucounu, ya que, debido a que el hechicero le ha infectado con un parásito alienígena (sí, surrealista, pero da mucho juego), no puede evitar regresar si quiere sobrevivir. Cugel es un personaje peculiar y mezquino al que acabas cogiendo cariño, aunque es un mentiroso, asesino, manipulador y extorsionador sin ningún tipo de escrúpulo o remordimiento. Debo reconocer que en ocasiones me ha sorprendido por la forma tan expeditiva que tiene de solucionar sus problemas, incluso después de haber leído varias de sus aventuras. 

El tercer libro es La saga de Cugel,  que empieza justo en el momento en el que acaba el segundo, aunque fue escrito muchos años después. La estructura es muy parecida al anterior, relatos relacionados en los que seguiremos las aventuras de Cugel en un viaje de regreso a la zona habitual donde lleva a cabo sus actividades. He tenido la sensación que se nota la diferencia entre los dos libros y que Vance es ya un escritor más maduro. Los relatos son más elaborados y largos, y seguramente este es el mejor de libro de toda la saga. Cabe destacar los relatos en los que Cugel aprende a cuidar de los grandes gusanos marinos que arrastran a los barcos mercantes, ya que el viento en esta tierra moribunda es poco potente. También me han gustado los objetos mágicos que Cugel va adquiriendo en sus viajes, como no, de forma ilícita, y que dan mucho juego en la narración. El final ha sido un poco anticlimático; entiendo que el personaje no da para una culminación épica de su historia, pero me ha dejado un poco frío.
 
La última novela de la saga es Rhialto el prodigioso. Encontraremos solo tres historias protagonizadas por una caterva de magos peculiares, egoístas y sin muchos escrúpulos, como casi todos los habitantes de este universo. Las tramas son menos interesantes que las de la saga de Cugel, pero es un libro entretenido y con momentos bastante divertidos. 
Una vez terminada la lectura me ha sorprendido la elección de la Tierra como centro neurálgico de estas historias tan rocambolescas. Cuadraría mucho más en cualquier universo imaginario, ya que los protagonistas se ven involucrados en viajes en el tiempo, visitas a dimensiones paralelas, viajes interestelares... si hubiese encontrado algún guiño en la narración a la geografía o historia de nuestro planeta lo hubiese entendido, pero no ha sido el caso. 

Es una saga muy heterogénea y con relatos poco conectados entre sí, por lo que yo os recomiendo la lectura de los dos libros protagonizados por Cugel, los otros solo os los recomendaría si estáis realmente interesados en este universo y sois completistas, como es mi caso. Recomiendo especialmente la lectura a los fans de Pratchett, descubriréis unas historias que claramente han influido en su obra, especialmente la última, protagonizada por los magos. Me ha sorprendido gratamente encontrar varios detalles de la historia que me han recordado a historias posteriores de autores de mucho renombre. Creo que es el caso de aquellas pequeñas ideas de un autor que florecen en las mentes de otros, desarrollándose y siendo mucho más relevantes en otra historia que la idea original. 

Por mi parte, sigo interesado en este escenario y ya me he agenciado Songs of the dying earth, una antología de relatos organizada por George R.R. Martin y Gardner Dozois en la que varios autores interesantes como Gaiman, Simmons, Resnick, Silverberg o el propio Martin escriben historias situadas en este universo tan peculiar. La tengo en inglés y últimamente me da cierta pereza leer en este idioma, pero espero que pronto aparezca por aquí.

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