sábado, 4 de octubre de 2014

Entrevista con Santiago García Albás

En breve la editorial Sportula publicará  Cybersiones de Santiago García Albás, un volumen recopilatorio en papel de los cuatro relatos que ha ido publicando periódicamente en formato digital. Hace unas semanas publiqué una entrada sobre estos fantásticos relatos, que me dejaron totalmente cautivado. No soy el único; diversos blogs amigos han comentado de manera positiva los relatos, ya sea de manera individual o como conjunto. 

Me interesaba mucho conocer más cosas sobre este escritor y sus proyectos, de manera que entré en contacto con él y, muy amablemente, accedió a contestar a este breve cuestionario. Será la primera vez que me aventure en estos menesteres periodísticos, así que ya me perdonaréis si no acabo de aprovechar la oportunidad.

DoE: Me ha resultado muy difícil documentarme para esta entrevista, Santiago. Hay poca información sobre tu biografía en internet, y parece que no eres muy activo en las redes sociales. Cuéntanos quien es Santiago García Albás, por favor.


SGA: El nombrecito que aparece bajo los títulos, más que nada porque alguno hay que poner, ja ja ja. En serio, mi vida y milagros ni pueden ni deben interesar a nadie, más aún cuando no tienen relación directa y apenas indirecta con mis trabajos. Ni escribo con inspiración autobiográfica ni me gano la vida con nada remotamente imbricado con la literatura. Todos aquellos que promocionamos nuestras obras en las redes sociales tendemos a cultivar una imagen demasiado bonachona y políticamente correcta de nosotros mismos por miedo a espantar potenciales lectores. Por lo pronto, creo que no me compensa todavía el esfuerzo de diseñar un personaje para mí mismo. Además, encuentro que la mayoría de los autores que conozco mejoran mucho en persona respecto a la impresión transmitida por su “imagen promocional”.

DoE: Vamos con la primera pregunta original : ¿Se puede vivir de escribir ciencia ficción en España?

SGA: Por mi inexperiencia y desconocimiento del mercado, quizá no sea la persona más adecuada para responder a esa pregunta. Entiendo que debe de ser complicado para un autor que intente vivir de esto armonizar la satisfacción de un público fiel que le garantiza ingresos modestos pero fijos, con la experimentación con otros enfoques del género que lo mismo podrían abrir nuevas vías comerciales como decepcionar a sus seguidores. Con franqueza, no es algo que me quite el sueño. Hoy en día existen muchas alternativas de ocio, algunas de ellas a precios muy asumibles y la leche de divertidas. Creer que lo que nosotros ofertamos merece mayor atención quizá sea una actitud demasiado arrogante.

DoE: Si no me equivoco tienes formación en publicidad. ¿Qué se encontrará un lector de ciencia ficción que no conociera tus relatos y que se interese por el libro?


SGA: Prefiero no pronunciarme. Encuentro pocas cosas más incómodas en este oficio -más bien afición, en mi caso- que un autor hablando sobre su propia obra. Redactar una simple sinopsis para adjuntar a mis envíos editoriales ya me supone un pequeño martirio. Quizá tenga algo que ver a nivel inconsciente esa formación publicitaria que mencionas, pero me siento más satisfecho con el resultado de mi trabajo cuando consigo reducir una historia a los mínimos elementos que sustentan el interés. Es una exageración, claro, pero creo que si pudiera redactar una sinopsis satisfactoria, consumiría gran parte de mi entusiasmo por la propia obra antes de empezar a escribirla, je je je.

DoE: Cybersiones ha tenido muy buena acogida en las redes sociales ( y espero que también a nivel de ventas). ¿Lo esperabas cuando planificasteis la publicación del primer relato, El Rey Lansquenete?


