dissabte, 23 de febrer de 2019

El cielo de piedra - N.K. Jemisin

Los tres libros que forman la fantástica Trilogía de la Tierra fragmentada de N.K. Jemisin han conseguido ganar el premio Hugo a la mejor novela en tres años consecutivos, un hecho insólito hasta el momento. La colección NOVA los ha publicado en español con traducción de David Tejera. 

La quinta estación, el primer volumen, me sorprendió gratamente a diversos niveles. La considero una novela de fantasía muy original e innovadora, tanto por su contenido como por la estructura narrativa. Me gustó el estilo (con muchas importancia de las frases cortas y contundentes), la trama, la ambientación, la crítica social y creo que algunos personajes son memorables (aunque la autora los trate realmente mal, sin concesiones). También me sorprendió el uso de la segunda persona cuando narra las aventuras de uno de los personajes principales, Essun. Esta opción es arriesgada, a veces descoloca al lector, pero queda justificada una vez has terminado la saga y, visto con esta perspectiva, creo que también es un acierto. Es de esas novelas que las terminas y te quedas con la sensación que has leído algo importante y que marcará un punto de inflexión en el género

En el segundo volumen, El Portal de los Obeliscos, la sorpresas son menores, el lector ya está familiarizado con el estilo de la autora y domina la ambientación. El detalle que caracteriza a este libro es que comienzan a entreverse algunos aspectos más relacionados con la ciencia ficción que con la fantasía relacionados con el pasado del mundo en el que se localiza la acción  que me dejaron muy intrigado y que provocaron que la novela me gustase mucho. Esperaba con muchas ganas el tercer libro, El cielo de piedra, el objetivo principal de esta entrada, y después de leerlo me quedo con un regusto amargo, ya que es el que menos me ha convencido de los tres. Puede que sea por la expectación, que es mala compañera de lecturas, o que el nivel de las otras novelas era muy alto, o que la manera de solucionar los enigmas que ha ido generando durante la historia no me haya convencido del todo... no sé, pero si que he comprobado que es una sensación que se repite bastante entre mis compañeros lectores.

La novela sigue el estilo de sus anteriores y está dividida en dos tramas. Por una parte sigue el periplo de Essun y la comunidad de Castrima a través de las desoladas tierras de la Quietud, llenas de ceniza después del fenómeno geológico causado por Alabastro (al que se echa en falta) al principio de la saga. Esta parte es de las que más me ha gustado de la novela,  tiene un tono post-apocalíptico que, narrado con la crudeza que caracteriza a la autora, resulta muy convincente. Por otra parte, seguimos el aprendizaje de Nassun mediante un viaje que la llevará a antiguas instalaciones en las que descubriremos el origen de los fenómenos geológicos que asolan el planeta. Intercalando los capítulos de madre e hija hay varios episodios narrados por un extraño personaje, gracias al que descubriremos algunos de los misterios de la que oculta la trama 
Precisamente esta explicación es el motivo principal por el que el final de la saga no me haya convencido del todo. El origen de los obeliscos, la orogenia, los enigmáticos comepiedras, los guardianes del fulcro... algunas de las explicaciones si que me han gustado, pero el conjunto general no. La mezcla final de ciencia ficción y fantasía no me ha acabado de convencer, y eso que despertó mucho mi interés en el segundo volumen. Me resulta más creíble y coherente la trama de la primera novela en que todo tenía un cierto toque mágico. 
Es una lástima que después de haber disfrutado tanto del camino el tramo final no te acabe de dejar satisfecho, pero sería injusto olvidar lo que he disfrutado durante el viaje. Tengo claro que esta leve decepción es una valoración muy personal, y provoca que mi nota final no sea de excelente, pero si de notable alto, por eso os recomiendo la lectura de la saga sin ninguna duda. Me declaro fan de la autora, voy a estar muy pendiente de sus próximas obras. 
Como he hecho con otras sagas, estoy seguro que voy a realizar una relectura de los tres volúmenes de forma continuada, para no perder los detalles que seguramente he perdido debido al espacio de tiempo que he dejado entre las novelas. Ya os contaré.

divendres, 8 de febrer de 2019

Lo bueno, si breve.... 10

Nota: Esta es mi colaboración con la revista Supersonic nº12. Ya estáis tardando en descargarla, está llena de entrevistas jugosas, secciones interesantes y relatos espectaculares de autores de la talla de Lavie Tidhar, José Ramon Vázquez, David Luna, Coral Carracedo o María Angulo, entre otros.

