domingo, 12 de noviembre de 2017

Deadhouse Landing - Ian C. Esslemont


Nota: voy a dar por supuesto que si lees esta entrada estás familiarizado con el universo de Malaz, creado por Steven Erikson y Ian C. Esslemont, ya que voy a comentar algunos de los acontecimientos que se desvelan en los dos primeros libros de la saga. 

Volver al universo de Malaz es un placer. Después de un empacho importante tras leer los diez tomos de la historia principal de un tirón, el año pasado volví a visitar este rico universo gracias a Dancer's Lament, la primera parte de una saga, Path to ascendancy, que actúa como precuela de algunos de los acontecimientos más importantes de la saga original. En la primera parte de la historia descubriremos cómo se conocen Kellanved y Danzante y cómo se establecen los cimientos de su extraña relación antes de convertirse en los dirigentes del Imperio Malazano y posteriormente en los gobernantes del reino de Sombra. 

Hoy voy a comentar la segunda parte de esta saga, Deadhouse Landing, en la que estos dos personajes principales comparten protagonismo con otros personajes importantísimos en las sagas de Erikson y Esslemont: Surly, Dassem Ultor, los hermanos Crosta, Dujek, Tayschrenn, Velajada...y muchos otros secundarios (algunos incluidos con calzador), así como alguna sorpresa que no aparece en el Dramatis Personae. Las semillas para la creación del núcleo de poder del imperio malazano se siembran en este volumen, mientras Kellanved y Danzante exploran el reino de Sombra. El escenario es la entrañable Isla de Malaz, en la que, como es costumbre en la saga, confluirán la mayoría de personajes de la historia.
Yo he disfrutado mucho de la lectura, y me parece mucho más asequible que los primeros libros de la saga escritos por Erikson. Tengo dudas de si recomendar esta saga para lectores familiarizados  o como un buen punto de entrada para conocer este fascinante universo. No sé si la estoy disfrutando precisamente porque ya soy un lector conocedor de los detalles (las sendas, los dioses, los ascendentes, la geografía...) y para un lector novato le resultaría tan confusa cómo me pareció a mi Los Jardines de la Luna.
El libro sigue la estructura común de muchos de los libros de la saga: un planteamiento intrigante y muy interesante, muy diverso, con muchos puntos de vista, una confluencia de personajes y un final apresurado y que no acaba de resolver algunos de los misterios que presenta la trama. 
Aunque la lectura me ha dejado satisfecho y con ganas de continuar leyendo las historias que tengo pendientes de este universo (precisamente las de Ian C Esslemont) hay algunas cosas que no me han acabado de convencer. En primer lugar la relación entre los dos personajes principales: ha llegado a cansarme la condescendencia con la que Danzante trata a Kellanved, hay demasiados ojos en blanco, miradas al cielo y fruncimiento de cejas para mi gusto. Tampoco me ha convencido la sensación de que todo está predestinado, de que muchas veces los protagonistas salen ilesos de situaciones muy complejas y en las que intervienen poderes extraordinarios sin saber muy bien porqué. 
En resumen, una lectura indispensable para los lectores avezados en este universo, muy variada, que da la posibilidad de seguir a personajes carismáticos en los comienzos de sus andanzas y llena de guiños a la saga principal (bendita sea la Wikipedia Malazana, gracias a la que he podido refrescar mi oxidada memoria). Espero con muchas ganas al tercer volumen de la saga.

2 comentarios:

  1. Con Malaz tengo algo peculiar. Es leer o escuchar sobre él y querer ponerme a ello. Pero, llego a casa, y no saco Los jardines de la luna de la estantería. Tampoco se por que. Espero que llegue el momento (que eso no existe, pero bueno, ya se sabe).

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    1. Jardines es difícil y confuso, pero la saga es épica como pocas. Gracias por pasarte por aquí.

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