jueves, 12 de febrero de 2015

Arcana mundi - Elizabeth Bear

Una de las grandes apariciones a nivel editorial de los últimos años en la literatura de género ha sido sin duda la de la editorial digital Fata Libelli, especializada en narrativa breve. Les debo dos grandes descubrimientos. Gracias a Hic Sunt Dracones entré en contacto con Tim Pratt, ese hombre que despilfarra grandes ideas merecedoras de novelas en relatos, y también me permitieron viajar al fantástico mundo de Xuya, de la mano de Aliette de Bodard.
Con estos antecedentes esperaba encontrarme con otro hallazgo genial con Arcana Mundi, la colección de relatos de Elizabeth Bear que os presento hoy, pero, aunque tiene relatos que me han encantado, creo que no acaba de mantener el nivel de excelencia de las recopilaciones que he leído publicadas por esta editorial. 


La recopilación consta de 7 relatos, muy variados en temática y ambientación pero demasiado parecidos en estilo. Un estilo caracterizado por la separación de los textos en fragmentos de pocos párrafos, con una narración que calificaría de inconexa. No quiero decir que la lectura sea complicada, que no lo es, sino que la narración está poco conjuntada. Si hubiese leído un solo relato entre otros de diversos autores puede que incluso lo considerara un estilo atractivo y refrescante, pero leer uno tras otro me ha resultado poco motivador. Puede que sea más problema mío que de la autora, y hubiese disfrutado más de los relatos intercalándolos con otras lecturas. Esta es una de las razones por la que cada vez prefiero más las antologías de relatos de autores diferentes. 

Quiero destacar un par de relatos, sobre todo porque me han dejado con ganas de saber más de las historias reflejadas y los universos creados por la autora (punto importante para que me guste un relato). El primero, La marca de la marea,  ganó el Hugo en 2008. Está protagonizado por una IA instalada en una máquina de guerra que está varada en una playa, con movimiento limitado, desperfectos y escasa energía. La ambientación se intuye que es post-apocalíptica, y la trama se centra en la relación de esta IA con un joven humano. Tono poético y pesimista y con un toque de resignación que me ha gustado mucho. 

El segundo relato que destaco, En la casa de Ariaman brilla una estrella solitaria, lo clasificaría de biopunk. De muy buen biopunk, repleto de ideas brillantes y con una ambientación genial. Seguimos los pasos de una investigadora de la policía mientras intenta solucionar el asesinato de un bioingeniero, en un caso típico de habitación cerrada, pero con algunos matices muy interesantes. Es el relato más largo de todos, y tiene un estilo diferente al resto, más clásico. Es el típico ejemplo de escenario desaprovechado para una narración tan breve. Tiene algunos puntos en común con otros de los relatos presentes en la antología, como son el protagonismo de los animales (los gatos, principalmente) y la recepción de señales procedentes de una especie alienígena inteligente.

El resto de los relatos no los clasifico como malos, pero a mi no me han llegado. Puede que sea el problema de estilo que ya he mencionado, o que la ambientación de las historias no me ha sorprendido, pero lo mucho que me han gustado los dos relatos que he comentado harán que me fije en otras de las obras de Bear, seguro. 

Otras opiniones de este libro: Ccyberdark 

2 comentarios:

  1. Vaya, esta vez no coincidimos, a mi si me gustó mucho la recopilación. Como siempre, hay cuentos mejores y peores pero, en mi opinión, los dos que has resaltado, junto con "Amor en el talud" y "Mangosta", son muy buenos ¡"Mangosta"! ¡Ese solo vale para justificar un 5 a la colección!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mangosta está en el podio, pero dado que lo escribió a duo...y en el fondo es un poco confuso.
      Gracias por comentar!

      Eliminar