SGA: En realidad fue Rodolfo Martinez, de Sportula, quien planificó el orden de publicación, y me siento muy satisfecho por haberle concedido plena libertad en ese aspecto. De los cuatro, El Rey Lansquenete es el relato más reciente y el que mejor rentabiliza mi evolución y maduración como escritor. Tenía ciertas reservas sobre si el lector sería condescendiente con ciertas trapacerías que despliego en la trama, pero en general confiaba en que enganchase y sorprendiese a quien lo leyera con mente abierta. Eso sí, algunas de las reacciones más entusiastas me han sorprendido agradablemente.

DoE: Muchos de los comentarios sobre Cybersiones coinciden en que la alteración de las percepciones es el punto en común de los cuatro relatos. ¿Ha sido un proceso pensado al escribir los relatos, o una vez escritos se planteó la idea de unirlos temáticamente como Cybersiones? ¿Tienes pensado retomar esta temática en un futuro?


SGA: Los relatos que componen Cybersiones fueron escritos entre 1997 y 2013. La semilla de los cuatro -y de alguno más que sigue madurando- fue plantada en los primeros años de ese periodo, durante el que reflexioné -o mejor, me refocilé en ociosas ensoñaciones- sobre las implicaciones y posibilidades de la realidad virtual. Por lo general, mis primeras inspiraciones sobre un relato son una autentica basura por la que he aprendido a no dejarme deslumbrar; necesito que el proyecto madure con tiempo, se enriquezca con otras ideas y vaya adquiriendo mayor dimensión. Creo que fue después de escribir La Parte del Ángel cuando cobré conciencia de que estaba acumulando trabajos con una temática común que podrían integrar en el futuro un volumen bastante digno si les dedicaba el tiempo suficiente para revisarlos a fondo y apuntalar sus pasajes más endebles. Respecto a si habrá más Cybersiones, sí, seguramente sí. La quinta de esas viejas ideas ya va adquiriendo la forma de una historia, si bien tendrá que esperar a que me libere de otros proyectos que, hoy por hoy, me resultan más seductores.

DoE: Luego hablamos de esos proyectos. En dos de los cuatro relatos tienen mucha importancia los juegos de simulación de batallas famosas. A nosotros puedes decírnoslo sin miedo… ¿cuántas horas has pasado jugando a juegos de estrategia? ¿Has descrito el tipo de juego en el que te habría gustado participar?

SGA: Más horas de las que me gusta reconocer. He sido un seguidor muy fiel de la saga Total War, por ejemplo, aunque la última entrega ya no me enganchó como antes (supongo que estaré madurando). Creo que aún estamos muy lejos del tipo de inmersión virtual que alcanzan las simulaciones de mis relatos pero sí, por supuesto, si fuera posible, me encantaría participar en algo así.

DoE: Eres conocido por los premios de tus narraciones breves, por encima de todos el premio Alberto Magno. ¿Algún motivo en concreto para escoger este formato frente a la novela?

Santiago recogiendo el premio Alberto Magno
SGA: Ninguna aparte de mi falta de disciplina. Tiempo a desfondarme y consumir mi entusiasmo si los trabajos se alargan demasiado en el tiempo, y funciono mejor escribiendo en periodos cortos y muy intensos. Excepto El Rey Lansquenete, en el que trabajé casi dos meses, las primeras versiones de los otros tres relatos fueron redactadas en dos semanas como máximo. He escrito novelas más largas, pero sólo cuando he sabido mantener ese estado de inspiración que renueva el entusiasmo capítulo a capítulo. Quizá sea sólo un argumento falaz para justificar mi holgazanería, pero, en cierta forma, tengo la convicción de que la literatura debería tender a una mayor brevedad e intensidad para competir por el tiempo que otras actividades de ocio dejan a nuestro público, y por los espacios donde la palabra escrita, por su comodidad y poder de abstracción, puede reinar sin oposición (la playa, el autobús, el metro, la cama antes del sueño...etc).


DoE: Algunos de tus otros relatos premiados, como Dioramas o Una larga descendencia están situados en un mismo universo, en el que se dice que estás trabajando ahora. ¿Nos puedes explicar un poco más qué podremos encontrar en este universo?


