Como comentaba en una de las anteriores entradas del blog, me gusta explorar nuevas voces literarias que, a pesar de tener carrera editorial, empiezan a escribir libros de género fantástico. Las distopías dan mucho juego en este sentido, y una de las que más me han llamado la atención es El precio de nacer, de Laura Gost.
No he llegado a esta novela por mis canales habituales. La he descubierto gracias a reportajes y entrevistas en medios generalistas, incluso algún noticiario televisivo, el de TV3. Siempre que veo este tipo de publicidad me pregunto por qué unos libros sí y otros no, y reconozco que me miro estos productos con cierto escepticismo, en un principio. También me sorprendió que una novela que lleva tan poco publicada ya haya vendido los derechos audiovisuales y que esté en proceso de traducción a muchas lenguas europeas y al árabe. Las expectativas estaban muy altas, y esto suele pagar factura en las valoraciones.
Por suerte, esta vez no ha sido así y he descubierto una historia original, sorprendente, de lectura ágil y que sabe sacar el jugo a su premisa principal (aunque no del todo al escenario, en mi opinión). Nos situamos en un futuro próximo en el que, por culpa de la falta de recursos causada por la superpoblación mundial, existe una limitación a la hora de tener descendencia. Para que pueda nacer un nuevo niño, alguien debe morir. Es lo que se conoce como relevo.
La persona que va a permitir que un bebé llegue a la vida puede ser alguien que decida morir de forma voluntaria o alguien que haya muerto de forma natural. También existen otros métodos menos legales, como el mercado negro y el tráfico de licencias. Si no hay un relevo planificado, el embarazo será interrumpido a las catorce semanas de gestación.
Lisa y Rai quieren tener un hijo, y seguiremos sus inquietudes en el proceso de búsqueda de un relevo, un asunto un poco angustioso, ya que ya han tenido que pasar por un aborto no deseado.
Me ha gustado la variedad en la estructura narrativa. Algunos capítulos son narrados en tercera persona, pero otros en primera persona por algunos de sus protagonistas. En estos últimos veremos claramente qué es lo que piensan y sienten, sin autoengaños y sin filtro social. Son los que más me han gustado, aunque acaban provocando que no aprecies demasiado los personajes, quizás porque, como lector, te hacen plantear algunas cosas que no querrías plantearte e identificarte con algunas posturas en las que, en principio, no te sientes cómodo.
Los saltos temporales en la trama dan mucho juego y provocan que la lectura sea muy ágil. La presentación del escenario, la situación social y política y las normas del proceso del relevo también me han convencido. Todo fluye y aparece de forma no forzada en la trama; no hay los temidos info-dumps. También quiero destacar los finales de capítulo, no hacen falta cliff-hangers espectaculares para sorprender al lector y dejarlo con ganas de continuar la lectura.
La situación que presenta la novela genera muchos dilemas morales, que son tratados con mucho tacto y desde un punto de vista muy realista. La autora da más importancia a las relaciones entre los personajes y su posición ante los retos y dilemas que deben ir superando, que al escenario, al que creo que podría haber sacado más jugo. Estoy convencido de que los lectores habituales de ciencia ficción coincidirán con mi apreciación. Pero me quedo con la sensación de que ha contado la historia que quería contar, y lo ha hecho de forma muy satisfactoria.
En definitiva, una novela breve, sorprendente, con un estilo directo y una estructura narrativa bien organizada y variada, que presenta un futuro distópico cercano que genera importantes dilemas morales a los protagonistas y a los lectores. La he devorado en un par de tardes, y me ha atrapado sobre todo en los últimos capítulos, donde la autora riza el rizo en un final sorprendente. Os la recomiendo sin duda.