Los lectores habituales de Supersonic ya sabéis que el objetivo de esta sección es comentar los ganadores de los grandes premios de narrativa breve, tanto nacionales como internacionales. En este número de la revista le vuelve a tocar a los tres grandes en lengua inglesa, el Hugo, el Nébula y el Locus.
Tal como viene siendo habitual en los últimos años la presencia femenina en los premios internacionales es apabullante, pero hay menos diversidad étnica que en anteriores ediciones, la mayoría son autoras anglosajonas. También hay diversidad en la experiencia y la popularidad de los premiados, hay autoras noveles y poco conocidas con sólo algunos relatos publicados, y escritores más consagrados y con mucha experiencia.
El formato que más me gusta dentro de la narrativa breve es la novela corta y me gusta aprovechar la excusa de tener que escribir esta sección para poder leer varias con la calidad suficiente para haber ganado un premio, ya que hay mucho donde escoger y poco tiempo para leer. Pero mi gozo en un pozo, tanto el año pasado como en esta edición los tres premios se los ha llevado la misma historia. Si el año pasado fue Seanan McGuire con Every heart a doorway, este año ha arrasado Martha Wells con All Systems Red, la primera de las aventuras de su entrañable personaje Murderbot. 
El protagonista de la historia es un robot especializado en vigilancia que ha hackeado su programación y tiene independencia de acción. Sigue cumpliendo con sus obligaciones para evitar ser detectado mientras consume compulsivamente series y otros productos audiovisuales. Su actual misión es proteger a una expedición científica que prospecta recursos geológicos en un planeta deshabitado. Cuando otra de las expediciones que está en el mismo planeta deja de emitir señales las alarmas se disparan y Murderbot tendrá que entrar en acción. Es una historia muy entretenida y aunque el planteamiento de un robot independiente y fuera de control no es la primera vez que se utiliza, el tono jocoso y las peculiares aficiones del protagonista le confieren cierta originalidad. La fórmula ha tenido éxito, ya son cuatro las novelas cortas protagonizadas por Murderbot, pero parece que las continuaciones no tienen la misma frescura que la primera (aunque debo admitir que sólo he leído la segunda). En breve va a aparecer la traducción de esta novela por Carla Bataller, publicada por Alethé ediciones (aunque la traducción de Murderbot a Matabot no me acaba de convencer).

En la categoría de novelette es en la que ha habido más variedad ya que no se repite ningún ganador.  Voy a continuar con el tema de los robots independientes y voy a empezar con la ganadora del Hugo, Suzanne Palmer, con The secret life of bots. El protagonista es un pequeño robot casi obsoleto que ha estado desactivado durante mucho tiempo, pero que es activado para acabar con un parásito de la nave, ya que el resto de los miles de robots tienen mucho trabajo con el mantenimiento. La nave en la que están viajando tiene como misión interceptar y destruir a otra nave de una civilización extraterrestre que viaja hacia nuestro planeta con intención de destruirlo. La guerra contra esta especie ha ido mal, muy mal, y esta nave, ya anticuada y con pocos recursos, es la última esperanza de la humanidad. La historia es emocionante y mezcla muy bien la desesperación de la situación en el papel de los humanos y el humor que destilan las relaciones entre las diferentes IA. Muy recomendable.
El Locus se lo llevó The hermit of Houston, del veterano Samuel R. Delany. La historia tiene cierto toque distópico y se sitúa en un futuro extraño en el que conviven los smartphones y la película número 30 y pico de Star Wars con una sociedad que vive en poblados segregados por sexo y en la que hay asaltos entre clanes y brotes de violencia. Me ha desconcertado y no he sabido encontrarle el sentido a la trama, y tampoco la explicación final me ha convencido. Francamente, reconozco que no la he acabado de entender, ni después de una segunda lectura. Puede que haya un parte de culpa mía como lector, pero el producto no me ha parecido merecedor de un galardón.
En cambio, la ganadora del Nebula A Human Stain, de Kelly Robson, me ha encantado. Aunque la trama también tenga algunos puntos confusos, son de ese tipo de confusión que genera incertidumbre sobre la situación de la trama y que le dan gracia a la historia. Una joven que vive en París acepta un trabajo como tutora del sobrino de uno de sus amigos, cuyos padres acaban de fallecer. El niño vive en un castillo apartado, a las orillas de un lago de montaña, y desde el primer momento que pone su pie en él, la joven detecta que hay algo extraño en el ambiente. Una historia adictiva, sorprendente y que colocaría dentro del cajón de sastre que es el género bizarro.

En la categoría de relato corto el Hugo y el Nebula se los ha llevado Rebecca Roanhorse con el fantástico relato Welcome to your Authentic Indian Experience™. La historia nos sitúa en un futuro cercano en el que se ofrecen experiencias inmersivas de realidad virtual, en este caso, relacionadas con el mundo de los indios americanos. El protagonista es uno de los guías que acompaña a los turistas en estas experiencias, hasta que se encuentra con uno que le propone algo que le desconcierta. La trama, que comienza como una historia de ciencia ficción que ya hemos visto algunas veces, pero con una ambientación original, evoluciona hasta otro estilo de historia de una manera muy sorprendente. Me ha dejado muy intrigado y satisfecho.
El Locus lo ha ganado Linda Nagata con el pesimista relato The Martian Obelisk. Está situado en un deprimente futuro cercano en el que el cambio climático y sus consecuencias han diezmado a la humanidad, que de alguna manera se ha rendido y que espera lánguidamente su extinción. En Marte hay algunas colonias humanas, pero han dejado de enviar mensajes y se las da por muertas. En este contexto tan lúgubre hay un proyecto que aprovecha a los robots de una colonia que no llegó a construirse para edificar un obelisco que sirva como recordatorio del paso de la humanidad por el sistema solar. La trama me ha gustado mucho, lástima que el final se precipita para mi gusto, creo que la historia daba para un relato de más extensión. También me hubiese gustado que mantuviese el mismo tono hasta el final, pero mejor me callo para evitar spoilers. Podréis encontrar esta historia traducida por Manu Viciano en formato digital en la colección Flash.