SGA: Básicamente diversión, aventura, lenguaje grueso, bromas soeces y poca, muy poca carga filosófica. Son pura literatura de evasión y, si he hecho bien mi trabajo, el lector debería pasar la última página de mejor humor del que tenía al empezar la lectura, con una sonrisa en los labios y sin la menor tentación o necesidad de reflexionar sobre lo leído.

DoE: Rodolfo Martínez comentó en agosto en Facebook refiriéndose a una novela inédita tuya:  “Acabo de leer el que, creo, es el mejor space opera jamás escrito en castellano. Así, tal cual. Pedazo novelón“. A eso lo llamó yo crear hype. Esto no puede quedar así, Santiago. ¿Puedes hacernos algún avance de este proyecto?

SGA: Dar un avance implicaría dar por hecho que la novela acabará viendo la luz, ja ja ja. Sin más, esta novela es el mejor ejemplo de esos escasos trabajos más ambiciosos a los que antes me refería, los que consiguieron mantenerme inspirado más allá de mis episódicos arrebatos literarios. A decir verdad, disfruté con ella como un marrano hociqueando en su bazofia mientras se rasca contra las paredes de su cochiquera. Hice con ella básicamente lo que me apetecía y sin pararme en otras consideraciones. Su mayor ambición, si es que posee alguna, es aspirar a transmitir al lector parte de esa diversión.

DoE: Tendremos que hablar tarde o temprano de tus compañeros escritores (sin criticar, claro). ¿Eres un lector habitual de ciencia ficción o fantasía? Si es así, ¿tienes algún referente?
¿Cuáles son los escritores a los que sigues habitualmente, tanto a nivel nacional como internacional? ¿Destacarías alguna novela en concreto de las que has leído últimamente?

SGA:Fue entre los 15 y los 25 años más o menos cuando consumí más literatura de género (ahora tengo 41) y supongo que ese poso ha sido determinante para que las ideas de ciencia ficción broten con naturalidad cuando me apetece ponerme a escribir. Mantengo un buen recuerdo, por citar algunos, de Orson Scott Card, Tim Powers, Isaac Asimov, Ray Bradbury, Norman Spinrad o Frederick Pohl, y en ocasiones los releo. La versatilidad de autores como Iain Banks me sigue todavía impresionando. La saga de Juego de Tronos ocupa un lugar de honor en mi estantería junto a la colección nautica de Patrick O`Brien, y a mi modo de ver comparten un mismo nivel de calidad en sus respectivas esferas. A escala nacional, La Piel Fría y Pandora en el Congo, de Sanchez Piñol, son las obras de inspiración fantástica que más me han cautivado en los últimos años. También intento leer todo lo que publica Jose Antonio Cotrina, uno de los autores nacionales de fantasía más inspirados y con mayor respeto por su público y por su medio de expresión (además de un rival temible en el Alberto Magno). Ahora mismo estoy leyendo bastante de Sanderson, y lo he encontrado francamente adictivo y sabrosón.

DoE: Pregunta final friki: me gustaría que nos explicaras quiénes son los caballeros que acompañan a Tristán Tamargo en La parte del angel, no los he identificado a todos…


SGA: Deduzco que te refieres a los Caballeros Extravagantes. Excepto el clásico Caballero Negro, el Caballero Inexistente, robado a Italo Calvino, y el caballero verde con su casco de venado y su maza, para quien tenía a Robert Baratheon en la cabeza, no me inspiré en ningún otro personaje concreto.

DoE: Si quieres añadir alguna cosa más…

SGA: Nada más aparte de agradecerte de nuevo tu interés y un jovial saludo para tus lectores.

Muchas gracias por tu tiempo Santiago, te deseo mucha suerte y muchos éxitos en tus nuevos proyectos (que esperamos con expectación).


No hay comentarios:

Publicar un comentario