Sigo con la lectura del Ciclo de la fundación de Isaac Asimov. Hoy voy a comentar Robots e Imperio, la última novela del ciclo de los robots protagonizada por el robot humaniforme Daneel R. Olivaw.
Es seguramente la novela más completa de este ciclo, la más dinámica y diversa en escenarios y protagonistas, y la que tiene una trama más compleja. Estoy seguro de que eso se debe a que se escribió casi treinta años después las dos primeras novelas de esta saga. Asimov escribió varias novelas en sus últimos años para encajar toda la saga de los robots, el imperio y la fundación, en algunos casos haciendo encaje de bolillos para cuadrar las tramas, como es este caso. Y se notan los años de experiencia a la hora de tratar a los personajes y las historias.
Nos situamos doscientos años después de los hechos narrados en Los robots de Aurora. Lógicamente, el detective terrestre Elijah Bailey ya ha fallecido, pero el resto de personajes del ciclo, tanto los longevos humanos espaciales como los robots, continúan vivos y serán los protagonistas de la historia. Aunque, gracias a los flashbacks, Bailey tendrá un peso importante en la trama.

El escenario es muy interesante. Los terrestres han colonizado ya varios mundos, luchando para terraformarlos y hacerlos habitables. La predominancia ha cambiado, y los terrestres y sus colonias tienen más peso político e influencia que los mundos espaciales originales. Los solarianos han desaparecido, y varias de las expediciones al planeta para descubrir los motivos no han regresado. Un descendiente de Elijah Bailey, capitán de una nave espacial, reclutará a la solariana Gladia, que todavía vive en Aurora, para descubrir los motivos de la desaparición. Lógicamente, sus dos robots más apreciados, Daneel y Giskard, la acompañarán en su aventura. Mientras, en Aurora, el doctor Keldon Amadiro, el antiguo rival de Han Falstolfe, el creador de los robots humaniformes, ya fallecido, planea su venganza contra el planeta tierra y los terrestres.

En fin, que me he divertido mucho con estos protagonistas, y recomiendo la lectura de este ciclo sin dudas, pero ya tengo ganas de cambiar de escenario y comenzar el Tríptico del Imperio con En la arena estelar. Seguro que notaré el cambio en el tono, porque vuelve a ser una novela escrita en los cincuenta. Ya os contaré.