Visto en perspectiva considero que ha sido un buen año en lo referente a los premios internacionales, con alguna excepción, pero en este tipo de premios es difícil coincidir plenamente. En la próxima edición de Supersónic, los premios nacionales, que ya he podido leer en su gran mayoría y puedo asegurar que también habrá una buena cosecha. Salud, y buenas lecturas.

diumenge, 3 de febrer de 2019

Nightflyers - George RR Martin

Aprovechando que a partir de esta semana ya se puede ver en la plataforma Netflix la serie Nightflyers, basada en la novela corta del mismo nombre que escribió George RR Martin en 1980, la editorial Gigamesh ha publicado una edición espectacular de la novela con tapa dura, ilustraciones de David Palumbo, portada de Enrique Corominas, y con la traducción de la traductora habitual de Martin en esta editorial, Cristina Macía
La verdad es que es un libro chulísimo y un regalo a tener en cuenta para los fans de este autor, aunque la novela ya estaba incluida en uno de los volúmenes de recopilación de su obra, Híbridos y engendros. La historia ganó el premio Locus y estuvo nominada para el Hugo y está situada  en el universo de "The thousand worlds", un paraguas en el que el autor sitúa sus novelas de ciencia ficción, como Los viajes de Tuf, La muerte de la Luz y muchas de sus historias breves, aunque las tramas de las historias no tengan relación (recopilar todas estas historias puede ser un proyecto editorial interesante...).
La historia se podría incluir en el subgénero híbrido del space horror, y además tiene aspectos típicos de las historias de "casa encantada". 
Un grupo de científicos se embarca en la Nomada nocturno con el objetivo de perseguir a los Volcryn, una especie alienígena que está en un viaje eterno a velocidades no relativistas hacia el borde galáctico. Muchas civilizaciones han visto pasar a los Volcryn, pero ninguna ha establecido contacto con ellos. Lo que diferencia a  esta expedición es la presencia de un telépata de altas capacidades del que se tiene la esperanza que se podrá comunicar con los alienígenas. La tripulación se completa con xenobiólogos, xenolingüístas y humanos mejorados genéticamente. Seguramente el personaje más interesante es el comandante de la nave, que no sale de sus aposentos, que interactúa con la tripulación a partir de una proyección holográfica y que no pierde detalle de nada de lo que hacen los científicos en sus camarotes.
El escenario es muy intrigante, la historia emocionante y adictiva y algunas escenas son realmente impactantes. Además, se lee en una sentada. Los habituales del blog ya sabéis que el formato breve en la narrativa es uno de mis favoritos, pero en este caso creo que el formato lastra a la historia. El universo es rico y lleno de detalles que no se aprovechan para dar más empaque a la ambientación. Razas alienígenas, planetas colonizados, mejoras científicas y tecnológicas...se nombran pero se quedan como fondo de escenario. 
Hay varios personajes muy interesantes y que podrían dar mucho juego, pero no se profundiza nada en sus intereses y motivaciones. Y eso que esta versión que ha publicado Gigamesh es una revisión de 1981 de la historia original que Martin escribió en 1980, en la que no había incluido ni el nombre de varios de los nueve tripulantes de la nave, sólo su ocupación. Es habitual que las novelas cortas me dejen con ganas de conocer más de los universos y personajes que presentan, y incluso puede llegar a considerarse uno de los alicientes de este formato frente a las novelas de tochocientas páginas, pero en este caso me atrevo a decir que es un error de planteamiento del autor; el material que tenía daba para una historia más larga y completa.
He visto algunos capítulos de la serie. Para poder hacer 10 episodios a partir de una novela corta hay que alargar la trama necesariamente. Por una parte compensa lo que le criticaba a la novela, ya que dota a los personajes principales de un background personal y los dibuja con más matices que la novela.  Por otra parte, cambia a otros personajes de manera muy radical, los fusiona y se inventa a otros nuevos. Y, lógicamente, incrementa el número de viajeros en la nave, que nueve son pocos para matar en 10 capítulos. De momento me ha parecido entretenida y voy a continuar viéndola, aunque hay un cambio que me ha molestado, el protagonizado por el capitán de la nave. En la novela es un hombre viejo blanco, renqueante y pálido, y en la serie un hombre joven, negro, guapo y apuesto. Este cambio va a hacer más fáciles y creíbles en la pantalla algunas de las escenas de la novela, pero van a perder toda su gracia.

En definiva,  la serie no me atrevo a recomendarla sin reservas todavía, el libro si. Aunque a mí me ha dejado con ganas de más y con la sensación de que no ha aprovechado el material que tenía, la lectura me ha entretenido y me ha dejado satisfecho, como me acostumbra a pasar con Martin