divendres, 14 de juny de 2019

Lo bueno si breve 11

Hoy os presento mi sección del número 13 de la revista Supersónic.Como siempre, está lleno de jugosos relatos y de las secciones habituales. No lo dejéis escapar. 

Hoy toca comentar en esta sección los premios de narrativa breve nacionales y, como es de bien nacido ser agradecido, voy a comenzar por los premios que son a obra original no publicada, ya que los autores galardonados me han permitido leer sus historias para poder realizar esta sección. Muchas gracias, señores.
Es una lástima que un premio de tanta categoría como el premio UPC se haya convertido en bienal y haya perdido la recompensa a nivel económico. Acostumbraba a ser una fuente de novelas cortas de gran calidad. En la edición de 2018 el ganador ha sido el periodista Francisco Guerrero con Gutterson. La historia refleja un futuro no muy lejano en el que los desastres medioambientales han dejado a la humanidad al borde del abismo. En la ciudad de MedCity el agente Gutterson controla la zona que le ha asignado la IA del mando policial con la esperanza de conseguir suficientes puntos para emigrar a Titania, la colonia que se ha transformado en la esperanza de la humanidad. El tono de la novela es muy divertido, (el protagonista es un poco pupas y me ha recordado a los personajes perdedores de Mendoza) aunque la ambientación, muy bien lograda, tiene un toque pesimista. Es una historia de aventuras de estilo cyber-punk que he disfrutado mucho, aunque me ha descolocado un cambio en la actitud y habilidades del personaje a mitad de la novela. La editorial Apache publicará la novela en breve en su colección de novelas premiadas del UPC.

El Alberto Magno se lo ha llevado Javier Castañeda con Solo recuerdo su nombre. He leído casi todo lo que ha publicado Javier, su estilo me gusta mucho, y creo que esta es su novela corta más lineal, la que presenta menos sorpresas y en la que menos se ha arriesgado. Eso no quiere decir que no sea una buena historia, que lo es, pero estaba acostumbrado a encontrar algo más. La protagonista es una investigadora que decide aceptar la investigación de un caso de asesinato en el que está involucrada su poderosa familia, con la que no mantiene buenas relaciones. La ambientación es muy interesante e incluye aspectos novedosos como el uso de diferentes cripto-monedas o una estructura social en que la línea entre empresa y nación es muy difusa, además de otros interesantes aspectos tecnológicos que arruinarían la lectura y prefiero callarme (aunque a veces se nota un exceso de celo del autor para destacarlos). Esta ambientación se mezcla con aspectos de carácter más social que están en el punto de mira de nuestra sociedad como los maltratos a mujeres o los derechos del colectivo LGTIB. En definitiva, una mezcla muy interesante de ambientación futura, problemas sociales e historia de amor.

En el ámbito de la Hispacón se otorgó el premio Domingo Santos al relato La nota desafinada, de José Manuel Fernández Aguilera. El protagonista de la historia es un robot que forma parte de una orquesta robótica que tiene la misión de interpretar piezas de música para una especie alienígena. Mientras está tocando el instrumento recuerda algunas escenas de su vida anterior, que dan mucho juego a la historia y son un contrapunto muy interesante de la trama principal. Como relato funciona, pero creo que con un par de detalles se podría convertir perfectamente en una novela corta mucho más interesante.
Ya que he comentado la Hispacón voy a hablar de los Ignotus, que en categoría breve este año los han ganado tres autoras a las que admiro. Nieves Delgado siempre me sorprende con la originalidad de sus planteamientos sobre robots, inteligencias artificiales y trascendencia. En 36, publicado por la editorial Cerbero, narra el nacimiento y evolución de una inteligencia artificial, y cómo se relaciona con los humanos en las diversas etapas de su crecimiento. Una historia triste y conmovedora que he disfrutado más todavía en la segunda lectura; en la primera la devoré y no aprecié tanto algunos detalles de estilo y de historia, ni disfruté tanto con el final. Segundo merecidísimo Ignotus para esta autora, que pronostico que no va a ser el último.
El premio al mejor relato se lo ha llevado Elia Barceló con Humo y espejos, publicado en la antología Dark Fantasies. La primera vez que lo leí pensé que estaba escrito para mí: siempre me ha fascinado el ilusionismo y los grandes trucos, y siempre me ha intrigado lo que pasa entre bambalinas con los voluntarios que salen al escenario a colaborar con el mago. En este relato nos da una posible explicación sorprendente y escalofriante. Una historia redonda narrada con la maestría habitual de la autora.
El premio al mejor relato traducido ha sido para Alliette de Bodard con Tres tazas de aflicción a la luz de las estrellas, traducida por Marcheto en su imprescindible blog Cuentos para Algernon. La historia está situada en el Universo de Xuya, un paraguas ucrónico en el que la autora sitúa gran parte de su narrativa breve, de tono pausado y poético, no esperéis batallas espaciales, aunque las protagonistas sean naves. En este caso la historia arranca con la muerte de una importante científica que tiene información vital para mantener la producción de recursos vegetales y animales para la población, y la cesión de sus recuerdos a una de sus ayudantes en vez de a la familia, como manda la tradición. Si en la familia hay una mente de nave, la situación todavía es mejor. Me fascina el universo que ha creado esta autora, y esta es una de las historias que destacaría dentro de él, un premio muy merecido.

Termino con los premios Ictineu, en los que he tenido el placer de actuar como jurado en las categorías de narrativa breve. El mejor relato traducido al catalán fue para Mike Resnick con L’exili d’en barnaby, traducido por Edgar Cotes y publicado en la excelente antología de relatos de Resnick Sistemes operatius alternatius por SECC edicions. Resnick sabe cómo tocarme la fibra con sus relatos, es un autor al que admiro mucho. En este caso la historia se centra en las reflexiones y experiencias de Barnaby, un simio que vive en un laboratorio y al que se le ha enseñado a comunicarse con los humanos. El título del relato es un spoiler, ya que parte de la historia se centra en su regreso a la vida natural y las relaciones con sus congéneres. Un relato crudo y conmovedor totalmente recomendable.
El premio al mejor relato escrito en catalán fue para el veterano escritor Jordi de Manuel con L’hoste, un cruel e intrigante relato post-apocalíptico narrado con su habilidad habitual y relacionado con alguna de sus novelas y con influencias claras de The Road. El relato forma parte de la antología Contes de Terror, publicada por Apostroph, después de que los autores participantes pasaran una noche en el Palau de Torrebesses, emulando lo que pasó en la Villa Diodati.

Otro año de buena cosecha de los premios nacionales. A ver qué nos deparan los internacionales, os lo contaré en el próximo número de la revista. ¡Salud, y buenas lecturas!


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