Hoy os propongo una entrada con algunos de los cómics con los que he disfrutado más en los últimos meses. Es una lista variada, tanto de temáticas como de estilos.


Hoy os propongo una entrada con algunos de los cómics con los que he disfrutado más en los últimos meses. Es una lista variada, tanto de temáticas como de estilos.


Dos de las entradas más visitadas del último año en el blog han sido las que dediqué hace unos años a cómics de superhéroes y a cómics de novela negra. Me sorprende, ya que no es una temática a la que dedique mucho espacio en el blog. Pero sí que dedico una parte importante de mi tiempo de lectura a los cómics, arrasando las bibliotecas cercanas a mi ciudad, así que, como tengo mucho material, he decidido hacer una serie de entradas recomendando aquellas historias gráficas que hayan sido de mi agrado. Esta va a ser la visión de un lector no experto en este formato, reconozco que tengo muchas lagunas. Y tampoco esperéis novedades, seguramente aparecerán historias que se han publicado hace ya muchos años, pero que yo he descubierto hace poco.
En este formato quería evitar hacer comparaciones con los relatos de su padre, pero el calendario ha provocado que haya tenido que compaginar la lectura con Torn de nit, la colección de relatos de King que más me gustó en su momento (traducida en castellano como El umbral de la noche). Ni que me haya esforzado las comparaciones han vuelto a ser inevitables, y me alegra decir que es en el formato en el que Hill sale más airoso de ellas y en el que más me ha convencido como narrador. Como toda colección es irregular, pero la mayoría de historias tienen un nivel muy alto. Poco tienen las historias en común, pero destaco la capacidad del autor para conseguir presentar a los personajes y la situación con muy pocas palabras, y conseguir que la situación te interese y que los personajes te importen. Otros autores no lo consiguen con muchas páginas.
Otro de los relatos que destaco es You are released, que narra desde diversos puntos de vista de los tripulantes y pasajeros de un avión el inicio de una guerra nuclear. Es raro ver este tipo de estructura narrativa en el formato breve, una idea muy original.
Hace unos meses comentaba en el blog la primera novela que había leído de Joe Hill: Fuego, la traducción de The Fireman. Tenía curiosidad por conocer la obra del hijo del autor con el que pasé tan buenos ratos en mi adolescencia. Esta curiosidad se está convirtiendo en un problema cuando leo a Hill, ya que, de manera involuntaria, no consigo leer las historias del hijo sin pensar en las del padre, y encima las comparo. Soy consciente que es totalmente injusto, pero de verdad que no puedo evitarlo.
En el aire es la novela que desentona en el conjunto. Un joven músico se tira en paracaídas para impresionar a una amiga con la que quiere establecer una relación, y se queda atrapado en una extraña nube. Aunque tiene algunos momentos interesantes la lectura es desconcertante, no le he encontrado el sentido a la historia en ningún momento. Me ha interesado más la parte de la trama que narra cómo se conocen los personajes y cómo el protagonista se enamora que la parte más fantástica que sucede en la nube, con eso ya os lo digo todo.
Este libro me ha demostrado como han cambiado mis hábitos lectores. Hace diez años me hubiese encantado, hubiese disfrutado sus casi ochocientas páginas y seguramente me hubiese quedado con ganas de más. Era fan de los grandes volúmenes y de las sagas interminables. Ahora no; me he habituado a la narrativa breve y a novelas de 400 páginas como mucho, y la lectura de este tocho se me ha hecho laaaaarga (aunque puede que haya influído que lo he leído en inglés). Pero no lo he abandonado, ha sido capaz de tenerme suficientemente enganchado para ir retomando la lectura y no dejar colgada la historia, aunque considero que es un libro muy irregular, y si no llega a tocar el tema post-apocalíptico, una de mis debilidades, no se yo qué hubiese pasado.
Otro de los factores que han influido en que haya leído la novela era mi curiosidad por comparar la obra del padre y el hijo. Joe Hill es hijo de Stephen King, cuyas novelas devoré en mi adolescencia, leía todo lo que publicaba, que en esos tiempos era muchísimo (y no todo de calidad). Ahora lo tengo muy abandonado y desconozco su obra más reciente, pero quería ver si encontraba reminiscencias de su estilo en la obra de su hijo. Hay algunos puntos de conexión: los matrimonios fallidos, las referencias musicales, secundarios con mucho peso y muy bien trabajados, la paginitis... pero en el fondo son estilos muy diferentes. Creo que Fuego no resiste la comparación con la obra post-apocalíptica más famosa de King, La Danza de la Muerte (una de mis favoritas), aunque sé que la comparación es injusta.