diumenge, 14 de juny de 2020

La Piel Fría - Albert Sánchez Piñol


Este es uno de esos libros que hacía años que estaba esperando una oportunidad en las estanterías de casa, cogiendo polvo. Más de quince años, seguramente. Conocía más o menos el argumento y sabía que era una novela que acumulaba buenas críticas y que había tenido un importante éxito editorial, no en vano ha sido traducida a decenas de idiomas. No es un hecho habitual en novelas escritas en catalán. No sé si esta época de confinamiento ha sido el mejor momento para leer una historia que trata sobre el aislamiento y la locura,  pero el mundo es de los valientes. Lo he disfrutado mucho y lo he leído en un par de días. No puedo más que recomendarlo a aquellos que no conozcáis la obra, pero intentad llegar a ella conociendo lo mínimo posible. 
Más que la historia me ha gustado la prosa del autor, sobre todo el uso de los símiles y comparaciones. La trama me ha sorprendido, porque estaba esperando una historia plácida, tranquila, introspectiva, pero he encontrado momentos de tensión, aventura y acción trepidante en un ambiente aislado y opresivo.


El protagonista es un antiguo militante del IRA que, desengañado de la evolución política de sus compañeros, acepta un trabajo de un año en una isla situada al sur del Atlántico, alejada de las rutas marítimas más habituales. Su residencia será una cabaña aislada y su objetivo será registrar los parámetros meteorológicos. Su única compañía, el vigilante del faro que está en la otra punta de la isla. La verdad es que lo mejor es conocer poca cosa más respecto al argumento y disfrutar de las sorpresas que ofrece la novela y de la evolución de los personajes. Algunas ediciones tiene sinopsis en la contraportada demasiado explícitas, vigilad. 
Leyendo comentarios de varios de mis compañeros veo que muchos coincidimos en que es fácil que esta novela provoque reminiscencias de las novelas de aventuras de Verne y Stevenson, recuerde a situaciones parecidas a las que se pueden encontrar en Soy Leyenda y El corazon de las tinieblas y, de forma mucho más evidente, a algunas historias de H.P. Lovecraft. Esta amalgama para mi funciona, sobre todo  por la prosa del autor, que es un buen aglutinante. Si no fuese tan buena se le verían mucho más las costuras a la historia. 


Es una novela corta, de unas 300 páginas en la edición que yo tengo, pero incluso así creo que mejoraría con algunas menos. Sobre todo en la parte central de la historia, donde se describen  situaciones demasiado repetitivas. También tengo algunos problemas con la representación del paso del tiempo. En un principio todo está calculado y registrado al milímetro, y al final en un par de capítulos pasan varios meses y hay saltos temporales importantes. Es posible que estos dos detalles que yo considero de forma negativa estén planificados por el autor con el objetivo de destacar más como el personaje va perdiendo la cordura y la visión de la realidad, pero no me han gustado como estrategia.

En fin, que os la recomiendo sin dudas. La lectura es adictiva y ágil, y el autor escribe muy bien. Puede que algunas situaciones os recuerden a otras obras que hayáis leído, pero el conjunto está bien resuelto y la forma en que cierra el círculo al final a mi me ha convencido. En 2017 estrenaron la adaptación cinematográfica; si la encuentro le echaré un vistazo, tengo curiosidad por ver como adaptan algunas de las situaciones más relevantes de la historia.

Otras opiniones de la novela: La biblioteca del Kraken, El biblionauta

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