Leí La estación del crepúsculo de Kate Wilhelm hace ya unos años, antes de inaugurar el blog, y cuando hace pocas semanas vi que la editorial Alamut lanzaba una nueva edición, se despertó mi interés por la historia y decidí que era un buen momento para la relectura. La traducción corre a cargo de Manuel de los Reyes.
Creo que los responsables de la publicación han desaprovechado la ocasión para hacer un cambio en la ilustración de la portada, poco representativa de lo que acontece en el libro. También creo que hubiese sido un buen momento para volver a utilizar la traducción original del título, Donde solían cantar los dulces pájaros, mucho más poético y que va más acorde con el tono de la novela. Pero tengo muy poca idea de decisiones editoriales y supongo que si lo han mantenido, o decidieron hacerlo así desde el principio, es por algún motivo que se me escapa.
Dejando aparte estos dos aspectos, la novela vale mucho la pena y fue galardonada con el premio Hugo y el Locus. Es una historia representada en tres actos con protagonistas y tramas diferentes, bastante coral, y que, aunque hable de clonación y muchos de los protagonistas son iguales a otros, creo que es un canto a la individualidad y a la diversidad.

La historia está centrada en los Sumner, una familia muy numerosa y acaudalada, dedicada a varios campos del conocimiento y que tiene su centro neurálgico en un valle algo aislado de la civilización, aunque sus miembros trabajan en varias ciudades importantes de Estados Unidos. La acción se desencadena cuando estalla una crisis ecológica que, lentamente, pero sin pausa, un apocalipsis suave, acabará destruyendo la civilización occidental. Los miembros de la familia se reúnen en su valle, hacen acopio de recursos y preparan todos los medios posibles para su supervivencia. La cosa al principio no les va mal, pero pronto detectan que gran parte de los animales de sus granjas, e incluso los hombres y mujeres jóvenes de la familia, son estériles. La única forma de poder sobrevivir es confiar en el proceso de clonación, con todos los inconvenientes y beneficios que esta técnica puede ofrecer.
La especulación científica en este aspecto es lo que más me ha gustado de la novela, sobre todo como imagina la relación entre los diferentes individuos que pertenecen al mismo grupo de clones y la nueva sociedad que se origina cuando los individuos originales ya han desaparecido, con unos rituales y ceremonias bastante curiosos. La primera parte es la más coral y narra el lento apocalipsis, la preparación de la familia, sus investigaciones sobre la clonación y la sorpresa del descubrimiento que los clones tienen algunas capacidades que nadie había sospechado.
La segunda parte sucede varios años después, y narra el viaje de varios individuos de diferentes grupos de clones en un viaje de exploración a las ruinas de una gran ciudad, y como los cambia la distancia que han experimentado respecto a su grupo de clones. El tercero, continuación directa del segundo, narra la historia de un joven que proviene de un embarazo natural, por lo que no tiene grupo de clones, y actúa de forma independiente sin saber lo que experimentan los otros habitantes del enclave.
Es una historia que ha envejecido muy bien para tener cincuenta años, muy moderna en estilo y temática, y que trata algunos temas como la sexualidad de una forma sorprendente para la época en que fue escrita.
Me ha gustado como la autora valora la individualidad, la diferencia, y que realmente esta es la fuente que hace progresar a nuestra sociedad, mucho más que la uniformidad. Sería interesante que algunos adolescentes la lean, ya que cada vez más están cortados por el mismo patrón, tanto ideológico como estético.
En fin, que os recomiendo su lectura sin ningún tipo de dudas. Es una autora muy interesante y que escribió muchas novelas durante su larga carrera, aunque solo se han traducido tres de sus obras al castellano. No descarto dar una oportunidad a alguna de las dos que me quedan, ya os contaré.
Otras opiniones de la novela: Ccyberdark


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