Hoy voy a comentar la tercera novela del Ciclo de la Fundación del maestro Asimov, los habituales del blog ya sabéis que este año me he propuesto leer todos los libros de esta saga.

El título en inglés es The robots of Dawn, y fue traducida en castellano en algunas ediciones como Los robots del amanecer. Yo me decanto más por la versión de la edición en la que la he leído, Los robots de Aurora. Creo que tiene más sentido una vez leída la historia, aunque compro la metáfora comparando el nombre del planeta con un nuevo amanecer de la humanidad.
Como las dos anteriores, esta novela está protagonizada por la extraña pareja formada por un policía terrestre, Elijah Bailey, y un robot humaniforme que vive en el planeta Aurora, Daneel R. Olivaw. De hecho, es el único de este tipo que queda, ya que la investigación de esta historia gira en torno al asesinato, roboticidio o desconexión (os dejo elegir el término que más os guste) del otro robot humaniforme que existía. Una de las conversaciones más interesantes de la novela va en este sentido, en discutir si los robots pueden considerarse como seres vivos o no, y como tendríamos que llamar al hecho de que dejen de funcionar.
Si en El sol desnudo la acción transcurría en el planeta Solaria, en este caso, como indica el título, transcurre en el mundo exterior más importante y el primero colonizado, Aurora. Pero esta vez Bailey está preparado para el viaje. Después de su visita a Solaria está liderando un movimiento de personas que pasan tiempo en la superficie de la Tierra, cosa que provoca que las autoridades terrestres le miren con cierta desconfianza. Pero su presencia es reclamada por las autoridades de Aurora para ayudar en la resolución de un crimen muy extraño en la sociedad de los mundos exteriores, un ataque a un robot que provoca que deje de funcionar. Un asunto grave, y más siendo un robot tan sofisticado como uno humaniforme. Siguiendo el estilo de las dos novelas anteriores Bailey nos sirve de guía mientras conocemos los detalles del caso y de la sociedad Aurorana. Debo reconocer que la resolución del crimen me ha sorprendido y la conclusión de la novela me ha dejado muy buen sabor de boca. De las tres que he leído con estos protagonistas, creo que es la mejor.
Me ha sorprendido como trata la sexualidad de los habitantes de Aurora. Casi todo lo que había leído de Asimov hasta ahora era asexuado, muy casto. En esta novela, en cambio, plantea relaciones muy abiertas y promiscuas, e incluso explora la relación entre humanos y robots.Seguramente lo que me ha gustado más es que esta novela es una pieza clave en lo que será la saga y la evolución en su ambientación. Incluso se menciona la psicohistoria como una posible ciencia. La futura colonización de muchos más planetas tiene mucha relevancia en la trama, sobre todo la discusión de qué planeta tiene que llevar el peso de las futuras tripulaciones, la Tierra o Aurora, y si los robots deben ayudar en esta aventura o debe ser un proceso exclusivamente humano. También quiero destacar la presencia del humor, poco habitual en la obra que conozco de Asimov, al menos en esta saga. Me ha gustado el gag recurrente referente a que las aventuras de Bailey en Solaria fueron llevadas a la pantalla para los mundos exteriores y que todo el mundo le comenta lo poco que se parece al actor que le interpretaba.
En fin, continuaré con la lectura con Robots e imperio, la última novela de este primer bloque temático y de estos protagonistas. Ya os contaré.
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